Ryōan-ji
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Ryōan-ji (龍安寺 o 竜安寺? El templo del dragón tranquilo y pacífico) es un templo zen situado en Kioto, Japón. Pertenece a la escuela Myoshinji de los Rinzai, rama del budismo zen. El jardín de Ryōan-ji es considerado uno de los mejores ejemplos de karesansui (jardín seco) más famosos del mundo,[1] un tipo de jardín japonés zen que generalmente alberga distintas rocas en medio de una extensión de guijarros lisos rastrilladas en patrones lineales que facilitan la meditación. Forma parte del conjunto de Monumentos históricos de la antigua Kioto (ciudades de Kioto, Uji y Otsu) declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1994.
| Monumentos históricos de la antigua Kioto | ||
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Patrimonio de la Humanidad de la Unesco | ||
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Karesansui del templo zen de Ryōan-ji
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| Localización | ||
| País |
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| Coordenadas | 35°02′04″N 135°43′06″E | |
| Datos generales | ||
| Tipo | Cultural | |
| Criterios | ii, iv | |
| Identificación | 688 | |
| Región | Asia y Oceanía | |
| Inscripción | 1994 (XVIII sesión) | |
| Sitio web oficial | ||

Historia
En el siglo XI esta zona pertenecía al clan Fujiwara. El primer templo, el Daiju-in, y su todavía existente gran estanque fueron construidos en ese siglo por Fujiwara Saneyoshi. En 1450, Hosokawa Katsumoto, otro poderoso señor de la guerra, adquirió la propiedad donde se ubicaba el templo. Aquí construyó su residencia y fundó el templo zen, Ryōan-ji. Durante la Guerra de Ōnin entre los clanes, el templo fue destruido. Hosokawa Katsumoto murió en 1473, y en 1488 su hijo, Hosokawa Masamoto, lo reconstruyó.[1]
El templo sirvió como mausoleo a diversos emperadores. Sus tumbas están agrupadas juntas en lo que actualmente se conoce como las Siete tumbas imperiales en el templo. El lugar de enterramiento de estos emperadores (Uda, Kazan, Ichijō, Go-Suzaku, Go-Reizei, Go-Sanjō y Horikawa) habría sido muy humilde tras su muerte en comparación con su estado actual, fruto de una restauración del siglo XIX ordenada por el emperador Meiji.[1]
Existe cierta controversia sobre quién construyó los jardines y cuándo. La mayoría de fuentes lo datan de la segunda mitad del siglo XV.[2] Según algunas fuentes, fue construido por Hosokawa Katsumoto, el creador del primer templo de Ryōan-ji, entre 1450 y 1473. Otras fuentes dicen que fue construido por su hijo, Hosokawa Masamoto, en torno a 1488.[3] Algunos relatan que fue realizado por el célebre pintor y monje Sōami (f. 1525),[3] aunque otros autores discrepan.[4] Otras teorías apuntan a la primera mitad del siglo XVI o incluso más tarde, en el período Edo, entre 1618 y 1680.[3] También hay discrepancia sobre los constructores, si fueron monjes o jardineros profesionales, llamados kawaramono, o una combinación de ambos. Una piedra del jardín muestra el nombre de dos kawaramono: Hirokojirō y Kotarō.[4] La primera descripción del jardín data de 1680-1682 y lo describe como una composición de nueve grandes piedras que representan crías de tigre cruzando el agua. El jardín actualmente alberga quince piedras, por lo que sería diferente al original.[5]
Un gran incendio destruyó los edificios en 1779 y los escombros fueron lanzados al jardín. El especialista en jardines Akisato Rito (f. 1830) rehízo el jardín completamente sobre los escombros a finales del siglo XVIII y publicó una fotografía del jardín en su Célebres jardines y vistas de Kioto en 1799, mostrando el jardín tal y como se observa hoy. Una gran piedra fue parcialmente enterrada con los nombres de los kawaramono descritos anteriormente.[5]
Jardín zen
El jardín es un rectángulo de 248 metros cuadrados, 25 x 10 metros. En total hay 15 piedras dispuestas en cinco grandes grupos: un grupo de cinco, dos grupos de tres y dos grupos de dos piedras. Las piedras están rodeadas de grava blanca, que se rastrilla cada día por los monjes. La única vegetación es el musgo, que se utiliza como base de algunos grupos de piedras para dar unidad.[6]
El jardín está compuesto para ser visto desde la galería del salón Hojo, la residencia del abad del monasterio. Las piedras están dispuestas para que no puedan verse todas al mismo tiempo desde la galería.[6]
El muro detrás del jardín es un elemento importante del mismo, está hecho de arcilla, que se ha tomado unos tonos marrones y naranjas con el paso del tiempo. En 1977 se restauró la techumbre del muro con corteza de árbol para recuperar su apariencia original.[4] Cuando el jardín fue reconstruido en 1799, su altura creció y se observaban las montañas por detrás del muro. Esta vista está actualmente oculta detrás de los árboles.[7]
Significado del jardín
Como cualquier otra obra de arte, el jardín del templo está abierto a interpretaciones sobre su significado. Existen numerosas teorías tanto dentro como fuera de Japón que han intentado explicar su significado, desde islas en un arroyo, un tigre cruzando un río,[8] cumbres de montañas; hasta teorías sobre el secreto de la geometría o las reglas del equilibrio de los números. El historiador Gunter Nitschke escribió: El jardín de Ryōan-ji no simboliza nada, o mejor dicho, no simboliza, ni tiene el valor de reproducir una belleza natural que uno pueda encontrar en el mundo real o místico. Lo considero una composición abstracta de objetos naturales en el espacio, una composición cuya función es incitar a la meditación.[9]
Otra interpretación dice que jardín busca el vacío, representado a través de nuestra incapacidad de observar el todo. La última piedra está casi fuera del jardín, y eso también nos da una sensación de infinito.
Análisis científico del jardín
En un artículo publicado por la revista científica Nature en 2002, Gert van Tonder y Michael Lyons analizaron el jardín generando un modelo de análisis de forma en el procesamiento visual temprano. Usando este modelo, mostraron que el espacio vacío del jardín está estructurado implícitamente y está alineado con la arquitectura del templo. Según los investigadores, el eje de simetría crucial pasa cerca del centro del templo principal, desde donde se prefiere la vista al jardín. En esencia, observar la disposición de las piedras desde este punto evoca una forma natural (un árbol con ramificaciones dicotómicas, cuya longitud media de rama disminuye monótonamente desde el tronco hasta el nivel terciario) en relieve.[10]
Por lo tanto, el resultado es que encontraron el patrón de un árbol escondido dentro de la estructura del jardín. Dicen que por eso es tan placentero presenciar el jardín, nuestro subconsciente capta el patrón del árbol sin que lo notemos. El mismo equipo de investigación probó moviendo algunas piedras de forma aleatoria y vieron que enseguida se perdía la armonía de la configuración inicial. Por ello creen que la construcción del jardín está muy bien pensada y no es un acto de la casualidad[10]
Siglos después de su creación, las influencias de los elementos secos en Ryōan-ji continúan reflejándose y reexaminándose en el diseño de jardines, por ejemplo, en el jardín japonés del Museo de Arte de Wolfsburgo (Alemania).[11]
Tsukubai
Los famosos tsukubai o pilas de agua ubicados en los terrenos del templo Ryōan-ji fueron donados por el señor feudal Tokugawa Mitsukuni.[12] Los kanji escritos en la superficie de la piedra carecen de significado cuando se leen de manera aislada. Pero si cada uno se lee en combinación con un 口 (kuchi), la forma del cuenco central se convierte en los caracteres: 吾, 唯, 足, 知, los cuales se traducen literalmente como 'Sé lo suficiente' (吾 = 'vajilla' = I, 唯 = tada = 'solo', 足= taru = 'abundante', 知 = shiru = 'saber'). El significado subyacente de la frase se interpreta de diversas formas, tales como 'lo que tienes es lo que necesitas', 'solo aprende por satisfacción' o 'el conocimiento que se me ha dado es suficiente', las cuales reflejan las enseñanzas antimaterialistas básicas del budismo.[13]