Usina de Aguas Corrientes
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La Usina de Aguas Corrientes es una planta de bombeo y potabilización de agua perteneciente a la compañía estatal OSE y ubicada en el curso del río Santa Lucía en la localidad de Aguas Corrientes, en Canelones, Uruguay.[1]Con una capacidad de potabilización de 670.000 m3 por día es responsable del abastecimiento de toda el área metropolitana de Montevideo.[2][3]
| Usina de Aguas Corrientes | ||
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| Ubicación geográfica | ||
| Río | Río Santa Lucía | |
| Cuenca | Cuenca del río Santa Lucía | |
| Ubicación administrativa | ||
| País |
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| División | Departamento de Canelones | |
| Datos generales | ||
| Operador | Obras Sanitarias del Estado | |
| Uso | suministro de agua | |
| Cuerpo de agua | ||
| Superficie | 40 km² | |
| Capacidad total | 90 millones m³ | |
El primer sector de la usina fue inaugurado en 1871 por la Compañía de la Aguas Corrientes, empresa privada propiedad de los argentinos Ambrosio Lezica, Anacarsis Lanús y el uruguayo Enrique Fynn, poco tiempo después la planta es vendida a la empresa británica Montevideo Waterworks Company y en 1950 es nacionalizada por el Estado uruguayo.[4]
Fuente de agua dulce
La usina obtiene el agua bruta para potabilizar del río Santa Lucía. Desde 1933 cuenta con una pequeña represa adyacente con una cota de 2,10 metros con la finalidad de mantener el nivel de la toma de agua de la planta potabilizadora en épocas de estiaje. En 1951 tras dificultades en el suministro el dique fue elevado a la cota de 3,00 metros.
Las reservas totales de agua dulce se completan río arriba con la represa de Paso Severino y Canelón Grande.
En agostos de 2023, y en el contexto de la sequía de 2022-2023, se construyó el trasvase San José-Santa Lucía que con 21,5 km de longitud es capaz de transferir hasta 200.000 m3/día de agua desde la cuenca del río San José hacia la usina de Aguas Corrientes en épocas de ausencia prolongada de lluvias.[5][6]

Historia
Su construcción empieza en 1867 en el denominado Paso de las Piedras Coloradas, sobre el río Santa Lucía, a 56 km de Montevideo. Se presentaron ocho proyectos para el abastecimiento de agua de la capital, dos proponían traer el agua del río Negro y dos del río Santa Lucía. Finalmente la Dirección General de Obras Públicas aprueba la propuesta del empresario Enrique Fynn.[7]La planta funcionaba con motores de vapor de triple expansión alimentados a carbón los cuales eran los encargados de accionar las bombas para la impulsión del agua hasta el depósito intermedio de Cuchilla Pereyra en las afueras de Montevideo, de allí el agua fluía por gravedad hacia la ciudad.
En 1927, el directorio de la compañía aprobó un plan de obras que incluía: la tercera línea de bombeo, un laboratorio, un sistema para dosificar coagulantes, oficinas técnicas y administrativas, una batería de filtros rápidos de arena, una sala de bombas a gasoil y tres tanques depósito en el Cerrito de la Victoria.[4]
Los motores de vapor prestaros servicio hasta 1964, en ese año tanto la sala de máquinas a vapor, como la sala de calderas, dejaron paso en su función original a la nueva usina.
Aporte y calidad del agua cruda
El agua superficial de río Santa Lucía, que es tomada por la planta para potabilizar, se llama agua bruta o agua cruda.
Los cursos de agua ubicados en declive con respecto a las áreas donde se ubican zonas productivas, son contaminados mediante infiltración del terreno, por arrastre, escorrentías o lixiviación, produciendo efectos ambientales adversos.
En 2013 la floración de cianobacterias en el agua cruda de la represa de Aguas Corrientes, favorecida por elevadas concentraciones de fósforo, afectó el olor y el sabor del agua potable de OSE.[8][9][10]
La ganadería bovina intensiva para la producción de lácteos, asociada a los cultivos forrajeros y los corrales de engorde de animales (feedlot), producen concentraciones de nutrientes y aportes de sólidos que resultan tóxicos para los seres vivos, especialmente en cuanto a poblaciones, comunidades y ecosistemas (ecotóxicos).[11]Al respecto, el experto en derecho ambiental Julián Ruiz, considera que la suspensión del sistema feedlot, es una medida para conservar el Río Santa Lucía que tendrá resultados a largo plazo.[12][11]
En marzo de 2014 OSE inauguró nuevas obras en la planta potabilizadora de Aguas Corrientes, en particular, clarificadores que sustituyen a los antiguos decantadores, una nueva batería de filtros y una nueva sala de cloración.[13][14]