Stupendemys
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| Stupendemys | ||
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| Rango temporal: Mioceno-Plioceno | ||
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| Taxonomía | ||
| Reino: | Animalia | |
| Filo: | Chordata | |
| Subfilo: | Vertebrata | |
| Superclase: | Tetrapoda | |
| Clase: | Sauropsida | |
| Subclase: | Diapsida | |
| (sin rango): | Pantestudines | |
| Orden: | Testudines | |
| Suborden: | Pleurodira | |
| Superfamilia: | Pelomedusoidea | |
| Familia: | Podocnemididae | |
| Género: |
Stupendemys Wood, 1976 | |

Stupendemys corresponde a un género extinto de tortugas de agua dulce.
Sus fósiles han sido encontrados en el norte de América del Sur, concretamente en Colombia (Desierto de la Tatacoa, Huila) y Venezuela (Urumaco, Estado Falcón), en rocas que datan de fines del Mioceno al inicio del Plioceno, hace aproximadamente 6 a 5 millones de años.
Fueron las mayores tortugas de agua dulce que han existido. El caparazón de Stupendemys medía más de 1,8 m de longitud. Se estima que este género de tortugas medía aproximadamente entre unos 2 a 3 m .
Taxonomía
Dos especies han sido descritas hasta la fecha: Stupendemys geographica y S. souzai.
El caparazón de la tortuga más grande del mundo fue hallado en Urumaco, una porción de geografía árida ubicada al noroeste del estado Falcón, en Venezuela, donde se encuentra una increíble concentración de fósiles y otros testigos del pasado venezolano.
En el año 1970, el profesor Clemente González, Jefe del Departamento de Geología de la UCV, invita al reconocido paleontólogo Bryan Patterson y su alumno Roger Wood para llevar a cabo una expedición paleontológica en la región de Urumaco. Durante la expedición, fueron encontrados fósiles pertenecientes al período terciario que fueron trasladados al Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard para ser identificados y fichados. Luego de este proceso debían ser devueltos al país, pero este acuerdo quedó en el olvido.
Fue en 1995 cuando el Museo de Ciencias de Venezuela, al inventariar las piezas de sus colecciones, identificó el material faltante de los fósiles que se encontraban en Harvard. Y en 1998 se inicia un proceso de negociación para la repatriación de la colección que se culminó en febrero de 2009, con el arribo de los fósiles al país. La repatriación de los fósiles contribuye -según Sergio Antillano, Presidente del Museo de Ciencias- a la democratización del conocimiento científico, en tanto que la colección y la información que de ella deriva, estará al alcance de todos los sectores de la población, a través de los servicios de información y de divulgación de este Museo.