Rechazo de Jesús

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Jesús enseña en la Sinagoga, James Tissot, Museo de Brooklyn

Los evangelios canónicos del Nuevo Testamento incluyen algunos relatos de rechazo a Jesús durante su ministerio. Jesús en el judaísmo, Jesús en el islam y el punto de vista de Jesús histórico son formas diferentes de abordar el asunto y difieren del Jesús en el cristianismo. Este artículo trata del rechazo en los evangelios.

En un relato conservado en los evangelios sinópticos Marcos 6:1-6, Mateo 13:54-58 y Lucas 4:16-30), Jesús fue vehementemente rechazado por la gente de su ciudad natal, que Lucas especifica como Nazaret. Este incidente ocurrió inmediatamente después de la Tentación de Jesús en el desierto de Judea.

En los sinópticos, después que Jesús hubiera iniciado su ministerio - y antes de la muerte de Juan Bautista - él retornó a su ciudad natal. Entra en una sinagoga durante el Sabbath para predicar. Lucas afirma que Jesús realizó una lectura de las escrituras y alegó ser la realización de la profecía contenida en los versículos de Isaías 61:1-2, mientras que los demás evangelios no citan este detalle. Todos ellos describen al público cuestionando negativamente el origen de sus enseñanzas[1] y criticándolo por ser solo un carpintero (en Marcos) o el hijo de uno de ellos (en Mateo).

En Mateo y en Marcos, el público también aparece refiriéndose a Jesús cómo el hermano de Santiago, Simón, José y Judas (en Marcos también aparecen citadas, pero no nombradas, las hermanas de Jesús) como si ellos fueran solo personas ordinarias en la ciudad, criticando a Jesús por su comportamiento diferente.

Según los evangelios, Jesús entonces rebate los argumentos (con variantes del mismo argumento en cada evangelio): «No hay profeta sin honra, sino en su tierra y en su casa.[2] Esta frase es citada en Juan.[3]

Mateo afirma que Jesús no hizo muchos milagros a causa de la "falta de fe de ellos". En un pasaje similar, Marcos afirma que Jesús no fue capaz de realizar ningún milagro allí, excepto la cura de unos pocos enfermos. Lucas añade que Jesús cuenta una historia sobre cómo, durante el tiempo de Elías, solo una mujer de Sidón fuera salva y como, durante la época de Eliseo, aunque hubiera muchos leprosos en Israel, solo un sirio había sido purificado. Esto, en consonancia con Lucas,,[4] hizo que Jesús fuera atacado y perseguido hasta la cumbre de una colina, de donde se pretendía tirarlo. Él consiguió, con todo, huir. Algunos académicos concluyen que la precisión de la versión de Lucas es cuestionable, en particular en este caso, justamente porque en Nazaret no hay "colinas".[5]

La visión negativa de la familia de Jesús también puede estar relacionada con el conflicto entre Pablo de Tarso y los judeocristianos. Wilson (1992) defendió la hipótesis de que la relación negativa entre Jesús y su familia fue puesta en los evangelios (especialmente en Marcos, por ejemplo, Marcos 3:20-21, Marcos 3:31-35) para disuadir a los primeros cristianos sobre seguir el culto a Jesús que era administrado por la familia de Él. Wilson dice: "...no sería sorprendente si otros sectores de la Iglesia, particularmente los gentiles, les gustara contar historias sobre Jesús como un hombre que no había obtenido la simpatía y ni el apoyo de su familia".[6] Butz es más sucinto: "...en la época en que Marcos estaba escribiendo, a finales de la década de 60, las iglesias gentiles fuera de Israel estaban comenzando a resentirse de la autoridad ejercida en Jerusalén, donde Santiago, hermano de Jesús, y los apóstoles eran los líderes, proporcionando así un motivo para la actitud contra la familia de Jesús en Marcos... ".[7] Otros proeminentes académicos como Crosson,[8] Mack[9] y Painter[10] están de acuerdo con esta tesis.

Rechazo de los constructores

Mateo 21:42, Hechos 4:11 y Marcos 12:10 citan a Jesús siendo la piedra angular (utilizada en una construcción) que fue rechazada por los constructores. 1 Pedro 2:7 discute este rechazo. Algunos teólogos sugieren que el objetivo de Jesús no era desvalorizarse por haber sido rechazado y sí desvalorizar a los que lo rechazaron. La piedra que los constructores rechazaron también es citada en Salmos 118:22, que tiene incluso la misma elección de palabras y aparece en el contexto del supercesionismo (la "teología de la sustitución", que predica que los Evangelios vinieron para sustituir las antiguas Escrituras judías).

Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm y Decápolis

Cristo rechazado.1822. Por William Dunlap, actualmente en la Universidad de Princeton.

En consonancia con Mateo 11:21-24 y Lucas 10:13-15, las villas galileas de Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm no se arrepintieron en respuesta a las enseñanzas de Jesús y, por eso, Él declaró su condenación al Hades. Según Mateo:

¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza. Por tanto os digo, que a Tiro y a Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio, que para vosotras.
Y tú, Cafarnaúm, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos te hundirás; porque si en Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, aún existiría el día de hoy.[11]

Mal recibido en una villa samaritana

En consonancia con Lucas 9:51-56, cuando Jesús entró en una villa samaritana, no fue bien recibido por estar yendo en dirección a Jerusalén (había una gran disputa entre los judíos, con su Templo de Jerusalén, y los samaritanos, con su templo en el Monte Guerizín). Los discípulos de Jesús querían invocar el fuego del cielo sobre la villa, pero Jesús los reprende y ellos continuaron el viaje hasta la villa siguiente.

Muchos discípulos le abandonan

Juan 6:60-66 relata que muchos discípulos abandonaron a Jesús después de que él dijera que aquellos que coman su cuerpo y beban su sangre permanecerán con él y tendrán la vida eterna.[12] En Juan 6:67-71, Jesús pregunta a los apóstoles si ellos también desean irse, pero Pedro responde: Señor, ¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.[13]

Juicio en el Sanedrín

Después del incidente con los cambistas en el Templo, Jesús fue arrestado y enviado al Sanedrín, que rechazó su defensa y lo envió a Poncio Pilatos (ver Jesús ante Pilato) para que fuera condenado a la muerte, puesto que los judíos no tenían la potestad de condenar a muerte después de la conquista romana.

Rechazo como mesías judío

Jesús es rechazado en el Judaísmo anticristiano como un fallido pretendiente a ser el mesías judío y como un falso profeta por todas las denominaciones judías mayoritarias. El judaísmo también considera la adoración de cualquier persona una forma de idolatría,[14][15] y rechaza la afirmación de que Jesús fuera divino. Sin embargo, las organizaciones judeo-mesiánicas, que no son consideradas judías por todas las denominaciones judías, como Judíos por Jesús han defendido que es el Mesías prometido por la Torá y los Profetas. [16]

  • El judaísmo afirma que Jesús no cumplió las profecías mesiánicas marcando el comienzo de una era de paz universal (Isaías 2:4), construyendo el Tercer Templo (9), y reuniendo a todos los judíos de vuelta a la Tierra de Israel (9). [17]
  • El judaísmo considera que la adoración de cualquier persona es una forma de idolatría, rechazando las afirmaciones de que Jesús era divino, un intermediario de Dios o parte de una Trinidad.[18][14][19][20]
  • Los judíos creen que el Mesías será descendiente directo (de sangre) del rey David a través de Salomón por parte de su padre y que nacerá naturalmente de marido y mujer (Génesis 49:10-19, Isaías 11:1, Jeremías 23:5, 9, Ezequiel 34:23-24,9).
  • "La cuestión es ésta: que toda la cristología de la Iglesia -todo el complejo de doctrinas sobre el Hijo de Dios que murió en la Cruz para salvar a la humanidad del pecado y de la muerte- es incompatible con el judaísmo, y de hecho está en discontinuidad con el hebraísmo que lo precedió."[21]
  • "Aparte de su creencia en Jesús como Mesías, el cristianismo ha alterado muchos de los conceptos más fundamentales del judaísmo". (Kaplan, Aryeh)[22]
  • "...la doctrina de Cristo era y seguirá siendo ajena al pensamiento religioso judío."[23]
  • "Durante dos mil años, los judíos rechazaron la afirmación de que Jesús cumplió las profecías mesiánicas de la Biblia hebrea, así como las afirmaciones dogmáticas sobre él hechas por los padres de la Iglesia: que nació de una virgen, que era el hijo de Dios, que formaba parte de una Trinidad divina y que resucitó tras su muerte. ... Durante dos mil años, un deseo central del cristianismo fue ser objeto de deseo por parte de los judíos, cuya conversión demostraría su aceptación de que Jesús ha cumplido sus propias profecías bíblicas."[24]
  • "Ningún judío acepta a Jesús como el Mesías. Cuando alguien hace ese compromiso de fe, se convierte en cristiano. No es posible que alguien sea cristiano y judío a la vez."

Por parte judía, los relatos del rechazo judío a Jesús ocupan un lugar destacado en el Birkat haMinim de la Amidá y en el Talmud. El Talmud indica que el rabino Gamaliel II ordenó a Samuel ha-Katan que escribiera otro párrafo para la plegaria central de la Amidá, arremetiendo contra los delatores y herejes (cristianos primitivos), que se insertó como duodécimo párrafo en la secuencia moderna (Birkat haMinim).[25]

En el lado cristiano, los relatos del rechazo judío a Jesús ocupan un lugar destacado en el Nuevo Testamento, especialmente en el Evangelio de Juan. Por ejemplo, en Juan Jesús se mueve por Galilea pero evita Judea, porque "los judíos" buscaban una oportunidad para matarlo. En Juan muchos decían ″tiene un demonio, y está loco″. En Juan algunos decían "es un buen hombre" mientras que otros decían que engaña a la gente, pero todo esto eran "susurros", nadie hablaba públicamente por "miedo a los judíos". El rechazo judío también se registra en 9, 9, 9 y 9. 12:42 dice que muchos creyeron, pero lo mantuvieron en privado, por temor a que los fariseos los excluyeran de la Sinagoga, véase también Concilio de Jamnia.

Judíos (identificados con distintivos amarillos) siendo quemados en la hoguera, del Luzerner Schilling (1513)

Según Jeremy Cohen

[a]ntes de que aparecieran los Evangelios, el apóstol Pablo (o, más probablemente, uno de sus discípulos) retrató a los judíos como los asesinos de Cristo[26] ... Pero aunque el Nuevo Testamento señala claramente a los judíos como responsables de la muerte de Jesús, Pablo y los evangelistas aún no condenaban a todos los judíos, por el hecho mismo de su judaísmo, como asesinos de Dios y de su mesías. Sin embargo, esa condena no tardaría en llegar" [27]<

Emil Fackenheim escribió en 1987:

"... Salvo en las relaciones con los cristianos, el Cristo del cristianismo no es una cuestión judía. Simplemente no puede haber diálogo digno de ese nombre a menos que los cristianos acepten—es más, atesoren—el hecho de que los judíos a través de los dos milenios de cristianismo han tenido una agenda propia. No puede haber un diálogo judeo-cristiano digno de ese nombre a menos que se abandone una actividad cristiana: las misiones a los judíos. Debe abandonarse, además, no como una estrategia temporal sino en principio, como un error teológico bimilenario. Uno vacila en contemplar el costo de ese error en amor cristiano y sangre judía."[28]

Comentarios de los Padres de la Iglesia

Véase también

Referencias

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