Ley de Estabilización Económica de Urgencia de 2008
ley de rescate financiero de los Estados Unidos
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La Ley de Estabilización Económica de Urgencia de 2008 (EESA), también conocida como el "rescate bancario de 2008" o el "rescate de Wall Street", fue una ley del Congreso de los Estados Unidos promulgada durante la Gran Recesión, que creó programas federales para rescatar a instituciones financieras y bancos en quiebra. El proyecto de ley fue propuesto por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, aprobado por el 110.º Congreso de los Estados Unidos y promulgado por el presidente George W. Bush. Entró en vigor como parte de la Ley Pública 110-343 el 3 de octubre de 2008. Creó el Troubled Asset Relief Program (TARP, por sus siglas en inglés) de 700 mil millones de dólares, cuyos fondos se destinarían a la compra de activos tóxicos de bancos en quiebra. Los fondos se utilizaron principalmente para inyectar capital en bancos y otras instituciones financieras, mientras el Tesoro continuaba evaluando la eficacia de las compras de activos dirigidas.[1][2]
| Ley de Estabilización Económica de Urgencia de 2008 | ||
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| Extensión territorial |
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| Legislado por | 110.º Congreso de los Estados Unidos | |
| Ley pública | Ley Pública 110-343 | |
| Publicación | 3 de octubre de 2008 | |
| Legislación derogada | ||
La crisis financiera de 2008 se originó, en parte, por la crisis de las hipotecas subprime, que provocó la quiebra o la casi quiebra de importantes instituciones financieras como Lehman Brothers y American International Group. Para evitar el colapso del sistema financiero, el secretario del Tesoro, Paulson, propuso que el gobierno estadounidense adquiriera cientos de miles de millones de dólares en activos en dificultades de las instituciones financieras. Su propuesta fue inicialmente rechazada por el Congreso, pero la quiebra de Lehman Brothers y la presión ejercida por el presidente Bush finalmente convencieron al Congreso de aprobarla como parte de la Ley Pública 110-343.
Las primeras estimaciones sobre el coste del riesgo del rescate ascendían a 700.000 millones de dólares; sin embargo, el TARP recuperó 441.700 millones de dólares de los 426.400 millones invertidos, obteniendo un beneficio de 15.300 millones de dólares (una tasa de rentabilidad anualizada del 0,6%), que podría haber supuesto una pérdida si se ajusta a la inflación.[3]
Historia
Proceso de aprobación

La propuesta original era un proyecto de ley de tres páginas, denominado Troubled Asset Relief Program (TARP), presentado a la Cámara de Representantes. El objetivo del plan era adquirir activos basura, reducir la incertidumbre sobre el valor de los activos restantes y restablecer la confianza en los mercados de crédito. El texto del proyecto de ley se amplió a 110 páginas y fue presentado como una enmienda a otro plan existente, H.R.3997. La enmienda fue rechazada a través de una votación de la Cámara de Representantes el 29 de septiembre de 2008, por un margen de 228 a 205.[4]
Siguiendo ese rechazo, el índice bursátil Dow Jones cayó sobre 777 puntos en un solo día, la caída más grande en la historia de esa institución,[5] lo que representó una pérdida nominal de mil doscientos millones de dólares en el valor de las acciones. Algunas empresas financieras (por ejemplo, S & P y el índice Nasdaq) perdieron sobre el 8% de su valor, la peor desde el Lunes negro (1987) y el temor que los bancos no podrían cubrir sus obligaciones se generalizó, llevando a que las tasas de Interés de los préstamos entre bancos llegaran a superar en un 3.58%; al interés pagado por préstamos otorgados por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. El día fue descrito como en el cual las inversiones fueron aplastadas.[6]
Dos días después, 1 de octubre de 2008, el Senado debatió, modificó y votó una enmienda al HR 1424, que sustituyó una versión revisada del acta de Estabilización Económica de Urgencia de 2008 para el lenguaje de la HR 1424. El Senado aceptó la enmienda y aprobó entero el proyecto de ley enmendado con 74 a favor y 25 en contra. El proyecto de ley HR1424, se envió a la Cámara para su examen y el 3 de octubre, la Cámara la aprobó (263 a 171) convirtiendo el proyecto de ley en ley,[7] tras lo cual rápidamente fue firmado por Bush.
TARP
TARP, acrónimo de Troubled Asset Relief Program o en español Programa de Alivio de Activos Problemáticos, fue un programa federal.[8] El director del programa es James Lambright; además preside un comité que llega a reunirse hasta cinco veces a la semana para examinar cada acuerdo.[9]
Las inyecciones de capital para descongelar los mercados de crédito y estabilizar a las empresas han hecho que el gobierno se haya inmiscuido en los asuntos de los bancos de inversión, las aseguradoras y las automotrices.[10]
En octubre de 2008, el gobierno de EE. UU. otorgó los préstamos: ocho grandes instituciones recibieron inyecciones de capital por $165 000 millones. Entre las condiciones del préstamo había límites a las remuneraciones de los ejecutivos: las bonificaciones no pueden representar más de un tercio del pago anual total para los que más ganan en las empresas que reciben dinero gubernamental; hay un límite de $500 000 en los salarios de las firmas que reciben ayuda del Estado. Además, recibió derechos de compra de acciones a un precio convenido. Antes de devolver el dinero del gobierno, el gobierno evaluará las "pruebas de resistencia" financiera: la capacidad de los bancos para seguir otorgando créditos durante una recesión.[10]
Hasta el momento Estados Unidos ha destinado cerca de $2,48 billones para la estabilización de las compañías financieras y el rescate de las automotrices locales. Esto no incluye los costos de los préstamos de capital de trabajo para General Motors Corp. y Chrysler LLC o el nuevo programa de garantía de autos del gobierno anunciado el lunes.[11]
Entre las críticas al plan es la de Goldman Sachs que objeta al límite en las remuneraciones a ejecutivos impuesto entre las condiciones para otorgar los créditos por el gobierno de Estados Unidos. Lloyd Blankfein, el presidente ejecutivo de Goldman Sachs, dijo que los bancos necesitaban libertad para devolver los préstamos que -en su opinión- el gobierno "les obligó" a aceptar en octubre. Añadió que esto y otros factores limitarán la capacidad de competir en EE. UU. y en el extranjero.[10] Cabe notar que numerosas empresas tanto financieras como industriales, incluyendo los accionistas de Goldman Sachs,[12] solicitaron esos préstamos.
Adicionalmente, y a pesar de esa aparente renuencia a aceptar la ayuda estatal, se debe mencionar que Goldman Sachs en general y Lloyd Blankfein en particular se cuentan entre los que más se beneficiaron de la misma,[13] la empresa recibiendo, por ejemplo, doce mil novecientos millones de dólares esos fondos como compensación por lo que AIG - empresa de seguros- les debía antes de entrar a quiebra.[14] -monto que de otra manera habría representado una pérdida total para la empresa- y que Lloyd Blankfein distribuyó sobre dos tercios de los préstamos estatales como bonos entre él y el resto de los gerentes.[15][15] Se calcula incluso que distribuyó en tales bonos un total de catorce mil millones de dólares habiendo recibido solo doce mil millones en préstamos directos.[16]
Finalmente se debe recordar que Goldman Sach es una de las empresas que ha sido más responsabilizada por la situación, alegándose que creó los sistemas financieros más "tóxicos"[17] beneficiándose no solo en la venta de esos instrumentos sino también al hacer “una apuesta” -venta corta- de que fallarían sabiendo que lo harían, lo que ha llevado a acusaciones de fraude contra la empresa.[18][19]