Opción de Sansón
estrategia israelí de disuasión mediante represalias masivas con armas nucleares
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La Opción de Sansón es un término empleado para describir la estrategia israelí de disuasión de represalias masivas con armas nucleares en contra de las naciones cuyos ataques militares amenazan al país, y posiblemente contra otros objetivos.[1][2]
Israel no es un país miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear y rehúsa confirmar o negar oficialmente la posesión de arsenal nuclear o haber desarrollado armas nucleares o incluso tener un programa de armas nucleares.
Aunque Israel afirma que el Centro de Investigación Nuclear del Néguev cerca de Dimona es un «reactor para investigaciones», no se ha publicado ningún informe científico del trabajo realizado allí.
El técnico Mordejái Vanunu reveló información sobre el programa en Dimona en 1986. Los analistas de imágenes pudieron identificar búnkeres de armas, lanzadores de misiles móviles y lugares de lanzamiento en fotos de satélites.
Según el Organismo Internacional de Energía Atómica se cree que posee armas nucleares. Se sospecha que Israel ha probado una arma nuclear junto con Sudáfrica en 1979, pero esto nunca ha sido confirmado.[nota 1]
Según el Natural Resources Defense Council y la Federación de Científicos Estadounidenses, Israel posee alrededor de 75 a 200 armas.[3] El país no admite poseer armamento nuclear o se niega a describir cómo lo usaría en su política gubernamental de ambigüedad nuclear, también conocida como «opacidad nuclear».
Esto ha hecho difícil para cualquier persona fuera del gobierno israelí el poder definir la verdad sobre la política nuclear del país, y a la vez permite que Israel influya sobre las percepciones, acciones y estrategias de la comunidad internacional.[4]
La CIA estima que, ya para 1976, Israel poseía de 10 a 20 cabezas nucleares. Para el año 2002, se estimaba que el número se había incrementado entre 75 y 200 cabezas nucleares.[5]
Kenneth S. Brower, del Jane's Intelligence Review, ha estimado que el número es mayor, inclusive hasta 400. Estas cabezas pueden ser lanzadas desde tierra, mar o aire.[6] Esto le da a Israel la opción de llevar a cabo un segundo ataque nuclear incluso si la mayor parte del país es destruido.[7]
Doctrina de disuasión
El concepto original de la Opción de Sansón fue solo de disuasión. Según el periodista estadounidense Seymour Hersh y el historiador israelí Avner Cohen, los líderes israelíes David Ben-Gurión, Shimon Peres, Levi Eshkol y Moshé Dayán acuñaron el término a mediados de la década de 1960, basados en la figura mítica de Sansón, del que se dice que empujó los pilares de un templo filisteo hasta derrumbarlos, destruyendo así el techo del mismo, y provocando su propia muerte y la de miles de filisteos que habían ido a verlo ser humillado. También lo contrastaron con el sitio de Masada, donde 936 judíos, rodeados de miles de legionarios romanos, prefirieron suicidarse en masa antes que ser derrotados y hechos esclavos por los romanos.
Aunque las armas nucleares siempre se han visto como la mejor garantía de la seguridad nacional israelí, ya en la década de 1960 el país evitó organizar sus fuerzas militares alrededor de su arsenal nuclear, prefiriendo, en su lugar, conseguir primero la absoluta superioridad convencional para dejar el uso de armas nucleares.[8]
Seymour Hersh escribe que:
«La sorprendente victoria del partido Likud de Menájem Beguín en las elecciones de mayo de 1977 llevó al poder a un gobierno que estaba aún más comprometido que los Laboristas con la Opción Sansón y con la necesidad de un arsenal nuclear israelí».
Louis René Beres, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Purdue y director del Proyecto Daniel, grupo encargado de asesorar al primer ministro Ariel Sharón, afirma que la efectividad de la disuasión de la Opción Sansón sería incrementada dando un fin a la política de ambigüedad nuclear de Israel.[9]
En un artículo de 2004, recomienda usar la Opción Sansón para «apoyar ataques preventivos» contra instalaciones enemigas nucleares y no-nucleares, porque:
«Sin esas armas nucleares, Israel, teniendo que confiar su seguridad sólo a armamentos no-nucleares, puede que no sea capaz de detener represalias enemigas luego del ataque preventivo israelí».
En 2003, Martin van Creveld, profesor de historia militar de la Universidad Hebrea de Jerusalén, pensó que la Intifada de Al-Aqsa amenazaba la existencia de Israel.[11] Fue citado en el libro The Gun and the Olive Branch de David Hirst:
«Creo que ya no hay esperanza. La mayoría de las capitales europeas son objetivos para nuestra fuerza aérea. Tenemos la capacidad de acabar con el mundo entero. Y les puedo asegurar que eso ocurrirá, antes de que Israel sea derrotada».
Además, citaba al general Moshé Dayán:
Véase también
- Armas nucleares de Israel
- Guerra preventiva
- Incidente Vela
- Proyecto Daniel
Notas
- Véase el artículo Incidente Vela.