Cálculo dental
incrustación en los dientes que consiste en placa que se ha endurecido por la deposición de sales minerales
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El cálculo dental, también denominado sarro, odontolito, piedra y tártaro dental, es la acumulación de sales de calcio y de fósforo sobre la superficie dental.[1] Se trata del resultado de la mineralización de la placa bacteriana, esto es, del conjunto de microorganismos, saliva y restos alimenticios que se van depositando sobre las piezas dentales.
| Cálculo dental | ||
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Sarro en la dentadura de un ser humano | ||
| Especialidad | odontología | |
| Sinónimos | ||
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El cálculo dental se compone de una parte orgánica y otra inorgánica, donde predominan el calcio y el fósforo.
Es importante eliminar la acumulación de cálculo dental, ya que la misma atrapa bacterias que causan enfermedad periodontal y por consiguiente esto podría acarrear la pérdida de los dientes.
Tipos
Según su localización, se distingue entre el sarro supragingival (amarillo), cuando se halla por encima de la línea de la encía, y el infragingival o subgingival (marrón), cuando se sitúa por debajo de esa línea.
Etimología
La palabra proviene del latín calculus, «piedra pequeña», de calx, «piedra caliza, «cal» probablemente relacionada con el griego χάλιξ (chalix), «piedra pequeña, guijarro» [2]que muchos [¿Quienes?] atribuyen una raíz protoindoeuropea que significa «partir, romper». [3]«Cálculo» era un término que se utilizaba para referirse a diversos tipos de piedras. De ahí surgieron muchas palabras modernas, entre ellas «calcular» («utilizar piedras con fines matematicos») y «cálculo», que en el siglo XVIII pasó a utilizarse para referirse a acumulaciones minerales accidentales o incidentales en cuerpos humanos y animales, como los cálculos renales y los depósitos minerales en los dientes. [3]
Por otro lado, «tártaro» también tiene su origen en el griego (tartaron), pero como término para referirse a la incrustación blanca que se forma dentro de los barriles (también conocida como bitartrato de potasio, comúnmente llamada «crema de tártaro» ). Este término empezó a usarse para referirse al fosfato de calcio presente en los dientes a principios del siglo XIX. [4]