Rimini Protokoll

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Tipo Teatro
Fundación 2002
Fundador Helgard Haug, Stefan Kaegi y Daniel Wetzel
Rimini Protokoll
Tipo Teatro
Campo artes escénicas
Fundación 2002
Fundador Helgard Haug, Stefan Kaegi y Daniel Wetzel
Sitio web www.rimini-protokoll.de

Rimini Protokoll es una compañía de teatro fundada en el año 2002 por Helgard Haug, Stefan Kaegi y Daniel Wetzel. Se caracteriza por su innovación a nivel tecnológico, su experimentación en el teatro inmersivo y su trabajo con personas reales que comparten sus vivencias (en lugar de actores y actrices), a las que llaman expertos o especialistas.


Rimini Protokoll fue fundada en el año 2002 por Helgard Haug, Stefan Kaegi y Daniel Wetzel, que estudiaron juntos durante los años noventa en el Institut für Angewandte Theaterwissenschaften (el Instituto de Ciencias del Teatro Aplicadas) de la Universidad de Gießen, Alemania. Desde entonces, estos tres creadores han trabajado de manera conjunta y también en proyectos dirigidos individualmente o en pareja dentro de la propia compañía; las combinaciones más habituales son la de Haug y Wetzel, Kaegi en solitario y los tres juntos. Rimini Protokoll es una compañía muy particular, en la que ni los roles ni las líneas de investigación y propuestas están delimitados. Se trata de una unión, un nombre, «una marca que facilita la comunicación, una red de trabajo efectiva, una organización paraguas sin un ideario definido» y que mantiene la individualidad de cada uno de sus miembros [Malzacher, 2008: 21]. Junto a ellos colaboran multitud de profesionales no solo de las artes escénicas, sino de las diversas disciplinas con las que están relacionadas las propuestas artísticas del grupo (científicas, escritores, profesores, jubiladas, transportistas, telefonistas, niños y niñas, arquitectas…).


Antes de la creación de la compañía, Kaegi, Wetzel y Haug trabajaban como directores en solitario, cada cual de sus propios montajes. Una de las semillas de lo que posteriormente sería el estilo de Rimini Protokoll lo sentó Kaegi en 1997, con su obra Peter Heller spricht über Geflügelhaltung (Peter Heller habla sobre las granjas de pollos), en la que un supuestamente trabajador real de esta industria reflexionaba sobre la vida, el consumo y la teatralidad entre pedazos de carne y datos sobre la cría industrial de pollitos y gallinas. Kaegi se unió a Bernd Ernst y fundaron el grupo Hygiene Heute (Hoy higiénico), con el cual siguieron investigando en esta misma línea. A su vez, desde 1995 Marcus Droß, Helgard Haug y Daniel Wetzel habían estado desarrollando performances bajo el nombre de Ungunstraum – Alles zu seiner Zeit (Espacio desfavorable. Cada cosa a su tiempo), en las cuales ponían en escena a personas reales (no actores) que actuaban como expertos de sus propias experiencias, lo cual llegaría a ser uno de los rasgos de identidad de Rimini Protokoll. Sin embargo, no fue hasta 1999 cuando Heug, Wetzel y Kaegi se unieron y empezaron a trabajar juntos, después de que compartieran entre sí los proyectos que habían estado desarrollando y llegaran a la conclusión de que sus líneas de investigación eran muy similares. De esta unión surgió Kreuzworträtsel Boxenstopp (Parada en boxes de crucigrama), su primera obra conjunta, que presentaron al festival Plateaux, dirigido a artistas emergentes, y que fue estrenada en noviembre del año 2000. Este proyecto supone el primer paso en la trayectoria de Rimini Protokoll, nombre al que llegarían un tiempo más tarde.

Comenzaron en salas alternativas, pero pronto empezaron a interesarse por su trabajo los teatros nacionales y municipales de varias ciudades de Alemania y otros países de Europa. El salto lo dieron en 2002 gracias a su espectáculo Deutschland 2 (Alemania 2), en el que Rimini Protokoll tenía la intención de recrear en el antiguo parlamento alemán, en la ciudad de Bonn, el debate que se había producido en el Reichstag en Berlín el 27 de junio de ese año. Los parlamentarios de esta puesta en escena serían ciudadanos comunes, que a través de unos auriculares irían recibiendo los discursos para pronunciarlos en tiempo real, mientras escuchaban las grabaciones. Sin embargo, el presidente del parlamento, Wolfgang Thierse, prohibió el montaje en ese espacio aludiendo a la «dignidad de la casa», lo cual suscitó un gran debate social sobre la libertad del arte y los límites entre política y teatro. Finalmente la función se realizó en un teatro de Bonn, y despertó un interés mediático que lanzó la trayectoria de Rimini Protokoll. Desde entonces han llevado a cabo decenas de montajes que se han movido por todo el mundo.

Durante estos veinte años han sido galardonados con premios como

  • El Fausto, Premio nacional de teatro alemán (2007)
  • Premio de Dramaturgia de Mülheim por Karl Marx: El Capital, primera parte (2007)
  • Gran Premio de Teatro de la Oficina Federal de Cultura de Suiza
  • Premio Europeo de Teatro
  • León de Plata de la Bienal de Venecia

Ideas, objetivos y método de trabajo


La gran mayoría de los montajes, instalaciones y conferencias de Rimini Protokoll tienen los siguientes rasgos en común:

  • La interacción con el público y la ruptura de los límites del escenario. En muchas ocasiones los espectadores y espectadoras se convierten en colaboradoras y a veces protagonizan ellas mismas la pieza, que no tiene actores como tal, sino que es desarrollada por la propia audiencia. Se rompen las nociones tradicionales de teatro para buscar nuevas posibilidades que conecten con la realidad de hoy y a la vez volver a las raíces teatrales basadas en la interacción y la conexión directa con la gente (como en el Siglo de Oro o el teatro isabelino).
  • El uso de la tecnología como herramienta fundamental (vídeo, audio, música). En las puestas en escena de Rimini Protokoll el audio y el vídeo son elementos centrales; de hecho, algunos de sus proyectos se basan exclusivamente en una voz que interactúa con el público (como en Remote X o Utopolis). Además, incluso en los montajes más cercanos al teatro convencional las videoproyecciones y el espacio sonoro son determinantes para la dramaturgia.
  • La vida real como punto de partida y elemento dramatúrgico base; la interrelación entre realidad y ficción.
  • La reflexión y el cuestionamiento de estructuras sociales, modelos de pensamiento, interconexión y relación entre personas, etc. Se busca mostrar la realidad para generar distanciamiento y reflexión en el público, tanto a través de la interacción directa como en el rol tradicional (pasivo) del espectador o espectadora.
  • La participación de actores no profesionales que hacen de sí mismos, a los que llaman especialistas. Para cada montaje el equipo contacta con personas que tienen experiencias relacionadas con el tema sobre el que quieren reflexionar (niños, militares, transportistas…) y les invitan a compartir estas vivencias para poder crear un todo a partir de ellas.
  • Los espacios no teatrales: las calles, los museos, los medios de transporte, la ciudad. Muchos de los proyectos de Rimini Protokoll se desarrollan fuera de las salas de teatro, y con el movimiento como elemento clave: el público no permanece en el mismo punto, sino que se desplaza (ya sea a pie, en transporte público o en un camión de la compañía). Este desplazamiento tiene un sentido dramatúrgico y estructura el montaje de estas piezas. Con este alejamiento de espacios tradicionales se plantea un nuevo modelo de teatro que interactúa directamente y sin barreras con la gente corriente.

Antecedentes


Rimini Protokoll se inserta en la tradición del teatro documento y del teatro político, géneros que han tenido un desarrollo muy grande en Alemania, país natal de dos de los tres integrantes de Rimini Protokoll y sede de la compañía. En realidad, ambos estilos se funden para crear un género híbrido, ya que el teatro documento siempre tiene un sentido político, sea más o menos fuerte.

El teatro documento utiliza materiales reales, documentales, para representar el mundo tal y como es o para escenificar una realidad paralela y deseada, para mostrar el mundo como debería ser. Para ello, coloca en escena documentos (textos, vídeos, fotografías, declaraciones…) de hechos reales, que pueden ser el único material del espectáculo o estar dentro de un relato ficticio [Gimber, 2016: 19].

Los orígenes del teatro documento se encuentran precisamente en Alemania, con La muerte de Danton de Georg Büchner (1833), que incluía discursos reales pronunciados por Robespierre. Durante el siglo XX esta introducción de la realidad en la ficción se fue volviendo más habitual, con manifestaciones como los collage dadaístas o la novela Berlin Alexanderplatz de Alfred Döblin, publicada en 1929. Sin embargo, el verdadero inicio del teatro documento como género lo marca Erwin Piscator, que es considerado su fundador. Piscator quiso alejarse del teatro burgués de su tiempo y crear un arte proletario, para lo cual fundó las compañías Agitprop. Sus primeros trabajos estuvieron relacionados con la Primera Guerra Mundial y utilizaban filmaciones reales del conflicto y su contexto, pues, como decía el propio Piscator, «estas imágenes deberían tener un mayor efecto en las masas proletarias que cien discursos» [citado en Gimber, 2016: 21]. Después de la Segunda Guerra Mundial la manera de hacer arte tuvo que ser redescubierta, y lo mismo ocurrió con el teatro documento, que se centró en enfrentar al público y a los propios creadores con el pasado inmediato (los horrores del nazismo y de la guerra). Se inició así una segunda generación de autores, con Rolf Hochhuth y Peter Weiss a la cabeza, cuyas obras más destacadas fueron El vicario (de Hochhuth), estrenada en 1963 y dirigida por Piscator, y La indagación (de Weiss), de 1965.

La tercera generación del teatro documento surge ya en el contexto del teatro posdramático, y supone una serie de innovaciones respecto a los autores anteriores: se hace uso de espacios alternativos (más allá de las salas teatrales), el texto va creándose o alterándose durante las representaciones, el público pasa a estar implicado en la pieza y el papel del actor pasa a ser más relativo y transformable. Ya no se pretende representar una visión concreta de la realidad, sino mostrarla con todas sus capas y dar «una compleja visión del mundo que de ninguna manera quiere garantizar una sola verdad» [Gimber, 2016: 29]. Dentro de los autores de esta nueva corriente destacan Milo Rau (con obras como Los procesos de Zurich), Hans Werner Kroesinger y los integrantes de Rimini Protokoll (Helgard Haug, Stefan Kaegi y Daniel Wetzel).

Por otro lado, Rimini Protokoll bebe mucho también de la performance y del teatro posdramático, concepto creado por Hans-Thies Lehmann en 1999 y que representa un nuevo paradigma por el cual la forma teatral deja de estar basada exclusivamente en el texto [Pewny, 2008: 39]. Las vanguardias de comienzos de siglo y las experimentaciones retomadas durante las décadas de 1960 y 1970 desarrollaron múltiples formas de performance que unían artes visuales (vídeo, escultura, fotografía…), danza y teatro, en una forma artística muy centrada en el cuerpo y en la reflexión sobre el arte y su función social, la identidad y la separación entre realidad y ficción [Pewny, 2008: 38]. En los últimos años, tres décadas después de esta ola performativa, este tipo de teatro ha llegado a los grandes teatros alemanes y del resto de Europa, ya que la escena se está interesando cada vez más por las conexiones entre teatro y vida real. La primera pieza de este tipo que tuvo impacto en Alemania fue Passion Impossible – 7 Tage Notruf für Deutschland, dirigida por Christoph Schlingensief en 1997, que utilizaba una estación de trenes como lugar de contacto entre artistas, público, gente de la calle y personas sin techo. Esta forma de insertar la vida pública dentro de la experiencia teatral inició un camino que durante los últimos veinte años ha explorado las interacciones entre teatro y realidad política y social, y en el cual Rimini Protokoll se posiciona como una de las compañías más innovadoras y exitosas de Europa.

Algunos proyectos destacados

Influencias en creadores españoles

Fuentes

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