Es un edificio de planta rectangular con tres crujías en torno al patio central y muro cortina en la portada, con un cuerpo de menor altura en el extremo norte. Este cuerpo da acceso a la cocina antigua y es el resultado de haber aprovechado parte de la construcción antigua (crujía norte) al levantar la fachada principal orientada al oeste. Esta presenta la línea de planta ligeramente curvada y su alzado muestra una ordenación simétrica de composición tripartita, flanqueada por dos torres formando tres calles, en cuyo cuerpo central de menor altura, se sitúa el eje central en el que se ubica la puerta principal que da acceso al patio.
La traza sigue modelos palaciegos barrocos tardíos y su construcción se prolongó hasta la primera mitad del siglo XIX, sin llegarse a concluir el cuerpo interior de la fachada, que seguía un proyecto cuya solución se acercaba a los modelos populares, al estar cerrado hacia el patio por un corredor de madera. Nuevamente las edificaciones anteriores (casa y capilla), así como la acusada inclinación del terreno, condicionaron la distribución interna del edificio, viéndose obligados a situar el salón principal en la crujía este, opuesta a la fachada principal, situación poco habitual en las viviendas palaciegas. Su aspecto exterior es de bloque cerrado con escasos elementos decorativos más próximos a la tradición popular que a los postulados estilísticos formales.
Se trata pues del único edificio existente en el municipio al que se ha clasificado como palacio, al presentar una serie de elementos constructivos que lo diferencian del resto de las viviendas populares de la zona. Su traza está a medio camino entre los postulados cultos y populares, e incluye los elementos característicos de las llamadas viviendas señoriales: dos torres, capilla, escudo de armas y salón, así como huerto y jardín en sus inmediaciones. Además de esos elementos arquitectónicos también existen una serie de bienes muebles y objetos que pueden inscribirse dentro de ese ámbito señorial, destacando también la existencia del archivo en el que se custodian documentos pertenecientes a la historia de la casa, incluyendo entre otros los títulos que corroboran la ostentación de bienes raíces y privilegios, lo que suponen una fuente histórica de primer orden permitiéndonos conocer de primera mano la genealogía y evolución constructiva del propio edificio así como numerosos datos del pasado del municipio.
El inmueble se mantiene afortunadamente con muy pocas alteraciones en relación con su trazado original, siendo un ejemplo destacado de las viviendas señoriales de la zona del interior occidental. Su aspecto y proporciones lo vinculan con las casonas nobiliarias de los miembros más destacados de la hidalguía rural, empleándose en su construcción soluciones y materiales del entorno inmediato, propios de la tradición popular aunque su traza, especialmente en la fachada principal se acerca al lenguaje de las construcciones cultas de tipo señorial. Las fachadas oeste y este muestran una ordenación equilibrada de acuerdo a los presupuestos racionales de la arquitectura barroca, en contraposición con las orientadas al norte y sur, realizadas sin ordenamiento con respecto al conjunto, cuyas trazas estuvieron condicionadas por las viejas estructuras existentes y por el fuerte desnivel del terreno donde se asienta el edificio. La utilización de torres en la fachada, así como la existencia de la capilla, el escudo de la fachada, y el empleo de una organización interna en torno al patio, diferenciándose las zonas de servicio de las de vivienda en la que se incluye un amplio salón, son elementos tomados de la arquitectura palacial culta, que le aportan un aspecto claramente diferenciador del resto de las viviendas tradicionales.