Cuando la Fuerza Expedicionaria Británica llegó a Francia, en 1939 estaba acompañado por la British Air Forces in France (BAFF), compuesta por dos flotas aérea: el Air Component, que apoyaba directamente a las fuerzas terrestre británicas, y la Advanced Air Striking Force, que operaba conjuntamente con el ejército y las fuerzas aéreas francesas. La segunda flota fue asignada a una zona de operaciones descorazonadora que se extendía desde la frontera belga hasta Suiza.
La British Air Forces in France contaba en un principio con unos 500 aviones, mientras que la Luftwaffe poseía el doble. Su flota de cazas contaba con 130 aparatos, pero la mayoría de ellos estaban obsoletos (los Blenheim y los Gladiator); sólo los cuatro escuadrones de Hurricane podían rivalizar con los aparatos de la Luftwaffe. La British Air Force in France tenía además 220 bombarderos ligeros y medios (Battle, Blenheim, Hampden, Wellington y Whitley) y 50 Lysander. Seis nuevas escuadras de cazas fueron enviadas después de que los alemanes hubieran invadido Holanda y Bélgica, el 10 de mayo de 1940. Tres fueron destinadas al Air Component y tres al Advanced Air Striking Force.