Numerosas son las leyendas divulgadas por los cronistas que cuentan la captura y el cautiverio del Rey Enzo.
Se habla, por ejemplo, de una fallida fuga del castillo de Anzola dell'Emilia antes de que el rey fuese llevado a Bolonia y luego de un rescate que su padre el emperador habría ofrecido a los boloñeses, con el cual se habría podido construir todo el anillo de murallas alrededor de la ciudad pero que los ciudadanos rechazaron.
Al parecer durante su cautiverio el rey Enzo pasaba el día junto a otros prisioneros pero durante la noche era aislado en una jaula custodiada que colgaba del techo.
El comune permitía además al rey recibir visitas femeninas: Enzo recuerda en su testamento tres hijas naturales pero la leyenda le atribuye un cuarto hijo nacido del amor por la campesina Lucia di Viadagola. Al niño le fue dado el nombre de Bentivoglio, por las palabras que el rey daba a menudo a su amada: Amore mio, ben ti voglio (Amor mío, te amo), y fue el ancestro de la famosa familia Bentivoglio.
Se cuenta también de un intento de fuga en una cesta usada para transportar el vino, pero fue aprehendido de nuevo gracias a una anciana que vio la cabellera rubia del rey.
Después de veintitrés años de prisión el rey falleció y fue sepultado en la basílica de Santo Domingo, como lo había deseado y donde aún se encuentra su tumba.