Pintor y escultor por inspiración, según refieren sus cronistas, como Julián García Sánchez, mucho antes de que el Sr. Garriga lo llevara a Madrid. Primero al estudio de Victorio Macho y luego bajo la tutela del pintor y escultor Eugenio Hermoso.
De origen humilde, no había visto nunca un pincel ni herramienta alguna de escultura y desde niño moldeaba el barro y dibujaba sobre cualquier superficie que encontraba.
Los modelos eran las gentes, las costumbres y el vestuario de su pueblo – el conocido Traje de Lagartera o de Lagarterana –.
Su primera exposición abierta data de 1933 en el XII Salón de Otoño, donde presenta Ofrenda de boda y Descanso al atardecer.
Señalan aquí los críticos, y a la vista de estos trabajos, que Marcial era, hasta hacía pocos años, un pastor lagarterano que no sabía leer ni escribir.