Ometéotl
deidad dual en la mitología mexica
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Ometéotl (AFI: [oːmeˈteoːt͡ɬ]) es un nombre usado para referirse a la pareja de entidades de la creación en la mitología mexica: Ometecuhtli (del náhuatl: Ometekohtli ‘dos señor’‘ome 'dos'; tekohtli, señor’) y Omecíhuatl (del náhuatl: Omesiwatl ‘dos señora’‘ome, dos; siwatl, señora’),[2] también conocidas como Tonacatecuhtli y Tonacacíhuatl.[3] En la mitología nahua de la Huasteca se le conoce con el nombre de Ompacatotiotzin (del náhuatl: Onpakatotiotsin ‘entidad doble’‘onpa, doble; totiotsin, divinidad’).[4]


Definición
Varias fuentes en náhuatl, en particular el Códice Florentino, nombran el nivel más alto del cielo Omeyocan o "lugar de dualidad" (Sahagún lo denomina específicamente «in omeyocan in chiucnauhnepaniuhcan» o "el lugar de dualidad, por encima de los nueve niveles del cielo").[6] En la Histoyre du Mechique, el sacerdote franciscano André Thevet tradujo una fuente nahua que informó que en esta capa del cielo existía «un dios llamado Ometecuhtli, que significa dos dioses, y uno de ellos era una diosa».[7]
La Historia de los mexicanos por sus pinturas nombra a los habitantes del cielo más alto Tonacatecuhtli y Tonacacíhuatl (Señor y Señora de la Abundancia).[7] Sahagún coincide en que estos son epítetos de «in ometeuctli, in omecihuatl», dando como otro nombre del Omeyocan «in Tonacateuctli ichan» (la mansión del Señor de la Abundancia).[6]
Hay evidencia de que estas dos entidades eran consideradas aspectos de un solo ser, como cuando uno de los autores de los Cantares mexicanos pregunta a dónde puede ir dado que «ome ihcac yehhuan Dios» (ellos, Dios, son dobles).[8] La Historia de los Mexicanos por sus pinturas informa de los dos que «se criaron y estuvieron siempre en el treceno cielo, de cuyo principio no se supo jamás, sino de su estada y creación, que fue en el treceno cielo».[6]
Como resultado de estas referencias, muchos estudiosos, en particular Miguel León Portilla, interpretan el nombre poco común Ometéotl como "Dios Dual" o "Señor de la Dualidad". León Portilla argumenta, además, que Ometéotl era la entidad primordial de los mexicas, y que estos la concebían como una entidad mística con una naturaleza dual.
Controversia
No obstante, otros académicos, en particular Richard Haly (1992), argumentan que no existían Ometéotl, Ometecuhtli ni Omecíhuatl entre los mexicas. En cambio, afirma que los nombres deberían interpretarse utilizando omitl 'hueso', en lugar de ome 'dos'. Haly sostiene ´también que Omitecuhtli era otro nombre para Tonacatecuhtli y Mictlantecuhtli, ambos entes relacionados con la creación de los humanos a partir de huesos muertos. Argumenta que, de las cinco fuentes utilizadas por León Portilla para argumentar a favor de la existencia de una única entidad creadora entre los mexicas, ninguna contiene una referencia clara a una entidad de la dualidad.[9]
En primer lugar, León Portilla cita al franciscano Juan de Torquemada, quien afirma en su crónica que los «indios deseaban la naturaleza divina compartida por dos dioses». En su traducción de los Cantares mexicanos, León Portilla introduce una referencia al "Dios de la dualidad" donde no se encuentra explícitamente en el texto original, que dice «ome ihcac yehhuan Dios». Haly argumenta que León Portilla erróneamente une "es dual" con el término español "Dios" para inventar esta entidad dual.[1][10]
Otro ejemplo dado proviene de la Historia tolteca-chichimeca, específicamente en el verso «ay ometeotl ya teyocoyani» (dos entidades, creador de la humanidad). Haly, interpretando "ay" como parte de un Ayometéotl (tampoco atestiguado), argumenta que esto debería traducirse como "dios del maguey jugoso", ya que el texto habla de la ingestión de pulque. El Códice Ríos presenta una representación de una entidad llamada Hometeule; el análisis iconográfico muestra que dicha entidad es idéntica a Tonacatecuhtli.[9][11] La quinta fuente es la Historia de los mexicanos contada por sus pinturas, que según Haly no dice Ometéotl, sino más bien «Omiteuctli, que también es llamado Maquizcoatl» y se afirma explícitamente que es idéntico a Huitzilopochtli.
James Maffie, en su libro Aztec Philosophy, argumenta que la religión mexica era panteísta, centrada en la entidad Teotl. Como resultado del panteísmo propuesto por Maffie, que según él practicaban los mexicas, es imposible, por definición, que Ometéotl sea un "dios de la dualidad" separado de Teotl, lo cual contradice la forma en que León Portilla habla del Ometéotl como un "dios" creador trascendental.[12]