Síndrome de La Habana

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Síntomas Experimentar extraños ruidos, dolor de cabeza, sordera, pérdida de memoria, y náuseas
Causas Ataque a través de microondas (hipótesis disputada)[2][3][4][5][6][7][8][9]
Síndrome de La Habana

El Hotel Nacional de La Habana corresponde a una de las localizaciones en las que fueron declarados los síntomas.[1]
Síntomas Experimentar extraños ruidos, dolor de cabeza, sordera, pérdida de memoria, y náuseas
Causas Ataque a través de microondas (hipótesis disputada)[2][3][4][5][6][7][8][9]

El síndrome de La Habana hace referencia a un conjunto de signos y síntomas declarados inicialmente por el personal de las embajadas de Estados Unidos y Canadá en Cuba, que se remonta a finales de 2016; y posteriormente en algunos otros países.[10][11][12] En 2021 se hallaron casos del síndrome en trabajadores de la embajada y espías en otros países como Austria,[13][14] Alemania[15] y los propios EE. UU.[16][17][18]

En 2017, el entonces presidente de los EE.UU., Donald Trump, acusó a Cuba de perpetrar ataques no especificados que causaron estos síntomas. Posteriormente, Estados Unidos redujo al mínimo el personal de su embajada en respuesta a los supuestos ataques.[19] En 2018, varios diplomáticos estadounidenses en China informaron de problemas similares a los declarados en Cuba; así como agentes encubiertos de la CIA que operaban en otros países y que estaban negociando con estos sobre formas de contrarrestar las operaciones encubiertas de Rusia.[20][21]

Estudios posteriores que tuvieron como sujetos a los diplomáticos presuntamente afectados en Cuba, publicados en la revista JAMA en 2018, encontraron evidencia de que los diplomáticos habían sufrido algún tipo de lesión cerebral, pero fueron incapaces de determinar la causa de estas lesiones.[22][23] Si bien no existe un consenso de expertos sobre la causa de los síntomas,[12] un coautor del estudio de JAMA consideró como «principal sospechoso» el uso de armas de microondas.[3] Un comité de expertos de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE. UU. concluyó en diciembre de 2020 que la energía de microondas (específicamente, energía de RF pulsada dirigida) "parece haber sido el mecanismo más plausible para explicar estos casos que el comité consideró" pero que "toda causa posible queda dentro de un contexto especulativo".[24][4]

En mayo de 2021, se habían identificado un total de 130 casos de daño cerebral relacionado con el síndrome de La Habana en diplomáticos, espías y funcionarios de defensa de los EE.UU, según una publicación de The New York Times.[25][26]

Se ha sugerido, asimismo, que el síndrome se deba a un fenómeno de histeria de masas,[7] o que se trate de una operación propagandística de Estados Unidos y algunos de sus aliados contra países ajenos a su órbita de influencia.[27]

En marzo de 2023, siete agencias de inteligencia de los Estados Unidos completaron una revisión de los casos propuestos del Síndrome de La Habana y publicaron un informe no clasificado con el consenso de que «la inteligencia disponible apunta constantemente en contra de la participación de adversarios de Estados Unidos en la causa de los incidentes informados» y que la participación de un adversario extranjero era «muy improbable».[28][29]

Una investigación de abril de 2024 del medio ruso The Insider en colaboración con Der Spiegel y el programa 60 Minutes encontró que la unidad militar rusa 29155 recibieron premios y ascensos políticos por trabajos relacionados con el desarrollo de «armas acústicas no letales».[30]

Acontecimientos

Cuba

En agosto de 2017, surgieron varios informes que afirmaban que el personal diplomático americano y canadiense[31] en Cuba había experimentado problemas de salud inusuales e inexplicables que se remontaban a finales del 2016.[32][33] El número de ciudadanos estadounidenses que experimentaron síntomas era de 26 a junio de 2018.[34]

Los síntomas generalmente poseían un inicio repentino: el sujeto comenzaba repentinamente a escuchar extraños ruidos rechinantes que percibían como provenientes de una dirección específica. Algunos lo experimentaron como una presión o una vibración; o como una sensación comparable a conducir un automóvil con la ventanilla parcialmente bajada. La duración de estos ruidos oscilaba entre 20 segundos y 30 minutos, y siempre ocurría mientras los diplomáticos estaban en casa o en habitaciones de hotel. Sin embargo, otras personas cercanas, como familiares e invitados en habitaciones vecinas, afirmaron no haber escuchado nada.[35]

Impacto en los diplomáticos estadounidenses

Algunas personas de la embajada de EE. UU. han declarado sufrir efectos a largo plazo en la salud, incluido un diplomático no identificado que, según afirma, ahora necesita de un audífono.[36] El Departamento de Estado estadounidense declaró que los problemas de salud se debían o a un ataque, o a la exposición a un dispositivo aún desconocido,[37] y declaró que, aunque no afirmaban que el gobierno cubano era el responsable de este, no publicarían a quién considerarían de esta condición.[38] Las personas afectadas describían síntomas como pérdida de audición, pérdida de memoria y náuseas. Fuentes especulativas iniciales centraron sus sospechas en la utilización de un arma sónica,[39] y algunos investigadores apuntaron al infrasonido como una posible causa.[40]

En agosto de 2017, Estados Unidos expulsó a dos diplomáticos cubanos en respuesta a los supuestos ataques.[32] Más adelante, en septiembre, el Departamento de Estado de EE. UU. Declaró que retiraría al personal no esencial de la embajada de EE. UU. y desaconsejó a los ciudadanos de EE. UU. viajar a Cuba.[41] Un mes más tarde, en octubre de 2017, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en unas declaraciones que creía que el gobierno de Cuba era el responsable.[42][19]

El 2 de marzo de 2018, el Departamento de Estado de los EE. UU. anunció que continuaría dotando al personal de su embajada en La Habana del nivel mínimo requerido para realizar "funciones diplomáticas y consulares básicas" debido a preocupaciones sobre los supuestos ataques contra la salud del personal. Esta acción sirvió para extender indefinidamente las reducciones de personal, que ya habían sido implementadas de manera provisional.[43]

Investigaciones del gobierno de EE. UU.

En enero de 2018, la Associated Press informó que un informe no publicado del FBI no había encontrado evidencia de la existencia de ataque intencional con ondas de sonido.[44] Un informe de noviembre de 2018 en el New Yorker reveló que la investigación del FBI sobre los incidentes se había visto obstaculizada por el conflicto con la CIA y el Departamento de Estado; la CIA se había mostrado reacia a revelar, incluso a otras agencias gubernamentales de Estados Unidos, las identidades de los diplomáticos afectados, justificándolo con la posibilidad de que se produjesen posibles filtraciones. Las normas federales sobre privacidad de los registros médicos de los empleados también obstaculizaron la investigación, según el medio.[10]

En enero de 2018, bajo la dirección del entonces Secretario de Estado de los EE. UU., Rex Tillerson, el Departamento de Estado convocó una Junta de Revisión de Responsabilidad,[45] que es "un mecanismo interno del Departamento de Estado utilizado para revisar los incidentes de seguridad que involucran al personal diplomático". El embajador retirado de Estados Unidos en Libia, Peter Bodde, fue elegido para dirigir la junta.[46]

Impacto en los diplomáticos canadienses

En marzo de 2018, una serie de resonancias magnéticas, junto con otras pruebas llevadas a cabo por el jefe de neurología del hospital de Pittsburgh en un número no especificado de diplomáticos canadienses, encontraron evidencia de daño cerebral que reflejaba lesiones similares a las supuestamente encontradas en sus homólogos estadounidenses. En la primavera de 2018, Global Affairs Canada, la agencia gubernamental canadiense a cargo del personal de sus embajadas y el resto de diplomáticos, puso fin a las asignaciones familiares a Cuba y retiró a todo el personal que tuviera familia allí. Varios de los canadienses que se vieron afectados en 2017 fueron incapaces de retomar su trabajo debido a la gravedad de sus dolencias. El hecho de que, a febrero de 2019, aún se desconocía la causa del síndrome de La Habana dificultó la investigación de la policía canadiense.[47]

En 2019, el gobierno de Canadá anunció que estaba reduciendo el número de trabajadores de su embajada en La Habana después de que un decimocuarto diplomático canadiense reportara síntomas de síndrome de La Habana a fines de diciembre de 2018.[48] En febrero de 2019, varios diplomáticos canadienses interpusieron una demanda contra el gobierno canadiense, argumentando que no los protegió ni abordó de inmediato los graves problemas de salud que padecieron.[49][50] En respuesta a ello, el gobierno trató de desestimar la demanda, argumentando en noviembre de 2019 que este no había quebrantado sus deberes para con sus empleados. En los documentos del juicio, el gobierno había reconocido que varios de los catorce demandantes sufrieron síntomas similares a una conmoción cerebral, pero dijo que no se había determinado una causa definitiva o un diagnóstico médico.[51] En una declaración de noviembre de 2019, Global Affairs Canada afirmó que continuaban "investigando las posibles causas de esos síntomas tan inusuales".

Reacciones del gobierno cubano

Después de que los hechos se hicieran públicos, el ministro de asuntos exteriores cubano acusó a Estados Unidos de mentir sobre el incidente y negó que los síntomas de salud que habían sufrido los diplomáticos tuvieran alguna relación con el gobierno de Cuba.[52][53]

El gobierno cubano se ofreció a cooperar con Estados Unidos en una investigación del caso.[54] Empleó a unos 2000 científicos y agentes del orden que entrevistaron a 300 vecinos de diplomáticos, examinaron dos hoteles y realizaron evaluaciones médicas a personal no diplomático que podría haber estado expuesto. NBC informó que los funcionarios cubanos declararon que habían analizado muestras del aire y del suelo, y consideraron una variedad de productos químicos tóxicos como posibles causantes. También indagaron la posibilidad de que ondas electromagnéticas fueran las responsables, e incluso investigaron una posible relación entre los síntomas y picaduras de insectos de la zona, pero no encontraron nada que pudieran relacionar con los síntomas declarados. El FBI y las autoridades cubanas se reunieron para discutir la situación; el gobierno cubano declararía posteriormente que EE. UU. se había negado a compartir el historial médico de los diplomáticos con las autoridades cubanas, ni había permitido que los investigadores cubanos accediesen a las casas de los diplomáticos estadounidenses para realizar pruebas.[55]

Estudios sobre lesiones

A solicitud del gobierno de EE. UU., investigadores de la Universidad de Pensilvania examinaron a 21 diplomáticos afectados, y los resultados preliminares se publicaron en el Journal of the American Medical Association (JAMA) en marzo de 2018. El informe afirmó que "no encontró evidencia de anomalías en la sustancia blanca" en los diplomáticos afectados, más allá de lo que podría verse en un grupo de control de la misma edad, y describió "un nuevo síndrome en los diplomáticos que se asemeja a una conmoción cerebral persistente".[56] Si bien algunos de los afectados se recuperaron rápidamente, otros tuvieron síntomas que duraron meses. El estudio concluyó que "los diplomáticos parecen haber sufrido lesiones generalizadas en las conexiones del cerebro". Algunos expertos criticaron el estudio, argumentando que no ofrecía "pruebas de que algún tipo de fuente de energía afectara a los diplomáticos, ni siquiera de que se hubiera producido un ataque".[5] Los resultados de estudios posteriores del mismo equipo de la Universidad de Pensilvania, publicado en julio de 2019, hallaron que, en comparación con un grupo de control saludable, los diplomáticos que informaron lesiones habían experimentado daño cerebral; resonancias magnéticas avanzadas (específicamente res-fMRI, resonancia magnética multimodal y resonancia magnética de difusión) revelaron "diferencias en el volumen de sustancia blanca del cerebro en general, en el volumen local de sustancia gris y blanca, en la integridad microestructural cerebelosa y en la conectividad funcional de las subredes auditivas y visuoespaciales", pero no encontraron diferencias en las funciones ejecutivas.[22][23] El estudio concluyó que el personal del gobierno de EE. UU. mostraba lesiones físicas consistentes con los síntomas que describieron, pero no expresó ninguna conclusión sobre la causa o fuente de la lesión. The New York Times informó que los "expertos externos que habían evaluado el estudios no llegaron a un consenso sobre las conclusiones del mismo. Algunos vieron nuevas pruebas importantes; otros dicen que es simplemente un primer paso hacia una explicación y que es difícil de interpretar dado el pequeño número de pacientes."

Guangzhou, China

A principios de 2018, los diplomáticos estadounidenses en China comenzaron a afirmar sufrir síntomas similares a los declarados por los diplomáticos en Cuba. El primer incidente informado por un diplomático estadounidense en China fue en abril de 2018 en el consulado de Guangzhou, el consulado de Estados Unidos más grande en China. El empleado afirmó que había estado experimentando síntomas desde finales de 2017. Varias personas fueron llevadas de vuelta a los Estados Unidos para un examen médico.[57][58][59] Otro incidente había sido reportado previamente por un empleado de USAID en la Embajada de los Estados Unidos en Taskent, Uzbekistán, en septiembre de 2017, que había sido descartado por el Departamento de Estado de EE. UU.[60]

Como respuesta a una serie de preguntas del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos el 23 de mayo de 2018, el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo confirmó que el personal diplomático en Guangzhou había declarado sufrir síntomas "muy similares" y "totalmente consistentes" con los reportados desde Cuba.[61] El 6 de junio de 2018, The New York Times informó que al menos dos diplomáticos estadounidenses adicionales estacionados en el consulado de Guangzhou habían sido evacuados de China aunque observaba que "no está claro si las enfermedades son el resultado de ataques. Otras teorías han incluido toxinas, dispositivos de escucha que accidentalmente emitieron sonidos dañinos o incluso histeria masiva."[62] En junio de 2018, el Departamento de Estado anunció que había conformado un grupo de trabajo especial designado para investigar los informes[63] y expandió su advertencia sanitaria a toda China continental, a la vez que otros diplomáticos fuera de Guanzhou declaraban padecer síntomas que se asemejaban a los del resto de diplomáticos.[64] La advertencia, sin embargo, recomendaba a cualquier persona que experimentara "fenómenos auditivos o sensoriales agudos inusuales acompañados de sonidos inusuales o ruidos penetrantes" que no intentase "localizar su origen".[65]

Washington D. C. y alrededores

En 2019, un funcionario de la Casa Blanca informó haber experimentado síntomas similares mientras paseaba a su perro en un suburbio de Washington en Virginia; el incidente se hizo público en 2020. En noviembre de 2020, un incidente similar fue denunciado en The Ellipse, un terreno adyacente al lado sur de la Casa Blanca.[66] Ambos incidentes fueron similares a los que, según se informó, afectaron a decenas de trabajadores del equipo diplomático estadounidense en el extranjero, incluido personal de la CIA y del Departamento de Estado. Las agencias federales investigaron el incidente en The Ellipse, y los funcionarios del Departamento de Defensa informaron a los miembros del Comité de Servicios Armados del Senado y del Comité de Servicios Armados de la Cámara en abril de 2021.

Los investigadores afirmaron ante los miembros del Congreso que no habían podido determinar la causa de los hechos ni quién era el responsable, aunque insinuaron que era posible que Rusia o China fueran los responsables.

Teorías

Véase también

Referencias

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