Monasterio de Osios Loukás
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El monasterio de Osios Loukás u Hosios Loukás (en griego: Μονή Οσίου Λουκά) es uno de los más bellos conjuntos arquitectónicos bizantinos de Grecia. Desde 1990 está inscrito en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, junto con el monasterio de Daphni y el monasterio de Néa Moní de Chíos.[1]
| Monasterios de Dafni, Osios Loukás y Néa Moní en Quíos | ||
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Patrimonio de la Humanidad de la Unesco | ||
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| Localización | ||
| País |
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| Coordenadas | 38°23′42″N 22°44′47″E | |
| Datos generales | ||
| Tipo | Monumento | |
| Criterios | i, iv | |
| Identificación | 537 | |
| Región | Europa y América del Norte | |
| Inscripción | 1990 (XIV sesión) | |
| Sitio web oficial | ||
Historia
Según la biografía de san Lucas Taumaturgo escrita a su muerte por un monje anónimo, fue el propio santo el fundador del monasterio —originalmente una pequeña iglesia dedicada a santa Bárbara— y en él vivió los últimos siete años de su vida.[2]
En 942, Lucas Taumaturgo predijo que Romano II reconquistaría Creta, lo cual se hizo realidad en 961, gracias a la acción de Nicéforo Focas. Por ello, Romano decidió engrandecer la iglesia, construir nuevas celdas monásticas y seguramente iniciar los cimientos del katholikón. Pero el proyecto actual parece haberse iniciado ca. 1011 por Basilio II, reafirmando el favor imperial hacia el monasterio.[3]
El monasterio, a lo largo de los siglos ha sufrido destrucciones y saqueos. Durante la ocupación turca y en la guerra de Independencia de Grecia, fue el epicentro de conflictos, que supusieron la pérdida de parte de su riqueza artística. Las obras de restauración comenzaron en 1948 por parte del Servicio Arqueológico Griego y la Sociedad Arqueológica de Atenas.[4] En un incendio, el 23 de agosto de 2023, resultó dañado parte del complejo.[5]
Arquitectura
El conjunto está rodeado por un muro y consta de bloques de celdas de dos y tres plantas, un establo —donde se exhiben frescos del siglo XVIII de la iglesia de Agios Spyridon— un campanario en la esquina suroeste, el refectorio —desde 1993 es un museo, con elementos como una característica chimenea— y las dos iglesias en el centro del recinto.[6]

Iglesia de la Virgen María
Es una iglesia en cruz inscrita, con una cúpula central sostenida por cuatro esbeltas columnas. Las paredes delimitan claramente el interior, y las ventanas —pocas y estrechas— están enmarcadas por paneles de mármol. Unas cornisas señalan los arranques de las bóvedas de cañón, en los brazos de la cruz y del tambor central. En el lado oeste hay un amplio nártex con dos columnas centrales y —adyacente a él— se halla un pórtico abierto, con un compartimento en ambos extremos, que sobresalen del contorno de la iglesia. El compartimento norte está cerrado, mientras que el del sur está incorporado al katholikón. En la parte este están el bema —en el centro— el diaconicón y la prótesis, separados de la naos por un muro con dinteles soportados por pares de columnas.[7]

El sobrio interior contrasta con la riqueza del exterior. En el este sobresalen tres ábsides poligonales, con ventanas divididas por dos o tres esbeltos parteluces. Las paredes son de opus mixtum y de un paramento de cloisonné con bloques de piedra enmarcados por ladrillos, y muestran patrones pseudocúficos, a veces en frisos corridos. Numerosas cintas de esquinillas —nueve en el ábside central— enriquecen los muros.[8]
Decoración
El único fresco que se conserva de la decoración original narra la aparición del arcángel Miguel a Josué antes de la caída de Jericó. Durante las obras de restauración, se descubrió un excelente fresco bajo el revestimiento de mármol en el este del compartimento sur del pórtico. También se conservan frescos de finales del siglo XIII en la parte sur de la cruz y en el diaconicón, con cinco figuras de jerarcas.[9]
El katholikón
El katholikón —la iglesia más grande del conjunto— se halla al suroeste de la iglesia de la Virgen María, y se considera el modelo de todos los monumentos posteriores de este tipo arquitectónico en Grecia. Su planta es de octógono cruciforme, con una cúpula de unos nueve metros de diámetro, sostenida por ocho arcos apoyados en enormes pilares colocados cerca de los muros. En la planta baja y alrededor de la zona central hay un ambulatorio, un nártex en el lado oeste y tres ábsides en el este, que alojan el bema, el diaconicón y la prótesis.[10]

Sobre los lados norte, sur y oeste discurre una tribuna, cerrada en los ángulos pero abierta bajo las bóvedas. De esta forma, el espacio central está rodeado por construcciones de dos plantas, formando altos y esbeltos espacios subordinados al espacio central. Los paneles de mármol de colores en las paredes y los mosaicos en las superficies curvas ocultan elementos estructurales, creando un luminoso interior.[11]
De las capillas en el crucero del núcleo central, la del norte es muy importante, porque, de hecho, es el compartimente sur del nártex de la iglesia de la Virgen María. Permite el paso entre los dos templos y el acceso a la reliquia de san Lucas Taumaturgo, que fue trasladada desde la cripta hasta un pequeño santuario en el lado derecho de esta capilla.[12]
Decoración
El templo impresiona por su lujosa decoración interior, seguramente debida a la generosidad de Constantino IX. Con la excepción del mosaico de la cúpula —destruido en un terremoto y sustituido por un fresco— permanece casi toda la decoración original. Sus mosaicos sobre fondo dorado son ejemplos excepcionales del arte bizantino del siglo XI, con unas figuras notables por su carácter anticlásico. El suelo y las paredes están recubiertas de mármol de colores, jaspe y pórfido. Las capillas laterales de la planta baja y las galerías superiores, están decoradas con notables frescos, con una datación algo posterior a la de los mosaicos.[13]
La cripta
La cripta se construyó al mismo tiempo que el katholikón y tiene forma de iglesia cruciforme, con cuatro columnas. Alberga la tumba original de san Lucas, situada en la pared norte, justo debajo de la zona del katholikón, donde se halla el relicario del santo. Otras dos tumbas pueden pertenecer a destacados abades o —según la tradición— al emperador Romano II y a su esposa Teófano. La cripta está decorada con frescos del mismo periodo que los del katholikón y tienen connotaciones soteriológicas, en consonancia con la función funeraria del recinto.[14]