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Pozo de San Pancrazio

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El Pozo de San Pancrazio se halla en la ciudad de Cagliari, en la Plaza Indipendencia, y fue encontrado en el 1994, y explorado por el “Gruppo Speleo-Archeologico Giovanni Spano” de Cagliari.

Se cree que el Pozo de San Pancrazio fue construido en época medieval por la forma de la excavación y por una inscripción ahora perdida. La inscripción decía que el foso fue construido en el 1253, durante la dominación pisana.

El primer histórico que describió el Pozo fue Giuseppe Cossu en el año 1780, escribió que “la fuente tenía una profundidad de 100 ‘trabucchi’” y hay una inscripción que prueba que es del tiempo pisano. Cossu refiere el texto de la inscripción, que era “Hoc opus confectum Anno Domini MCCLIII”.

Hasta primeros años de 1800, la fuente de San Pancrazio, junto a la de Santa Lucía y de Santa Croce, fue una de las más importantes y activas en Cagliari.

Las tres fuentes, de propiedad de la administración cívica, eran las solas periódicamente controladas y reparadas en caso necesario. Ellas se daban en pública subasta por tres años, y para publicar la convocatoria de licitación , se fijaban carteles en las puertas de la ciudad con la invitación a participar. Era obligatorio por el contratista mantener siempre con un estado decente y en función la fuente, para dar agua a todo el público. El contratista se hacía cargo de las más pequeñas reparaciones, mientras las reparaciones más costosas eran pagadas por la administración de la ciudad.

Estudiando y examinando los contratos de pública subasta, se encuentran particulares muy interesantes para reconstruir la historia del pozo. En el año 1733, Bernardino Solinas se adjudica la fuente, que valía 113 liras y 15 soldi, tenía 22 ruedas de cuerda, 200 recipientes de creta, 8 ruedas de cuerda viejas y 3 caballos. Las cuerdas eran la más cosas preciosas del pozo: fueron fabricadas con una fibra vegetal muy resistente al agua, que venía usada para las cuerdas náuticas y recabada para trabajo del junco marino.

Por contrato el contratista tenía la obligación de mantener hombres y carros cargados de barriles llenos de agua paseando por las calles del barrio de Castello.

En el año 1823 el pozo de San Pancrazio cesó su actividad por muchos meses y fue el centro de un gran trabajo de restauración. Este trabajo está así descrito por el canónico Giovanni Spano en su libro “Guida di Cagliari”:

“Antes del agujero, el mecanismo y los recipientes estaban en medio de la plaza. Así la plaza perdía sus funcionalidades prácticas, siendo además el refugio para los caballos que giran la rueda mañana y noche para tirar de agua, que se lleva en barriles paseándose por la ciudad por las familias.

Las voces del público pedía una reforma de este lugar, porque el fango en invierno y el hedor en verano fastidiaban a los habitantes que pasaban por la plaza para dirigirse al paseo. Fue el conde D. Carlo Boyl, en aquel tiempo Coronel e Inspector de la Artillería Real, que propuso reemplazar la estructura bajo tierra, excavando en la roca para colocar el mecanismo del molino, descendiendo por una rampa que se encuentra en la esquina izquierda de la plaza, y cubriendo la sala y la galería con una gran bóveda. El agua extraída pasaba por un conducto de plomo que se encuentra bajo el nivel de la plaza; y arriba en la plaza Santa Croce, donde se encontraba el depósito y donde los carros se movían con facilidad para transportar el agua a la ciudad”.

El proyecto de construcción de la bóveda fue realizado en el 1824, y para examinar la solidez del trabajo, sobre la bóveda fueron colocados cuatro cañones de bronce y se dejaron durante semanas sin que la bóveda sufriese algún daño.

En los años siguientes la concesión del pozo fue puesta en subasta con las mismas cláusulas, hasta que a partir de 1840, los contratistas perdieron interés. La gestión del pozo era siempre menos barata, porque el agua de San Pancrazio debía ser llevada con la rueda, y la manutención de los caballos grababa mucho en la ganancia del contratista.

Así, si bien la carestía de agua afligiese la ciudad, el canónigo Spano escribía: “durante algún tiempo la fuente no está activa por falta de contratistas que no encuentran beneficio”.

El 3 de marzo de 1867 fue acabado el primer acueducto de la ciudad, y la suspirada agua llegaba a Cagliari de las montañas de Corongiu: se cerraba así por siempre la historia del Pozo de San Pancrazio.

El Pozo ahora

El Pozo se halla en el centro de la Plaza Independencia y tiene la boca bajo tierra, a una profundidad aproximada de 4 metros. Se puede acceder al Pozo a través de un foso que se encuentra al lado de la plaza. La entrada del Pozo conduce a una galería larga 30 metros que lleva al centro de la plaza.

En la galería, a la izquierda hay dos locales con bóvedas; estos locales se piensa que fueran usados por los animales que movían la rueda. Esta idea es valorada por las anillas de hierro en la pared y el abrevadero hecho con un sarcófago romano. Sobre el abrevadero se encuentra una forma que se piensa que retrate a Carlo Boyl.

La galería está clavada en la roca y está reforzada por una vuelta a bóveda de bloques de caliza.

En las paredes de la galería se encuentran los fosos usados en el 1823 para la construcción de la bóveda. En la galería hay también un canal de desagüe usado para:

  • Llevar el agua al abrevadero;
  • Llevar el agua hasta al Bastione Santa Croce, a la Cisterna más grande del barrio.

Al final se encuentra el Pozo cubierto por una bóveda con dos agujeros donde pasaban los odres de la rueda.

La forma del Pozo es cuadrada, y de lado mide 6 metros en la parte más alta y 4 metros en la más profunda. La profundidad es de 77 metros en la parte al aire, y 11 metros en la parte con agua.

Plaza Independencia

Puertas de entrada al barrio Castello

Referencias

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