Pensión no contributiva
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La pensión no contributiva, también denominada pensión social, prestaciones no contributivas o cuenta de ahorro subsidiado, es un sistema de prestaciones económicas del Estado otorgadas a personas que no cumplen con los requisitos para beneficiarse del sistema contributivo —como la seguridad social o la pensión tradicional— y cumplen, en su caso, determinados límites de rentas y patrimonio. Se financian mediante la recaudación de impuestos generales (como la renta y el IVA), así como a través de un ahorro voluntario, no por cotizaciones previas. Su objetivo principal es garantizar un ingreso mínimo y asegurar una vida digna.[1]
En la mayoría de los países, incluidos aquellos que gozan de un sistema de protección social más amplio, una proporción de personas queda fuera del ámbito de la seguridad social tradicional por lo que su protección la asume el Estado a través de programas de naturaleza no contributiva.[1]
Legislación por países
Argentina
Las pensiones se otorgan a:
- Mayores de 70 años – Pensión a la vejez.
- Personas con un 76 % de Invalidez – Discapacidad - Pensión por invalidez.[2]
- Madres de 7 o más hijos.
Colombia
Las pensiones voluntarias, en Colombia, son una forma de ahorro voluntario que le da a un trabajador vinculado o independiente, la posibilidad de complementar la pensión obligatoria, obtenida durante su vida laboral. El trabajador realiza aportes periódicos a un Fondo de Pensiones y Cesantías que administra los recursos a través de portafolios de inversión con diferentes niveles de riesgo y rentabilidad.
Esta figura nace como resultado de la Ley 100 de 1993 donde se crea el Sistema General de Seguridad Social Integral. En ésta se abre la posibilidad de que los afiliados al régimen de pensiones colombiano puedan aportar periódica o eventualmente, montos superiores a los límites de pensión obligatorios establecidos por la ley, con el objetivo de incrementar los saldos de las cuentas de ahorro individuales, ya sea para tener una pensión mayor, aportar a una pensión no contributiva,[3] jubilarse anticipadamente o lograr objetivos específicos como compra de vivienda, carro, educación, entre otros, que requieran un ahorro disciplinado.
El Estado colombiano ofrece además programas de pensiones no contributivas, protección social y subsidios para la vejez o invalidez de personas vulnerables.
Los principales programas no contributivos son:[3]
España
En España las prestaciones no contributivas se asignan de la siguiente forma:
- Jubilación: Tener más de 65 años, y haber vivido en España más de 10 años.
- Invalidez: Tener entre 18 y 65 años y discapacidad de al menos el 65 % y haber vivido en España al menos 5 años.
- Por hijo a cargo: Tener hijo menor de 18 años y no haber superado un límite establecido de renta.
Estas prestaciones están transferidas a las comunidades autónomas.[8]
Esta herramienta basa su funcionamiento por un lado, en una mirada social integral, que comprende a las personas como sujetos de derecho con sus particularidades sociales, económicas y regionales; por otro lado, en el trabajo territorial, que prioriza el contacto directo con los sectores más vulnerables y con las zonas de menor acceso a la información. En este sentido, se realizan periódicamente operativos de asesoramiento y gestión de pensiones en todo el país a través de la Comisión Nacional de Pensiones en el Territorio, que trabaja en Centros de Atención Local (CALS), Centros de Referencia y en los Desarrollo Sociales.