- Helmuth von Moltke fue el jefe al inicio de la Guerra. Se mantuvo en la posición hasta el fracaso de la ofensiva en Marne.
- Erich von Falkenhayn, ministro de guerra de Prusia asumió entonces el mando. El fracaso en la Batalla de Verdún llevó a su alejamiento.
- Paul von Hindenburg fue el tercero y último líder. Se encargaba sobre todo de las relaciones públicas. El verdadero poder estaba con su jefe de Estado Mayor, Erich Ludendorff.
Ludendorff fue quien decidió volver a usar los submarinos, lo que acabó por provocar la entrada de los Estados Unidos (EE. UU) en la guerra y la derrota de Alemania.
Con la entrada de los EE. UU en la guerra, los acontecimientos tomarían un nuevo rumbo y la guerra que los alemanes juzgaban que se podía ganar (especialmente después del tratado de Brest-Litovsk, que permitió movilizar las tropas del frente oriental al frente occidental) se perdería, aun sin que las tropas aliadas hubieran penetrado en Alemania.
En octubre de 1918, el OHL presionó al gobierno a firmar el armisticio, porque estaba convencido de que el frente alemán podría ser desbordado en cualquier momento. En estas circunstancias, cuando hubo el alzamiento de marineros en Kiel que ocasionó la Revolución de Noviembre, el Partido Socialdemócrata de Alemania (que Ludendorff y la mayoría de los generales despreciaban) se benefició y tomó el poder. El nuevo gobierno obligó al Káiser a abdicar. EL OHL trabajó entonces con el SPD en sofocar violentamente la revolución, por temer que terminara como la Revolución rusa de 1917.