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Razón de Patria (RADEPA)

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Líder Gualberto Villarroel
Fundación abril de 1934
Disolución 1946
Razón de Patria
Líder Gualberto Villarroel
Fundación abril de 1934
Disolución 1946
Ideología Nacionalismo; Nacionalsocialismo; Fascismo
Sede La Paz
País Bolivia Bolivia

Razón de Patria, también conocida por su sigla, RADEPA, fue una logia militar secreta, creada en Bolivia después de la Guerra del Chaco, como reflejo del descontento y necesidad de cambio que los oficiales de las Fuerzas Armadas experimentaron durante la guerra. Tras una alianza, igualmente secreta, alcanzada con el Movimiento Nacionalista Revolucionario en 1943, RADEPA lideró el golpe de Estado que derrocó al presidente Enrique Peñaranda, e instauró a Gualberto Villarroel en el poder.[1][2] Tras el asesinato y colgamiento de Villarroel, el grupo perdió influencia, marcando así su desaparición, aunque a sus miembros se les otorgó amnistía en el gobierno de Tomás Monje.[3]

Escenario de la posguerra del Chaco

Se cree que RADEPA fue fundada en el campo paraguayo de prisioneros de la Guerra del Chaco "Cambio Grande" por el capitán Elías Belmonte.[4][5] junto a otros oficiales prisioneros como Clemente Inofuentes, Antonio Ponce Montán, Jorge Calero, Carlos Zabalaga, Felsi Luna Pizarro, y Rafael Sainz[6][5] Sus integrantes tuvieron la convicción de que la guerra se había perdido por culpa de la incompetencia e irresponsabilidad de los altos mandos militares de la época.[7]

Mapa de la Guerra del Chaco

Tras los tres años que duró la guerra entre Bolivia y Paraguay (1932-1935), el Estado boliviano se vio forzado a aceptar su propia debilidad, debida a la falta de correspondencia demográfica y geográfica del país. La derrota boliviana en el Chaco reveló a los bolivianos las dimensiones de un país que había sido construido por y para una oligarquía, con el fin de retener la riqueza del territorio. En particular, a los oficiales jóvenes de las fuerzas armadas, quienes habían participado en el conflicto, la derrota generó un cuestionamiento que concluyó en una crítica a la forma en que se había constituido la sociedad boliviana, y al Estado oligárquico que la administraba.[8]

Constitución de RADEPA

Durante su cautiverio en Paraguay, los oficiales bolivianos constituyeron a RADEPA, en cuyo documento constitutivo señalan:[5]

Ante la triste realidad de que el individualismo disolvente es origen del desquiciamiento y la dispersión de los bolivianos, antecedentes que constituyen la antítesis de nuestro lema LA UNIÓN ES LA FUERZA.

Ante el sagrario de la Patria e inclinados reverentes con profunda emoción cívica:

RESOLVEMOS:

Organizarnos en un bloque secreto denominado RAZÓN DE PATRIA que es la máxima expresión del ideal bolivianista.

RAZÓN DE PATRIA tiene un contenido profundamente filosófico y no admite personificación caudillista alguna, porque está inspirada por una poderosa fuerza espiritual de hacer patria a cualquier precio y arrasando a todo cuanto se oponga al supremo ideal expresado.

RAZÓN DE PATRIA es una agrupación netamente militar, integrada por oficiales en cuyos corazones se agita intensamente el sentimiento viril del amor patrio; convencidos de que el culto a la patria constituye la más grande fuerza moral que impulsa hacia el perfeccionamiento y superación personales.

Desde el día feliz en que vestimos el uniforme juramos en el altar de la patria ‘servir a Bolivia lealmente y morir para ella’ y esta solidaridad espiritual, desde que se ingresa a RAZÓN DE PATRIA tiene que ser no sólo un ideal sino una realidad.

Hermanados aún más por ese vínculo indisoluble que implica RAZÓN DE PATRIA, iniciamos una nueva etapa de responsabilidades en la vida profesional, que se traducirá también en una camaradería más efectiva para hacer frente a nuestras altas finalidades, que son:

a) Cimentar un robusto espíritu de nacionalidad condensada en el deseo de engrandecimiento de Bolivia.

b) Fomentar toda tendencia bolivianista y libre de influencias internacionales.

c) Inculcar en el seno de las Fuerzas Armadas la práctica de una alta moral, el noble afán de superación, el ejercicio de las virtudes militares y un profundo concepto de responsabilidad, hasta conseguir la unidad de pensamiento y una sólida doctrina entre todos sus componentes.

d) Practicar entre todos los elementos de RAZÓN DE PATRIA una escuela de ética política, a fin de conseguir una acción conjunta que facilite la sana intención de alcanzar a corto plazo el bienestar de los bolivianos y la potencialidad económica nacional.

Para formar parte de la organización, se requería a sus miembros:[5]

  1. Ser boliviano de nacimiento.
  2. No tener más de 45 años de edad.
  3. Ser militar de profesión.
  4. Tener moralidad patriótica reconocida.
  5. Ser propuesto por unanimidad.
  6. Dentro de las funciones de la agrupación, renunciar por completo a la jerarquía militar, porque en ella solo existen vínculos morales e intelectuales.
  7. No pertenecer a logia masónica u otra internacional.
Gualberto Villarroel

Golpe de Estado de 1943

Los intelectuales de clase media que habían tomado parte en los gobiernos socialistas militares de Toro y de Busch, fundaron el Movimiento Nacionalista Revolucionario, partido que se radicalizó gradualmente a medida que la clase media boliviana se desilusionaba del viejo orden, dando lugar a que el partido gane tracción en el plano nacional. En diciembre de 1943, se alió con RADEPA para llevar a cabo un golpe de Estado contra el presidente Enrique Peñaranda.[9]

Tras la masacre de Catavi, en diciembre de 1942, el gobierno de Peñaranda se encontraba en dificultades. En diciembre de 1943, se reunió con oficiales del alto mando en palacio de gobierno para negociar su permanencia en el poder.[1] No obstante, los oficiales le pidieron su renuncia. Peñaranda entonces evitó responder, ordenando acto seguido el cambio de destino de los militares integrantes de RADEPA, ante lo cual estos adelantaron el golpe al 20 de diciembre.[7] A tempranas horas de la mañana, y con el auxilio de un oficial de confianza del presidente, el golpe se llevó a cabo sin violencia. Peñaranda fue entonces detenido en su domicilio y enviado al exilio, y se declaró presidente a Gualberto Villarroel[1]

Gobierno de Gualberto Villarroel (1943-1946)

Tras el perfectamente ejecutado golpe militar, y con la participación de militantes del Movimiento Nacionalista Revolucionario, dio comienzo un proceso que pretendió asumir medidas antioligárquicas, y al mismo tiempo permitir que sectores marginados empezaran a gestar órganos de representación propios, por lo cual se llevó a cabo durante su gobierno el Primer Congreso Indígena, y se fundó la Federación de Mineros de Bolivia.[8] El gobierno de Villarroel comenzó en un momento complejo, en el cual la polarización causada por la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) era muy fuerte, provocando que el gobierno sea visto con una imagen de pro-nazismo, lo cual provocó que el gobierno de Estados Unidos no lo reconozca por seis meses, y a lo cual solo accedió tras garantizar que se expulsara del país a residentes alemanes y japoneses, además de expulsar del gobierno a Carlos Montenegro, Augusto Céspedes y, posteriormente, a todo el Movimiento Nacionalista Revolucionario. No obstante, el regreso del MNR se produjo poco después, y ejerció fuerte influencia sobre las medidas del gobierno[1]

Durante este periodo, el gobierno continuó el fortalecimiento de la Corporación Boliviana de Fomento, de acuerdo a las sugerencias del plan Bohan, además de aprobar proyectos hidrocarburíferos en las regiones de Valle Hermoso (Cochabamba) y Camiri (Santa Cruz). Se llevó a cabo también una reforma constitucional en 1945, en la cual se establecieron políticas como la igualdad jurídica de los hijos, el reconocimiento de los matrimonios de hecho, el fuero sindical y el retiro laboral voluntario indemnizado.[1]

Final del gobierno y asesinato de Villarroel

Hechos como el establecimiento de tribunales secretos, y el secuestro del empresario minero Mauricio Hoschild, llevaron a un rápido declive del gobierno de Villarroel. En particular, el asesinato de cuatro miembros de la conspiración encabezada por el coronel Ovidio Quiroga: Luis Calvo, Félix Capriles, Rubén Terrazas y Carlos Salinas Aramayo, el 20 de noviembre de 1944 en la región de Chuspipata, Departamento de La Paz, impactó fuertemente en las clases urbanas alta y media del país, lo cual aceleró la debacle del régimen. En 1946, la sociedad fue presa de agitaciones provocadas por reivindicaciones salariales y estudiantiles. El 15 de julio de ese año, se convocó a una huelga general, tras lo cual, el 20 de julio, Villarroel nombró un nuevo gabinete ministerial, compuesto por completo por militares. Al día siguiente, 21 de julio, una turba tomó el palacio de gobierno en la plaza Murillo y, a pesar de que el presidente había firmado su renuncia al medio día, Villarroel fue asesinado junto a su edecán, Waldo Ballivián, su secretario privado, Luis Uría de la Oliva, así como al jefe de tránsito, Max Toledo, y a Roberto Hinojosa. El cuerpo del presidente fue arrojado desde un balcón a la plaza, donde fue colgado de un farol, no sin antes haber sido arrastrado y atacado con agujas y ganchos metálicos.[1]

Legado

Véase también

Referencias

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