Nocedo de Curueño
localidad del municipio de Valdepiélago, provincia de León, España
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Nocedo de Curueño es una localidad española del municipio de Valdepiélago, en la provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León.
| Nocedo de Curueño | ||
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| Ubicación de Nocedo de Curueño en España | ||
| Ubicación de Nocedo de Curueño en la provincia de León | ||
| País |
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| • Com. autónoma |
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| • Provincia |
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| • Municipio | Valdepiélago | |
| Ubicación | 42°53′37″N 5°23′57″O | |
| • Altitud | 1060 m | |
| Población | 34 hab. (INE 2025) | |
| Código postal | 24846 | |
| Pref. telefónico | 987 | |
| Patrón | Santos Justo y Pastor | |
Toponimia
El topónimo «Nocedo» pertenece al grupo de fitotopónimos derivados del latín nucetum, forma relacionada con nux, nucis ‘nuez’ y empleada con el sentido de ‘lugar plantado de nogales’ o ‘nogaleda’. Vicenta Fernández Marcos incluye Nocedo de Curueño, junto con Noceda del Bierzo, Noceda de Cabrera y Nocedo de Gordón, entre los topónimos leoneses de origen vegetal.[1] Asimismo, formas medievales como noceto, nozedo y nozeto aparecen documentadas con ese mismo valor léxico y toponímico.[2]
Geografía
Historia
Así se describe a Nocedo de Curueño (Nocedo de la Encartación) en el tomo XII del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, obra impulsada por Pascual Madoz a mediados del siglo XIX:[3]
Lugar en la provincia y diócesis de León (6 ¼ leguas), partido judicial de la Vecilla (1), audiencia territorial y capitanía general de Valladolid (27), ayuntamiento de Valdepiélago. Situado a la margen izquierda del río Curueño, en terreno desigual; su clima es frío. Tiene 20 casas; escuela de primeras letras, a la cual concurren los niños de Montuerto, cuyos vecinos son feligreses de la iglesia parroquial situada a la derecha y 20 pasos del camino; y se halla dedicada a San Justo y servida por un cura de ingreso y libre colación; hay una capellanía de patronato particular con cargo de misas y sin residencia, y buenas aguas potables. Confina con Valdeteja, Oville, Montuerto y Valdorria. El terreno es de ínfima calidad la mayor parte, de la que se riega una corta porción. Producciones: trigo, legumbres, centeno y pastos; cría ganados, caza de perdices y rebecos, y pesca de truchas. Población: 20 vecinos, 82 almas. Contribución: con el ayuntamiento.Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar
Durante la guerra civil española, Nocedo de Curueño quedó dentro del territorio controlado por el bando republicano. La localidad estaba integrada en el Consejo Interprovincial de Asturias y León. El 23 de septiembre de 1937 el pueblo fue tomado por el bando sublevado, en el contexto de la ofensiva de Asturias.[4]
Demografía
- Evolución de la población[5]
| Gráfica de evolución demográfica de Nocedo de Curueño entre 2000 y 2025 |
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color #99b3ff Población de derecho (2000-2025) según el padrón municipal del INE |
Cultura
Patrimonio
- Iglesia de los Santos Justo y Pastor
La iglesia parroquial de la localidad está dedicada a la advocación de los santos Justo y Pastor.[6]
- Caldas de Nocedo
Hacia 1900, los hermanos Emilio y Laureano Díez Ordóñez impulsaran la construcción de un edificio destinado a hospedería y baños, iniciando así la explotación organizada del balneario de Nocedo. Durante las primeras décadas del siglo XX, el establecimiento contó con instalaciones destinadas tanto al alojamiento como a los tratamientos termales. En la década de 1930, la gestión estaba a cargo de Laureano Orejas como administrador y Joaquín del Hoyo como bañero. Tras el fallecimiento de Emilio Díez, la propiedad pasó a su hija, María Dolores Fernández-Jardón, y posteriormente a José González Fierro Ordóñez, quien dirigió el balneario hasta su muerte en 1983, bajo la titularidad de la sociedad Nocedo Industrial, S.A.[7]
El desarrollo del balneario se vio interrumpido por la guerra civil española (1936–1939), durante la cual el edificio fue saqueado e incendiado. Tras la reconstrucción llevada a cabo en 1941, se amplió la estructura original mediante la adición de una planta superior y nuevas habitaciones, y se inauguró una hospedería complementaria con servicios más modestos, así como espacios destinados a la vida social y religiosa de los usuarios, incluida una capilla. Las aguas del balneario fueron objeto de varios análisis científicos desde principios del siglo XX, destacando los realizados por los doctores Miguel Barrera, Enrique Uríos y Gras, y Román Casares López. Estos estudios las definieron como aguas oligomineralizadas, bicarbonatadas, nitrogenadas y con propiedades terapéuticas, especialmente indicadas para afecciones reumáticas, respiratorias y digestivas.[7]
