La nave interplanetaria Prometeo llega a la Tierra tras un viaje científico de diez años, aunque, por el fenómeno de dilatación del tiempo, en el planeta han pasado ciento veintisiete. Los supervivientes llegan a un mundo en que se ha implantado la "betrización", operación que hace imposible concebir la agresividad mediante una operación que se hace a los bebés al nacer. Es una sociedad segura, cómoda, pero en la que han desaparecido las ansias de aventura. El protagonista, Hal Bregg, se siente como un cavernícola en un mundo que no entiende, tras dedicar su vida a algo que al resto de la gente le parece una locura, y de vez en cuando recuerda episodios angustiosos del viaje, como el descenso a un asteroide polvoriento que es solo arena de regolito, en la cual se hunde y se pierde uno de sus compañeros. Compra una casa apartada y se dedica a estudiar y a boxear con su compañero Olaf.
En sus estudios le sorprenden los inauditos avances habidos en matemáticas. Se distrae viajando en un automóvil antiguo al que ha quitado los obligatorios sistemas de seguridad. Casualmente, descubre que esa supuesta sociedad ideal se funda en la esclavitud de los robots, al escuchar en un centro de desguace de los mismos los dantescos monólogos de los robots defectuosos poco antes de ser eliminados. También se da cuenta de que existe una droga que suspende durante un tiempo los efectos de la betrización, y que usa una actriz para prosperar en su carrera (existe un tipo de cine en que además los espectadores experimentan los sentimientos del personaje que deseen). Al principio creía que la sociedad sin violencia era un error, pero con el tiempo Hal se casa con una chica local, Eri, y llega a ver el mundo a su manera, incluso desaprobando su deseo de juventud de explorar el espacio, donde nada importante han descubierto en Fomalhaut. Cuando se entera de que los miembros de su antigua tripulación están planeando una misión a Sagitario, ya no le importa y deja las estrellas a los demás. La Tierra, su hogar, es lo verdaderamente importante. Se ha adaptado.