Muckraker
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Muckraker es, en inglés, el nombre con que se conoce al periodista o grupo semiorganizado de periodistas o escritores norteamericanos que, a comienzos del siglo XX, se dedicaron a denunciar públicamente la corrupción política, la explotación laboral y una serie de abusos, inmoralidades y trapos sucios de personajes e instituciones de la época. Del inglés, significa removedor de basura.
Es un periodismo de oposición al poder, un movimiento activista y contrahegemónico o contracultural (underground en inglés), que supone un intento, estrictamente profesional, de superar la saturación informativa, caracterizada por la estandarización y el cúmulo de datos y hacer un tipo de periodismo dirigido a provocar una respuesta.
Supone la primera corriente de periodistas que van a desarrollar por completo características propias del posterior periodismo de investigación. El escritor Michael Johnson, en su obra El nuevo periodismo, reflexiona sobre estos periodistas, que surgen en una época en la que Estados Unidos empezaba a convertirse en una gran potencia industrial, lo que la situaba en un foco de atracción de miles de inmigrantes. Los inmigrantes constituían una población con pocos recursos económicos, y tras su llegada aumentó la delincuencia. Estos periodistas sacaron a la palestra lo más sórdido de la sociedad, unas condiciones que contraponían con las de los más poderosos. A pesar de las condiciones negativas que afectaban al periodismo de la época (entre las que hay que citar el alto analfabetismo entre la sociedad, que limitó la repercusión de sus trabajos), los muckrakers consiguieron introducir algo de temor en las clases dirigentes. Querían hacerle ver a la gente de a pie que las grandes familias, las poderosas también tenían cosas de qué avergonzarse.
Inspirados por el gran periodista inglés William Thomas Stead, quien inició este tipo de periodismo en Inglaterra en 1885, algunos de los periodistas más conocidos por practicar este tipo de periodismo en los Estados Unidos fueron:
- Lincoln Steffens, que se detuvo en analizar la corrupción en las grandes ciudades en trabajos como The Shame of the Cities.
- Upton Sinclair, en su trabajo The Jungle, denunció las malas condiciones de higiene que se daban en las distribuidoras cárnicas de Chicago, y lo hizo a través de un inmigrante ruso. Este periodista incluso pensó en la ideología bolchevique como una posible solución a los problemas del sistema. Todo un mensaje ecológico avant la lettre.
- Ida Tarbell publicó en McClure´s Magazine un reportaje sobre la Standard Oil Rockefeller. Mr. Rockefeller fue el magnate más importante hasta 1911.
- Thomas Lawson analizó la trastienda de los hombres que controlan Wall Street en la publicación Everybody´s Magazine.
- Graham Phillips se detuvo en la corrupción que protagonizaban los senadores estadounidenses en su reportaje The treason of the Senate.
En general, todas estas obras, por su propia temática, no fueron muy bien recibidas. Eran exponentes de un periodismo que se caracteriza por mostrar la cara oculta de la realidad.
A partir de 1912-1915, por las presiones que reciben estos periodistas, se va a producir un gran silencio informativo y va a desaparecer ese periodismo, con una honrosa excepción: la revista Time, nacida en 1923, que aunque no hace una crítica tan dura y frontal, va a tratar de mantener en su trabajo una dinámica propia del Periodismo de investigación, donde la buena documentación es básica para contextualizar los datos. Esta publicación será el único bastión al que se aferra un periodismo de más profundidad, al que se aferra el Periodismo de investigación.