Pedro Ríos y Yépez
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| Pedro Ríos y Yépez. | ||
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| Subprefecto de Pacasmayo | ||
| 9 de febrero de 1925-2 de enero de 1826 | ||
| Sucesor | ¿? | |
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Alcalde distrital de San José | ||
| 2 de febrero de 1922-7 de abril de 1925 | ||
| Predecesor | Fedeberto Ortiz Neira | |
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| Subprefecto de Lambayeque | ||
| Alrededor de 1895-1899 (Revolución de Nicolás de Piérola Villena) | ||
| Sucesor | ¿? | |
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Alcalde distrital de San José | ||
| 2 de febrero de 1882-2 de febrero de 1882 | ||
| Predecesor | José de la Zabaleta y Ramos | |
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
5 de abril de 1854 Distrito de San José (Pacasmayo) | |
| Fallecimiento |
2 de agosto de 1926 (72 años) Distrito de San José (Pacasmayo) | |
| Nacionalidad | Peruana | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Francisca Sandoval Tapia | |
| Hijos | Irene Ríos Sandoval | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Político y Hacendado | |
Pedro Ríos y Yépez, San José, Pacasmayo, 5 de abril de 1854 - Pacasmayo, Provincia de Pacasmayo, Perú, 2 de agosto de 1926) fue un político , hacendado y comerciante peruano, que enfrentó la invasión chilena en la Provincia de Pacasmayo, y uno de principales participantes de la Revolución de Pierola, reconocido como secundar la revolución en el Norte Peruano.
Pedro Ríos y Yépez fue el hijo mayor de don José Gregorio Ríos Sisniegas y de doña Baltazara Yépez Collado, ambos ricos hacendados, propietarios de los fundos “Ventarrón”, ”Vista Alegre” y “La Campanita”.
Pertenecían a una de las familias más importantes de San José y de la Provincia de Pacasmayo, que además estaban emparentados con otras ricas e influyentes familias pacasmayinas.
Educación
El desempeño escolar de Pedro Ríos fue brillante y destacado, por ello sus padres procuraron darle la mejor educación.
Estudió en la más destaca escuela de San Pedro de Lloc, dirigida por Antonio Gil y Emilio Gastelumendi, y para conformar su espíritu varonil, sus inquietudes rebeldes, fue enviado a Lima, en donde cursó instrucción media, en el convictorio carolino.
Participación de Ríos Yépez durante la Guerra con Chile
Cuando las tropas chilenas tomaron la provincia de Pacasmayo, se nombraron varios jefes a mando de la provincia, como el comandante Villareal, Arellano, Fuensalida y Carballo; todos ellos para sostenerse imponían cupos a los hacendados y personas de dinero, creando a todo esto una situación difícil para la región.
Los chilenos para conseguir este objetivo se diseminaban en “guerrillas” por las poblaciones y haciendas de la zona.
Cierto día sabiendo Pedro que una tropa de estas guerrillas de Guadalupe iba con dirección a San Pedro de Lloc, avisó a sus amigos Eliseo Salcedo y Ruiz, Antonio Saavedra, Santiago Cerna, Manuel Collao, Roberto Luna, los hermanos Manuel y Pedro Sifuentes (abuelo y tío abuelo de NIXA) y Aniceto Sisniegas (gobernador de la época) y otros más, entre ellos acordaron que una parte esperarían en el portachuelo de Vista Alegre y atacaran en ese sitio a la guerrilla que pasaría por allí, mientras los hermanos Sifuentes y el alcalde y otro más servirían de protección al pueblo si saliese algo mal.
Se armaron de fusiles, pues en aquella época los hacendados tenían provisiones de ellas en sus casas y a caballo se posesionaron de la parte más estrecha del portachuelo, donde al entrar los 25 chilenos que venían, fueron recibidos a balazos por los atacantes.
Pedro Ríos montaba uno de sus “briosos” caballos, que tanta fama tenía y que encabritándose no le dejaba “hacer blanco”. Se demostró y cargando su fusil a pie se puso, a la cabeza de sus compañeros que a caballo seguían atacando. La lucha fue dura y los chilenos en su mayor parte retrocedieron.
Pedro se había alejado bastante, adelantándose a su grupo y cuando los chilenos que por la estrechez del lugar, no podían darse cuenta del número de los peruanos que combatían, huyeron, se volvió encontrándose solo y sin cabalgadura, sus compañeros se habían retirado a la población, el caballo de Pedro espantado por los tiros, tomó camino al “Ventarron”, donde José Gregorio, al ver llegar a la bestia sin jinete, exclamo:”Ya mataron a mi hijo” y se preparaba para salir en su búsqueda, cuando alcanzó a ver que entraba al patio de la hacienda a pie y calzando en espuelas, refirió a su padre lo ocurrido y montando a caballo se encaminó a Ñampol, donde residía.
Tiempo después en el mes de junio, al sucederse los hechos en San José de Bellavista, producidos por Manuel Fernando Terrones, quien defendió a la mujer sanjosefina del ultrajo invasor, esto fue duelo y tragedia para el pueblo de San Jasé. Los chilenos enfurecidos vengaron la muerte de sus compañeros con salvajismo y bestialidad saqueando la población e incendiándola.
Los chilenos en sus afanes de capturar al “asesino” fueron a “ventarron” y se entrevistaron con José Gregorio, para informarse del paradero de Pedro Ríos que era patrón de Terrones. Estas fueron sus expresiones: “a su hijo le tenemos muchas ganas, porque anda soliviantando a la gente contra nosotros y hasta se nos ha enfrentado con armas (se refería al ataque del portachuelo) y notificaron a Gregorio, porque al no aparecer su hijo se presentara él en la comandancia chilena de San Pedro de Lloc.
Ríos Yépez que no salió de “Ñampol”, sabiendo que querían apresarlo, se presentó ante su padre para impedirle que fuera a San Pedro de Lloc, presentándose en su lugar. Así fue como los chilenos consiguieron ponerlo en prisión, donde permaneció por varios días.
Además Pedro sabía el escondite de su peón, (que se encontraba en los cañaverales de Cultambo), pero la sangre del patriota hervía por sus venas. La indignación más profunda y desprecio por la vida lo mantuvo en silencio. “Pueden fusilarme”, decía desde su calabozo.
Se le dio el plazo de 48 horas, para que hiciera venir a Terrones y transcurrido este, estando ya en “capilla” para fusilarlo, donde Nicanor de la Fuente, personaje de mucho prestigio en dicha provincia, se presentó y abogó por Ríos ante el comandante Orellana logrando su libertad gracias a sus influencias.
Pero también se supo que Terrones se presentó en San José y luego ante la comandancia en San Pedro de Lloc, donde valientemente confesó que el solo había defendido el honor de la mujer sanjosefina. Terrones fue fusilado el 25 de junio de 1882 y el pueblo de San José se encontraba en ruinas.
Así Terrones demostró su consideración hacia su patrón y Pedro no se dejó intimidar por los invasores, enfrentándolos.

