Tras la muerte de Enrique II "el Rico" de Nassau, sus hijos Walram II y Otón I se repartieron la herencia en 1255. La frontera entre ambos territorios la formaba aproximadamente el río Lahn. Walram se hizo cargo de la parte sur del reino (línea walrémica) y Otón, de la parte norte (línea otoniana). El matrimonio entre Otón e Inés de Leiningen concedió a la línea otoniana la soberanía sobre la Marca de Hadamar.
La muerte de Otón en 1290 dio lugar a reiteradas disputas de sucesión entre sus hijos. En 1303, se repartieron sus bienes, bajo la mediación de Juan I de Limburgo . El hijo mayor, Enrique, se hizo cargo del condado de Nassau-Siegen, ubicado en Siegerland, y la Baronía de Westerwald; el segundo hijo, Emicho I, heredó el condado de Nassau-Hadamar con tierras en Driedorf y Esterau; y el tercer hijo, Juan, obtivo el condado de Nassau-Dillenburg con sus tierras alrededor de Dillenburg, Herborn, Mengerskirchen, el diezmo de Calenberg y la jurisdicción (Gericht) de Heimau.