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Rhynchophorus ferrugineus

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El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) es una especie de coleóptero de la familia de los gorgojos,[1] originario de India y el sudeste asiático. Es un gorgojo de gran tamaño, entre dos y cinco centímetros de largo, de un color rojizo ferruginoso que lo vuelve muy distintivo. Fuera de su área de distribución, el insecto es considerado una plaga por su gran capacidad destructiva de las plantas donde se hospeda y la falta de enemigos naturales que lo equilibren. A nivel global, es la plaga más dañina para las palmeras.[2] Se estima que afecta entre 19[3] y veinticuatro especies de palmera a lo largo de catorce géneros.[4] Ataca tanto a variedades ornamentales como comerciales de palmeras, por lo que tiene un impacto económico, social y paisajístico significativo.[2][4]

Datos rápidos Taxonomía, Reino: ...
Rhynchophorus ferrugineus
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Coleoptera
Superfamilia: Curculionoidea
Familia: Curculionidae
Género: Rhynchophorus
Especie: R. ferrugineus
(Olivier, 1790)
Sinonimia
  • Curculio ferrugineus Olivier, 1790
  • Cordyle sexmaculatus Thunberg, 1797
  • Calandra ferruginea Fabricius, 1801
  • Rhynchophorus pascha v. papuanus Kirsch, 1877
  • Rhynchophorus indostanus Chevrolat, 1882
  • Rhynchophorus signaticollis Chevrolat, 1882
  • Rhynchophorus pascha v. cinctus Faust, 1893
  • Rhynchophorus ferrugineus v. seminiger Faust, 1895
  • Rhynchophorus signaticollis v. dimidiatus Faust, 1895
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En palmáceas, la plaga puede ser tratada con un combinado de tratamientos de endoterapia, duchas foliares, y la captura de manera masiva de adultos mediante trampas con feromonas.[4] Para la endoterapia, se deben utilizar insecticidas sistémicos de la familia de los neonicotinoides, como el Imidacloprid, el Tiametoxam y la Flupyradifurona, de otras familias se ha utilizado la Abamectina y el Benzoato de emamectina, pero no con buenos resultados en largos períodos de tiempo. Para las duchas foliares se pueden utilizar insecticidas sistémicos y de contacto como el Fosmet y el Acetamiprid[5] con el objetivo de eliminar adultos. Para las trampas con feromona, se agrega además kairomonas y material de las palmeras para conseguir una atracción sexual y alimenticia.[4]

Introducción

La hembra del insecto hace puestas de huevos en diferentes lugares de la palmera y en diferentes momentos. Las larvas eclosionadas en diferentes etapas se alimentarán mordiendo y succionando jugos del tejido, perforan galerías de diez o veinte centímetros, y hasta más de un metro de profundidad en los troncos de las plantas que hospeda, generando daños vasculares y fermentación por sus excrementos y necrosis natural del tejido vegetal. Ese proceso irá comprometiendo la vida del hospedero y convirtiendo al R. ferrugineus en una plaga que demuestra síntomas muy tardíos. Sus plantas hospedantes son fundamentalmente de la familia de las palmeras, como el Cocos nucifera (cocotero), Elaeis guineensis (palmera del aceite) y el género Phoenix, entre ellas Phoenix canariensis (palmera canaria) y Phoenix dactylifera (palmera datilera), aunque se han constatado ataques en otras especies incluyendo el palmito Chamaerops humilis.

Las plantas afectadas por la plaga sufren amarilleamiento y marchitamiento, pudiendo llegar a producirse la muerte del pie afectado. El control de esta plaga es complicado si no se realiza de manera persistente y combinando herramientas, por lo que siempre se deberán utilizar diferentes técnicas preventivas o curativas, como último recurso se proceda a la eliminación de los pies afectados y los que se sospecha pudieran estarlo, para evitar la propagación del insecto.[6]

Frente de un Rhynchophorus ferrugineus

Distribución

El picudo rojo se ha extendido a numerosos países, de África, Europa y América, ajenos a su área de distribución natural debido al transporte antrópico.[2] Está afectando actualmente a todas las palmeras de las áreas más cercanas a la costa de los países del sur de Europa, y en Sudamérica se ha reportado oficialmente en Uruguay desde 2022 y en Argentina en 2026.

Propagación en España

En España la plaga apareció por vez primera en 1994, en Almuñécar. Tanto aquella vez como en las posteriores introducciones en diversos puntos de Andalucía oriental, Murcia y la Comunidad Valenciana, se cree que la plaga llegó a través de palmeras infectadas procedentes de Egipto u otros países del norte de África.[7] Debido a su potencial colonizador y constituir una amenaza grave para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, esta especie ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto.[8]

Desde que fue detectado se han identificado numerosos casos de palmeras afectadas que han menoscabado el patrimonio paisajístico en zonas de Andalucía,[9] Badajoz,[10] islas Canarias,[11]Murcia,[12] La Coruña,[13][14] Cambados,[15] etc.

Propagación en Uruguay

En julio de 2022, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca emitió una alerta fitosanitaria debido a la detección de R. ferrugineus a través de la Dirección General de Servicios Agrícolas.[16] La presencia de este insecto es única en América del Sur y se desconoce cómo llegó a Uruguay.[17]

En julio de 2022, el insecto había sido detectado en cuatro departamentos: Canelones, Florida, San José y Montevideo. A agosto de 2023, se estimaba que el picudo rojo había afectado a más de 10 000 ejemplares.[18] Hacia diciembre de 2025, el MGAP reportaba a la plaga establecida en nueve departamentos: Montevideo, Canelones, Maldonado, Florida, Flores, San José, Colonia, Lavalleja y Durazno.[19] Según estimaciones periodísticas de julio de 2025, la plaga afectaba en Montevideo a cerca del 70 % de las palmeras de la capital (unos 5000 ejemplares en espacios públicos y 19 000 en espacios privados), y en Canelones se habían registrado más de 2000 ejemplares muertos en un tramo de 10 kilómetros.[20] En marzo de 2025 el gobierno conformó un grupo de trabajo interinstitucional para enfrentar la plaga, y en mayo de 2025 declaró su combate «prioridad a nivel nacional».[20]

El picudo rojo ha llegado a infestar en Uruguay a palmeras canarias (Phoenix canariensis),[16] palmeras Washingtonias (robusta y filifera) y palmeras Pindó (Syagrus romanzoffiana). El MGAP incluye actualmente a la palmera butiá (Butia odorata), especie nativa, entre las especies hospedantes atacadas.[19] Los palmares de Rocha, con cerca de 2,5 millones de ejemplares de Butia odorata y declarados Reserva de Biosfera por la UNESCO, son considerados el punto de mayor preocupación para la conservación de la especie.[20] A junio de 2025 la plaga no había llegado al departamento de Rocha, aunque estaba presente en localidades cercanas (Pan de Azúcar, Piriápolis, Villa del Rosario); un plan de acción interinstitucional liderado por el CECOED Rocha, con participación del MGAP, la Intendencia de Rocha y el CURE (Universidad de la República), se encontraba en desarrollo para intentar evitar su ingreso a la zona.[21] La plaga representa además una amenaza para otras palmeras nativas distribuidas en el territorio, como las del género Trithrinax.

Ciclo biológico

La vida media de este coleóptero, en el estado adulto, oscila entre 45 y 120 días como adulto, según las condiciones de su entorno: clima, alimentación, etc. Desde que eclosiona el huevo hasta su muerte tiene una vida media de entre 130 y 200 días.

El picudo rojo completa su ciclo biológico dentro del mismo hospedador, sin necesidad de cambiar de palmera hasta que esta ha sido destruida en su totalidad, es decir, hasta que el animal se queda sin alimento suficiente para la cría de la nueva estirpe o para el crecimiento del individuo. El imago o individuo adulto manifiesta una intensa actividad diurna; es entonces cuando sale en busca de nuevos ejemplares de palmera para infectarlas y depositar huevos. Las palmeras afectadas por este insecto suelen ser la palmera datilera (Phoenix dactylifera), la palmera canaria (Phoenix canariensis), el cocotero (Cocos nucifera) y la palmera de Guinea (Elaeis guineensis). En el plazo de un año este escarabajo es capaz de completar hasta tres ciclos biológicos.

Ovoposición

Tras la fecundación, la hembra adulta deposita entre trescientos y quinientos huevos de forma aislada, a través de orificios producidos por ellas mismas en la búsqueda de alimento o bien aprovechando las hendiduras o heridas de la propia palmera. Estos gorgojos son sensibles a las cairomonas que desprenden las palmeras como resultado de heridas o podas sin tratar, por lo que no les resulta muy difícil encontrar nuevos hospedadores. La puesta se produce en los tallos terminales de la planta y en el tejido blando de las bases de las hojas. En la ovoposición, las hembras doblan los tarsos hacia arriba y se anclan al tejido con las espinas de las tibias apoyándose en el tercer par de patas hasta poner en contacto el ovipositor con el sustrato. Después los huevos quedan protegidos y fijados con una secreción producida por las hembras. Según M. M. Martín y T. Cabello, las hembras producen una puesta media de doscientos once huevos, de los cuales un 78,02 % eclosiona en un periodo de 3,35 ± 0,27 días, dando lugar a larvas ápodas. El huevo, de color blanquecino, cilíndrico, brillante, tiene forma ovalada y mide de 1 a 2,5 mm. En la parte posterior de dichos huevos hay unas estructuras llamadas opérculos.

Larvas

Larva de Rhynchophorus ferrugineus
Capullo
Pupa

Las larvas neonatas son de color amarillo blanquecino, segmentadas, ápodas (sin patas), y presentan una gran cápsula cefálica quitinosa, de color más pardo que el resto del cuerpo. Constan de unas potentes mandíbulas cónicas horizontales, con las que excavan galerías desde las axilas de las hojas hasta la corona, en cuyo interior se alimentan vorazmente. Estos insectos permanecen en el estadio larval una media de 95,53 ± 1,63 días, teniendo en cuenta los resultados de la investigación, pero puede variar ya que esta fase está muy influenciada por la temperatura. Durante el transcurso de este periodo, las larvas experimentan un crecimiento considerable, ya que pasan de medir apenas dos milímetros a los cinco centímetros. La tonalidad del cuerpo también cambia un poco, pasa de tener un color blanquecino brillante a un blanco amarillento opaco. Una vez completado el desarrollo larvario, construyen un capullo con fibras extraídas de las galerías de la palmera, en cuyo interior sufren una metamorfosis completa y pasan al siguiente estadio. Los capullos tienen una longitud de 4 a 6 cm y se localizan en la base de los árboles.

Pupa

La pupa, de color rojo-marrón oscuro, se forma dentro del capullo formado por fibras de la palmera. En ese estado, el picudo sufre una metamorfosis, un último cambio antes de alcanzar el estadio adulto. Esta fase puede durar entre quince y treinta días. Este valor es similar a los 27,83 ± 3,13 días señalado por M. M. Martín y T. Cabello, pero hay que tener en cuenta una vez más que estos periodos están determinados por la temperatura. Una vez terminado el periodo de pupación, el adulto puede permanecer unos cuantos días más dentro de ese capullo fibroso.

Adulto

El insecto adulto se desplaza caminando y volando, siendo capaz de alcanzar grandes distancias. No obstante, permanece en la palmera inicialmente atacada si todavía dispone de material vegetal para su alimentación. En caso contrario, y atraídos por los olores que desprenden las palmeras con heridas, colonizan ejemplares no infestados. De esta manera comienza un nuevo ciclo biológico, se producen más fecundaciones, otras ovoposiciones, eclosiones, etc.

El macho se suele diferenciar de la hembra, no solo por su tamaño, que suele ser inferior, sino también porque en la parte superior del pico, junto a la boca, consta de una pequeña tira de pelos.

Síntomas de la infección

Normalmente la infección en las palmeras afectadas suele detectarse aproximadamente al año de su contagio. Es entonces cuando las señales de peligro se hacen más evidentes, y cuando se debe aplicar el tratamiento; de lo contrario, la palmera morirá. Algunos de los síntomas que presentan las palmeras afectadas son:

  • Decaimiento de las hojas.
  • Se debilita el brote apical y el meristemo de la palmera.
  • Presencia de galerías excavadas en el punto de inserción de las hojas.
  • Aparecen capullos de dicho insecto.
  • Hojas sanas y verdes aparecen colgando, (como si se hubieran medio cortado).
  • Trozos de hojas roídas en la copa o hijuelos en forma de V.
  • Coloración atabacada de hojas centrales.
  • Hojas centrales con extremo retorcido.

Tratamientos contra la plaga

El monitoreo mediante sensores sísmicos ha mostrado que la actividad del picudo rojo depende principalmente de la temperatura antes que de la estación del año: en plantaciones de clima templado o costero, donde no se alcanzan los extremos térmicos letales para el insecto, las infestaciones pueden mantenerse activas durante todo el año, incluidos los meses fríos.[22] Además, cuando los síntomas foliares de infestación son visibles, es probable que el daño interno ya sea irreversible, limitando la efectividad de los tratamientos en esa etapa avanzada.

Para controlar eficazmente el picudo rojo, es fundamental implementar un programa de detección y tratamiento a lo largo de todo el año, con especial atención durante los meses cálidos (de mayo a septiembre en el hemisferio norte y de septiembre a febrero en el hemisferio sur), cuando la plaga puede proliferar más rápidamente. En áreas afectadas, las trampas de feromonas son útiles para detectar y monitorear la presencia de adultos, facilitando el seguimiento de la población.

Hoy en día, siguiendo un protocolo adecuado y la unión de varios métodos, se logra reducir y recuperar por completo las palmeras afectadas, que no tengan la yema apical cortada por la larva. Con la utilización mediante endoterapia vegetal y aplicaciones foliares tipo ducha y constante seguimientos, se obtienen muy buenos resultados.

Tratamientos con insecticidas

El manejo químico del picudo rojo puede incluir la aplicación preventiva de insecticidas sistémicos, entre ellos algunos neonicotinoides, capaces de distribuirse por los tejidos de la palmera y alcanzar las zonas donde se desarrollan las larvas. Las aplicaciones foliares, mediante productos de contacto o sistémicos, pueden utilizarse como complemento para actuar sobre los adultos y otros estadios presentes en el exterior de la planta. Sin embargo, los insecticidas de contacto tienen una eficacia limitada contra los huevos, larvas y pupas protegidas en el interior de los tejidos. La selección de los productos, las dosis y los métodos de aplicación debe ajustarse a las autorizaciones y regulaciones vigentes en cada jurisdicción. En términos generales se deben aplicar productos según el estadio del insecto, entendiendo que los fitosanitarios sistémicos tienen como objetivo intoxicar a larvas y los de contacto eliminar a los adultos por contacto directo.

Los sistemas de inyección al tronco utilizados en endoterapia derivan históricamente de equipos diseñados para árboles leñosos, que presurizan el sistema para forzar la entrada del producto en la madera. Las palmeras, sin embargo, carecen de madera secundaria y de cámbium vascular, por lo que una herida en el estípite no se compartimenta ni cicatriza como en un árbol dicotiledóneo: el daño causado por una perforación es permanente.[23] Por ese motivo, un método de inyección pensado para palmeras debe ser respetuoso con el tejido del estípite, que no puede recuperarse del daño ocasionado por la propia aplicación.

Existen sistemas de cánulas fijas instaladas en el tronco que buscan reducir el número de perforaciones necesarias a lo largo de sucesivos tratamientos, dosificando el producto por gravedad en lugar de presurizar el sistema. Uno de ellos, comercializado bajo el nombre SOSPALM y patentado por la empresa española Provefe (Comunitat Valenciana), fue adoptado por el municipio de Nules (Castellón, España). En Israel se utiliza como único método habilitado para la endoterapia de palmeras y en Uruguay varias intendencias municipales utilizan el sistema para realizar tratamientos preventivos con neonicotinoides en palmeras ornamentales, funamentalmente en palmeras Phoenix canariensis, siempre con el objetivo declarado de evitar perforaciones repetidas y los daños internos asociados a la presurización.[24] La gran limitante de la endoterapia está que dependen de la sistemia ascendente de la planta, por lo que los fitosanitarios deberán ser obligatoriamente sistémicos (neonicotinoides) y ser suministrados en momentos de actividad y translocación ascendente de la planta, para que su sistema vascular sea el conductor del pesticida.

Tratamientos con métodos preventivos biológicos

El uso de parásitos y nematodos entomopatógenos contra el picudo rojo ha mostrado resultados variables según el contexto. En 2007, investigadores lograron una alta mortalidad de la plaga en palmerales del municipio de Murcia, España, mediante el uso de nematodos como agente de control biológico.[25] Sin embargo, otros ensayos con enemigos naturales del picudo rojo (parásitos, patógenos, bacterias, hongos y nematodos) no han mostrado una eficacia significativa en áreas con alta presencia de la plaga. Lo ideal es aplicar tratamientos preventivos para que, en caso de infestación, las larvas encuentren niveles letales de insecticida activo en el tejido de la planta, limitando así la proliferación de la plaga desde sus primeras etapas.

En 2023 se avanzó en el manejo de esta plaga mediante el uso de sensores sísmicos[22] para la detección temprana de las larvas dentro del estípite de las palmeras. De forma independiente, también se ha estudiado el uso de agentes biológicos inocuos para el entorno, como el hongo Beauveria bassiana, aunque su eficacia en campo, a diferencia de los resultados obtenidos en laboratorio, sigue siendo objeto de investigación.[26][27]

En febrero de 2026 el MGAP autorizó el uso de un bioinsecticida desarrollado íntegramente en Uruguay: creBIO 3, basado en el hongo entomopatógeno nativo Metarhizium anisopliae.[28] La aprobación llegó luego de evaluaciones conjuntas con el Ministerio de Salud Pública (MSP) para garantizar que es seguro para personas, animales y organismos beneficiosos.[29]

La investigación inició en 2023 por el equipo de Bio Uruguay, liderado por la ingeniera agrónoma y doctora en Ciencias Agrarias Alda Rodríguez, que utilizó cepas de hongos nativos del suelo uruguayo como agentes de control de la plaga. Según reportaron el equipo desarrollador y la cobertura periodística, en la fase de laboratorio se logró una mortalidad del 85 % del picudo rojo, y en un ensayo de campo de poco más de un año se registró una supervivencia del 100 % de las palmeras tratadas. Estas cifras corresponden a un único ensayo de campo y no se ha localizado, hasta el momento, una publicación en una revista científica revisada por pares que las respalde de forma independiente.

La literatura especializada sobre hongos entomopatógenos (Beauveria bassiana, Metarhizium anisopliae) contra Rhynchophorus ferrugineus documenta que las tasas de mortalidad cercanas al 100 % obtenidas en laboratorio no suelen sostenerse en campo, debido al hábito críptico de las larvas, que se alimentan protegidas dentro del estípite sin contacto directo con el hongo, y a la sensibilidad de las esporas a la radiación ultravioleta, la temperatura y la humedad ambiente, factores que varían fuertemente según la estación del año.[30] Por esa razón, las revisiones especializadas recomiendan validar la eficacia de estos agentes mediante monitoreo de campo prolongado, a lo largo de varias temporadas y ciclos de la plaga, antes de generalizar los resultados de un ensayo inicial.[30]

Usos culinarios

Larvas tostadas del picudo rojo en Laos

Es el escarabajo comestible más consumido del África subsahariana.[31] En Vietnam las larvas son consideradas un manjar[32] y se comen vivas con salsa de pescado.[33] Otros métodos de cocción incluyen tostar, freír y cocinar al vapor. Se comen con arroz glutinoso y ensalada o cocidos con papilla. Las larvas se conocen en el idioma vietnamita como đuông dừa (‘larva del escarabajo del coco’).[32] Los "gusanos sagú" reportados en otros países (por ejemplo, Malasia Oriental, Nueva Guinea) se refieren a especies diferentes y relacionadas de Rhynchophorus.[34]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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