Milagro del sol
suceso ocurrido en Portugal el 13 de octubre de 1917
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El Milagro del sol (en portugués: Milagre do Sol), también conocido como Milagro de Fátima, fue un evento ocurrido el 13 de octubre de 1917 cuando una muchedumbre se reunió en Cova da Iria, cerca de la localidad portuguesa de Fátima, en respuesta a una profecía hecha por tres niños pastores, Lucía dos Santos, Francisco Marto y Jacinta Marto, para contemplar el sol. La profecía predecía que la Virgen María, conocida aquí bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, aparecería y realizaría milagros en la fecha señalada. Un gran número de personas que acudieron al lugar dijeron haber presenciado actividades solares extraordinarias, como ver al sol «danzar» o «zigzaguear», girar hacia la Tierra o emitir luz multicolor y colores radiantes.


Según el testimonio de los niños, las apariciones marianas comenzaron el 13 de mayo de 1917, luego de ser precedidas de seis diferentes apariciones de un ángel en los meses anteriores quien los invitó a rezar por los pecadores, a tomar la Eucaristía...[1]: 62–76 . El 13 de mayo, según el testimonio de la hermana Lucía, la Virgen les pidió que vinieran "aquí seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora"[2]: 173 . Cada mes la Virgen volvía y cada vez más personas se venían a acompañar a los niños: el 13 de junio llegaron severas docenas[1]: 155 , el 13 de julio, de cuatro a cinco mil[3] : 57 , el 13 de agosto llegaron 18 mil personas[3]: 81 pero los niños fueron impedidos de llegar al ser detenidos por las autoridades por lo que la virgen se les apareció el 19 sin previo aviso, con solamente su hermano João como testigo adicional[3]: 96–98 . El 13 de setiembre llegaron más de 30000 personas.[4] Por último, el 13 de octubre, día del milagro, se estima que llegaron hasta 70000.[5]
Cabe destacar que aunque en solamente Lucía, Jacinta y Francisco veían a la Virgen, en todas las apariciones otras personas presentes relatan haber visto fenómenos extraños. En la de junio, algunos de los pocos que vinieron escucharon como una voz muy baja o el sonido de una abeja mientras la Virgen hablaba a Lucía y Jacinta[3]: 47 . Al final de la aparición, esucharon un sonido como de explosión y una nube como de humo que ascendía desde el árbol de la aparición por la dirección que Lucía apuntaba[3]: 49 . Además, la señora María Carreira al analizar el árbol vio que los brotes se orientaron hacia el este, dirección donde estaba la Virgen. [3]: 49 El 13 de julio, algunos de los espectadores volvieron a escuchar el zumbido[1]: 183 [3]: 63 , el fuerte sonido[3]: 63 y vieron la nube blanca en el árbol [3]: 63 . Los testigos también narran que el brillo del sol decreció significativamente junto con la temperatura[1]: 183 [3]: 63 . El 13 de agosto, muchos peregrinos que en vano esperaron a los niños vieron la nube blanca del árbol y las nubes del cielo cambiar de rojo a rosado a amarillo a azul [3]: 82 . El 19 de agosto, Teresa, hermana de Lucía junto a su esposo vieron el sol teñir de diversos colores el paisaje y la temperatura decrecer mientras caminaban hacia Fátima [3]: 95 y João escuchó el fuerte sonido[3]: 97–98 . Por último, el 13 de setiembre el sol volvió a perder su brillo, hasta el punto de que algunos pudieron ver la luna y las estrellas[3]: 107 y muchos vieron un globo de luz cuando Lucía anunció que la Virgen venía y luego cuando se iba [3]: 108, 110 . Fue en la aparición de julio cuando Lucía pidió un milagro para que le creyeran y la Virgen asintió diciendo "[e]n octubre diré quién soy, y lo que quiero y haré un milagro que todos han de ver para creer."[2]: 177 . La Virgen volvió a reafirmar su promesa en la aparición de agosto[3]: 96–97 .
La situación política en Portugal en ese momento se caracterizaba por fuertes tensiones en el plano religioso tras la reciente revolución de 1910 y los intentos de secularización del Estado y la sociedad. En parte debido a ello, se produjo una avalancha de artículos en la prensa portuguesa durante las semanas posteriores a las primeras apariciones en Fátima –la primera aparición se produjo cinco meses antes del milagro–. Las reseñas en esos meses previos se caracterizaron por ser muy entusiastas o muy críticas con los sucesos, desde artículos de gran devoción y alabanzas a la Virgen María, hasta artículos que hablaban de que todo lo concerniente a las apariciones de Fátima era un fraude. A nivel científico, las supuestas apariciones no despertaron interés y no fueron objeto de estudio hasta varias décadas después. Algunos periódicos guardaron silencio sobre las apariciones para evitar difundir lo sucedido, mientras que los periódicos católicos tampoco informaron del suceso hasta meses después, ya fuera por temor a un fiasco, falta de interés o miedo a que la Iglesia saliera desacreditada.[6] Una parte significativa de la jerarquía católica también dudaba por entonces de la veracidad de las apariciones y pensaba que era simple superchería.[7] Debido a esto, muy pocos clérigos estuvieron presentes el 13 de octubre y numerosos sacerdotes se mostraron relativamente críticos con los testimonios recogidos.[8]
Una vez sucedido el evento, el obispo local abrió una investigación canónica en noviembre de 1917 para analizar los testimonios y comprobar que las supuestas apariciones de María a los niños eran compatibles con la teología católica. El sacerdote del pueblo, encargado de la investigación, estaba particularmente convencido de la existencia del fenómeno solar debido a los testimonios de reporteros seculares, funcionarios gubernamentales y escépticos.[9] Los sucesos fueron aceptados oficialmente como un milagro por la Iglesia católica el 13 de octubre de 1930, cuando el obispo José da Silva declaró al milagro «digno de creencia» y permitió oficialmente el culto a Nuestra Señora de Fátima.[10] El 13 de octubre de 1951, el legado apostólico Federico Tedeschini dijo ante varios millones de personas que los días 30 y 31 de octubre y 1 y 8 de noviembre de 1950, el papa Pío XII había sido testigo del milagro del sol desde los jardines vaticanos.[11][12] Este supuesto evento y las profecías que lo rodean han sido objeto de un profundo y duradero interés que ha tenido un impacto significativo en la devoción y prácticas de numerosos católicos.[13]
Debido a que varias decenas de miles de personas, incluidos numerosos periodistas, fotógrafos y personas ateas y escépticas, acudieron a presenciar el profetizado suceso, este ha sido objeto de numerosos análisis. En términos científicos, los conocimientos actuales en astrofísica descartan la posibilidad de que el sol pudiera tener tal comportamiento y en todo caso, de haber sucedido, este fenómeno se habría tenido que ver en muchos otros lugares del mundo. Por otro lado, algunos teorizan que aquellos que dijeron haber visto «fenómenos extraordinarios» pudiera deberse a efectos ópticos producto de una exposición prolongada de la vista al sol u otros fenómenos atmosféricos.[14][15] o por sugestión psicológica.[15][16]Sin embargo, testigos relatan que el fenómeno se vio por un largo tiempo "sin molestar al ojo ni llevar la retina a la ceguera" (un testigo de apellido Garret afirma que tuvo dos interrupciones breves cuando el sol se hizo más brillante)[17]: 135 mientras que ver al sol por 10 segundos puede causar daño inmediato en el ojo.[18]Además, el hecho de que personas a varios kilómetros de distancia hayan presenciado el fenómeno excluye la sugestión psicológica.[14]: 3 Por ejemplo, un niño en una escuela a 12 kilómetros de distancia relató como sus profesores y compañeros se agolparon para ver el sol que se veía como "una bola de nieve girando sobre sí misma" y luego que vino "como en zigzag" hacia la tierra.[19] Alfonso Lopez Vieira, un poeta que vivía a más de 30 kilómetros de Fátima relató que "ese día [...] sin recordar las predicciones de los niños, quedé encantado por un espectáculo notable en el cielo, de un tipo que nunca había visto antes"[19]
Cobertura por parte de la prensa

Avelino de Almeida, editor del diario O Século, uno de los periodistas anticlericales más importantes de su tiempo,[17]: 12 [20] relató el suceso así:
La hora antigua es la que vale para esta muchedumbre, que era, según cálculos desapasionados de personas cultas y completamente extrañas a influencias místicas, de treinta a cuarenta mil personas... La manifestación milagrosa, la señal visible está a punto de producirse, afirman muchos peregrinos... Y uno asiste a un espectáculo único e increíble para aquellos que no lo han presenciado. Desde lo alto de la carretera, donde se amontonan los carros y donde se hallan centenares de personas que no han tenido aliento para adentrarse en el barro, se ve a la inmensa multitud volverse hacia el sol, que está limpio de nubes, en pleno mediodía. El astro se asemeja a un disco de plata pálida y se le puede contemplar cara a cara sin ninguna molestia. Parece un eclipse. Pero he ahí que se eleva un colosal clamor y oímos que los espectadores más próximos a nosotros exclaman: "¡Milagro! ¡Milagro! ¡Maravilla!"Ante admirados ojos de este pueblo, cuya actitud nos traslada a los tiempos bíblicos y que, presa de espanto, descubierta la cabeza, mira hacia el cielo azul, el sol ha temblado, ha realizado unos movimientos bruscos nunca vistos, fuera de todas las leyes cósmicas; el sol "ha danzado", según la expresión típica de los campesinos... Subido sobre el estribo del coche de Torres Novas, un anciano cuya estatura y fisonomía suave, y a la vez enérgica, recuerdas las de Paul Déroulède, reza, vuelto hacia el sol y con grandes voces, el credo, desde el principio hasta el fin.
Inmediatamente las gentes se preguntan unos a otros si han visto alguna cosa y qué es lo que han visto. La mayor parte confiesan que lo que han visto es el movimiento o la danza del sol; otros afirman haber visto el rostro sonriente de la Virgen, o juran que el sol ha dado una vuelta sobre sí mismo, como si fuese una rueda de fuegos artificio que ha descendido hasta quemar la tierra con sus rayos... Alguien dice, en fin, que ha visto cómo cambiaba sucesivamente de color...Avelino de Almeida[21]
Esto marcó uno de los giros más radicales en el periodismo: en la mañana del 13 de octubre, día del milagro, la primera página de O Século venía con un artículo de Almeida prediciendo que los miles de pregrinos a Fátima que esperaban un mialgro se llevarían una gran fiasco.[17]: 14 Otros periódicos también cubrieron el suceso. El periódico O dia reportó: "El sol plateado, envuelto en la misma luz grisácea y tenue, se vio girar y dar vueltas en el círculo de nubes fragmentadas… La luz adquirió un hermoso tono azul, como si hubiera atravesado las vidrieras de una catedral, y se extendió sobre la multitud que permanecía arrodillada con las manos extendidas… La gente lloraba y rezaba con la cabeza descubierta, ante la presencia de un milagro que habían estado esperando. Los segundos parecieron horas, tal era su intensidad."[22]
Análisis crítico
Sobre el «Milagro del Sol» de Fátima, el investigador Joe Nickell señala: "No es de extrañar, los milagros del sol han sido descritos en otras apariciones marianas - en Lubbock, Texas, en 1989; la hermana Cabrini Shrine cerca de Denver, Colorado, en 1992; Conyers, Georgia, en la primera mitad de la década de 1990".[23] Nickell también sugiere que los efectos de "baile del sol" descritos por los testigos de Fátima pueden deberse a efectos ópticos resultantes de la distorsión temporal de la retina causada por mirar fijamente una luz tan intensa, o por un parhelio, un fenómeno atmosférico relativamente común.[24]
El profesor Auguste Meessen del Instituto de Física de la Universidad Católica de Lovaina postula que las observaciones descritas podrían ser efectos ópticos causados tras mirar fijamente al sol demasiado tiempo aunque afirmó que "es imposible ofrecer ninguna evidencia directa a favor o en contra del origen sobrenatural de las apariciones". Afirma que los cambios de color reportados por los testigos fueron causados muy probablemente por la saturación de las células fotosensibles de la retina.[25] Meessen indica que los "milagros del sol" han sido descritos en muchos lugares donde peregrinos religiosos habían sido alentados a mirar fijamente al sol. A ese respecto, cita las apariciones en Heroldsbach, Alemania (1949) como un ejemplo, donde observaciones similares a las de Fátima fueron presenciadas por más de 10 000 personas.[26] Sin embargo, en el caso de Fátima, sería extraño pensar que el poeta Alfonso Lopez Vieira haya visto "un espectáculo notable en el cielo, de un tipo que nunca había visto antes" sin haberlo visto a primera vista, antes de que empezaran a actuar las ilusiones ópticas descritas por Meessen pues no recordaba "las predicciones de los niños" y vivía a decenas de kilómetros.[19]
Por su parte Steuart Campbell, escribiendo en el Journal of Meteorology en 1989, postulaba que las nubes de polvo estratosférico cambiaron la apariencia solar el 13 de octubre, haciendo que fuera fácil de mirar y causando que pareciera de color amarillo, azul y violeta e incluso que pareciera que giraba. De acuerdo con este hipótesis se han descrito efectos similares en China en 1983.[27][28] Paul Simons, en un artículo titulado "Secretos meteorológicos del milagro de Fátima", afirmó que es posible que algunos de los efectos ópticos de Fátima hayan sido causados por una nube de polvo proveniente del Sáhara.[29]
Las hipótesis de efectos ópticos encuentran oposición ya que no hay evidencia de que la gente en Fátima, incluso aquellos que esperaban un milagro, estuvieran mirando el sol antes de que Lucía hablara para que lo vieran. Tampoco se reportaron personas moviendo la cabeza para engañar su visión. Las personas se centraban en la encina que era donde los niños decían que la visión aparecía.[30] Esto guarda coherencia en el contexto del suceso ya que algunos observadores informaron de otros fenómenos en visitas anteriores; describían niebla luminosa y lluvia de pétalos blancos en los alrededores y por encima de ese árbol.[31] Por otra parte estos relatos contradicen también la hipótesis "psicológica", los espectadores no describieron tensión al acecho de algo aterrador, sino una espera para ver algo bello como en ocasiones anteriores. Un factor en contra de la teoría de "presión social" es que personas a varios kilómetros de distancia, sin influencia social o psicológica, ya que no esperaban nada, también vieron al sol danzar.[32] Sin embargo, muchos otros testimonios se contradicen entre sí, y unos pocos testigos afirmaron no haber presenciado nada inusual.[33][página requerida]
Además del «Milagro del Sol», los videntes de Fátima indicaron que la aparición profetizó una gran señal en el cielo nocturno, que precedería a una segunda gran guerra. El 25 de enero de 1938 las luces brillantes de una aurora boreal[34] aparecieron en todo el hemisferio norte, incluso en lugares tan al sur como el norte de África, las Bermudas y California. Fue el suceso más sorprendente de auroras boreales desde 1709, la gente en París y otras partes creyó que era un gran incendio y llamaron a los bomberos. Lucía, la única vidente con vida para entonces, indicó que este era el signo predicho[35] y así lo informó a su superiora y al obispo por carta al día siguiente. Un mes más tarde, Hitler se apoderó de Austria y ocho meses después invadió Checoslovaquia violando flagrantemente el Pacto de Munich.[36] Año y medio más tarde comenzó la Segunda Guerra Mundial.