Península de La Guajira

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La península de La Guajira (en wayuunaiki: Woumainpa’a) es la península más septentrional de América del Sur, ubicada entre el extremo nororiental de Colombia y el extremo noroccidental de Venezuela.

Continente América
Mar Caribe
País ColombiaBandera de Colombia Colombia
VenezuelaBandera de Venezuela Venezuela
Datos rápidos de La Guajira, Ubicación ...
Península de La Guajira

Imagen satelital de la península.
Ubicación
Continente América
Mar Caribe
Golfo Ensenada de El Calabozo (Golfo de Venezuela)
País ColombiaBandera de Colombia Colombia
VenezuelaBandera de Venezuela Venezuela
División Bandera de La Guajira La Guajira (Col.)
Bandera de Zulia Zulia (Ven.)
Subdivisión Uribia (Col.)
Manaure (Col.)
Maicao (Col.)
Guajira (Ven.)
Coordenadas 12°02′00″N 71°44′00″O
Características
Tipo Península
Longitud 115 km (SO-NE)
Anchura 80 km
(45 km en el istmo)
Área 25 000 km²
Cota máxima 92 m
Otros datos
Descubrimiento occidental Alonso de Ojeda (1499)
Áreas protegidas Parque nacional natural Macuira (COL)
Mapa de localización
Península de La Guajira ubicada en Colombia
Península de La Guajira
Península de La Guajira
Ubicación de la península en Colombia.
Península de La Guajira ubicada en Venezuela
Península de La Guajira
Península de La Guajira
Ubicación de la península en Venezuela.
Mapa del municipio colombiano de Uribia, al que pertenece casi toda la península.
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Tiene una superficie aproximada de 25 000 km² y se extiende desde la bahía de Manaure, en el mar Caribe, hasta la ensenada de Calabozo, en el golfo de Venezuela.

En el ámbito político-administrativo, la mayor parte de su territorio pertenece a Colombia, dentro del departamento de La Guajira, que incluye los municipios de Uribia, Manaure y Maicao. Una franja costera al sureste corresponde al municipio Guajira, en el estado Zulia de Venezuela.

Hasta finales del siglo XIX estuvo en disputa entre Venezuela y Colombia,[1] disputa finalizada con el Laudo Arbitral Español de 1891 cuando gran parte de esta fue declarada como perteneciente a Colombia, ratificando dicho laudo el tratado limítrofe de 1941.

Historia

Época prehispánica

Antes de la llegada de los europeos, la Península de La Guajira estaba habitada principalmente por pueblos indígenas de origen arawak, entre ellos los wayú o guajiros, quienes desarrollaron una sociedad basada en clanes matrilineales, el comercio regional y el pastoreo. También existieron otros grupos indígenas como los añú y los caquetíos en sectores cercanos.[2]

Los wayúu mantuvieron amplias redes de intercambio con otras poblaciones del Caribe y del norte de Sudamérica. Su ubicación estratégica les permitió establecer contactos comerciales marítimos y terrestres con comunidades del actual territorio venezolano, las Antillas y el interior del continente.[3]

Periodo colonial

La península fue explorada por los españoles a finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI, en el contexto de las expediciones realizadas tras el descubrimiento de América. Debido a sus características climáticas áridas y a la resistencia indígena, la región fue una de las zonas más difíciles de controlar para la Corona española.[4]

Mapa de la península durante los primeros viajes españoles

Durante la época colonial, la Península de La Guajira formó parte de distintas jurisdicciones administrativas del Imperio español. Inicialmente estuvo vinculada a la Gobernación de Venezuela y posteriormente al Virreinato de Nueva Granada. Sin embargo, el control efectivo de las autoridades coloniales fue limitado en amplias zonas del territorio.[5]

Los wayúu protagonizaron múltiples levantamientos y resistieron el dominio español durante varios siglos. Entre las rebeliones más importantes se encuentra la Rebelión guajira de 1769, considerada uno de los movimientos indígenas más significativos del Caribe colonial. Gracias a su capacidad de organización y al acceso al comercio marítimo, muchos grupos wayúu lograron conservar altos niveles de autonomía.[6]

Durante los siglos XVII y XVIII, la península también fue escenario de actividades de contrabando y comercio informal con ingleses, neerlandeses y franceses, quienes intercambiaban armas, textiles y otros productos por ganado, cueros y perlas.

Independencia y siglo XIX

Con los procesos de independencia hispanoamericanos en el siglo XIX, la Península de La Guajira pasó a formar parte de la Gran Colombia, generando disputas entre Colombia y Venezuela tras la separación de ambos países en 1830.

La delimitación territorial entre Colombia y Venezuela en la región guajira fue objeto de disputas diplomáticas durante gran parte del siglo XIX y comienzos del siglo XX, debido a la dificultad para establecer fronteras precisas en áreas desérticas y poco pobladas.

En el territorio colombiano, la región perteneció inicialmente a la Provincia de Riohacha, integrada a distintas divisiones administrativas de la República de la Nueva Granada y posteriormente de los Estados Unidos de Colombia. Más adelante pasó a formar parte del departamento del Magdalena.

En Venezuela, los sectores orientales y surorientales de la península quedaron integrados al estado Zulia, especialmente en las áreas cercanas al golfo de Venezuela.

Delimitación colombo-venezolana

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, Colombia y Venezuela adelantaron negociaciones y procesos arbitrales para definir sus fronteras, el primer intento por resolver esta disputa, fue a través del tratado Pombo-Michelena de 1833, donde quedaba dividida la península en partes iguales desde el cabo de Chichivacoa hacia el sur, pero este acuerdo fue rechazado por el congreso de Venezuela.[7]

Con el fallido intento del tratado Pombo-Michelena los dos países deciden poner el asunto a través de un laudo, resultando en el Laudo Arbitral Español de 1891, emitido por la Corona española, que buscó establecer la delimitación fronteriza entre ambos países. Este laudo generó controversia ya que la primera sección fue ambigua, con nombres de lugares inexistentes. Indicando que la frontera comenzaba en "los mogotes de los frailes"[8] pero este lugar nunca fue encontrado, por lo que decidieron en 1922 acudir ante el Consejo Federal Suizo para pedirle que demarcara la frontera, por lo que este designó a Castilletes como punto de inicio entre ambos países, lugar aceptado por ambas naciones en el acta de Castilletes.[9] Posteriormente, diversos tratados y comisiones binacionales realizaron ajustes y precisiones sobre el trazado definitivo.[10]

El Tratado López de Mesa-Gil Borges de 1941 consolidó gran parte de la frontera terrestre moderna entre Colombia y Venezuela, incluyendo sectores de la Península de La Guajira.[11]

Aspectos geográficos

Accidentes costeros

Relieve

Clima

Fotografía tomada por la NASA de la Península de la Guajira y del Golfo de Venezuela.
Primer hito fronterizo entre Colombia y Venezuela, ubicado en Castilletes.

Por su ubicación recibe el influjo desecante de los vientos alisios del hemisferio norte y conforma, junto con la costa noroccidental de Venezuela y las Antillas el cinturón árido pericaribeño. Al chocar contra la costa, los alisios causan una surgencia de las aguas litorales profundas que hace más productivo el mar a lo largo de la costa occidental de La Guajira. La barrera que ejerce el flanco nordeste de la Sierra Nevada de Santa Marta, genera lluvias abundantes en el piedemonte. Como consecuencia de estos fenómenos, el clima y la vegetación de la península son muy variados: desde las selvas hiperhúmedas a altitudes intermedias en el piedemonte de la Sierra Nevada de Santa Marta, con precipitaciones superiores a los 3.000 mm anuales; hasta los matorrales semidesérticos costeros del nordeste, en donde las lluvias no superan los 300 mm por año.

En medio de la planicie árida del nordeste se levanta Macuira, una pequeña serranía de aproximadamente 900 metros de altura que atrapa la escasa humedad de los alisios, tornándolos más secos y dando origen a un extenso bosque de niebla, 250 km cuadrados del cual están protegidos como parque nacional natural Macuira.

Ecosistemas y paisajes

Los bosques húmedos, tanto de Macuira como de la Sierra Nevada de Santa Marta, más aquellos desarrollados en la planicie aluvial del río Ranchería que nace en esta última y desemboca en Riohacha, contrastan con el paisaje árido, de vegetación xérica, espinosa, de lento crecimiento que predomina en la mayoría de la península.

Está disectada por innumerables arroyos torrenciales, efímeros, muchos de los cuales poseen depósitos de agua, naturales o mejorados, denominados jagüeyes, utilizados para consumo doméstico y abrevar ganados; la mayor humedad permite que en su periferia prosperen parches de vegetación más exuberante, algo semejante a lo que ocurre en los wadis africanos del Magreb, Sahel y Sahara y en los del Asia menor, aunque este término no se emplea en Sudamérica.

Cerca de su desembocadura, los arroyos forman lagunas y marismas flanqueadas del lado del mar por manglares y dispuestas en un cordón a lo largo de la costa occidental de la península. La alta productividad y diversidad de especies de peces, crustáceos, moluscos, etcétera, del conjunto litoral-manglar-marisma-laguna, son hábitats además de gran cantidad de especies de aves acuáticas tanto migratorias como residentes. Precisamente los abundantes flamencos, Phoenicopterus ruber, le dan nombre a 80 km cuadrados de área natural protegida: el Santuario de fauna y flora los Flamencos.

Aprovechamiento de recursos

La Guajira y sectores análogos en el noroccidente de Venezuela han sido habitados desde épocas precolombinas por aborígenes de la etnia wayú, quienes, a diferencia de muchos otros grupos indígenas en Sudamérica, resistieron la conquista y dominación europeas y han logrado mantener su lengua y muchas de sus costumbres y manifestaciones culturales, aunque igualmente se han apropiado e internalizado muchas prácticas europeas. La más importante de estas es la cría y aprovechamiento de ovejas, cabras y caballos, los que han transformado irreversiblemente el paisaje guajiro mediante su dieta selectiva y han desplazado a los herbívoros nativos (venados, dantas, entre otros).

El sudoeste de la península provincia de Padilla ha sido asiento desde la colonia de una población blanca y mestiza, más afín con la cultura europea; aprovecha los suelos ricos y el clima más mésico de la planicie aluvial del Ranchería con agricultura extensiva (arroz, ajonjolí, algodón…) y ganado vacuno, este sistema de producción se extiende hacia el sur y occidente, por los valles del río Ariguaní y del Cesar hasta la ribera del río Magdalena.

La explotación industrial a gran escala desde el decenio de 1980 de extensos yacimientos de carbón en la tierra firme y de gas natural y petróleo en la zona litoral, han atraído población de otras regiones del Caribe colombiano y del interior del país. Este crecimiento indudablemente ha dejado huellas profundas no solo en el paisaje sino también en la cultura.

Galería

Véase también

Referencias

Bibliografía

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