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Tōkyō monogatari

película japonesa From Wikipedia, the free encyclopedia

Tōkyō monogatari (en España: Cuentos de Tokio y Viaje a Tokio, en Argentina: Historias de Tokio; en japonés: 東京物語 Tōkyō monogatari)[1] es una película japonesa de 1953 dirigida por Yasujirō Ozu y protagonizada por Chishu Ryu y Chieko Higashiyama. Está considerada como una de las obras más importantes de su autor y a menudo es citada como una de las mejores películas realizadas.

Título Cuentos de Tokio
Guion Yasujirō Ozu
Kōgo Noda
Datos rápidos Ficha técnica, Dirección ...
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Ozu y el guionista Kōgo Noda escribieron el guion en 103 días, y se basó, levemente, en la película americana Dejad paso al mañana de 1937, dirigida por Leo McCarey. Fue Noda quien sugirió la adaptación de la película, ya que Ozu aún no la había visto.[2] Ozu contrató a muchos de los actores y miembros del equipo que habían trabajado durante años con él. En 1953 es estrenada en Japón, sin embargo, no ganó reconocimiento internacional y fue considerado "demasiado japonesa" para ser comercializada fuera del país.[3] Más tarde, en 1957, se proyectó en Londres[4] y un año después, ganó la primera edición de Sutherland Trophy,[5] recibiendo elogios de los críticos de cine de Estados Unidos, después de que se proyectara en la ciudad de Nueva York en 1972.[6]

En 2012, fue elegida como la mejor película de todos los tiempos en una encuesta a los directores de cine de la revista Sight & Sound.[7]

Argumento

De izquierda a derecha: Kōichi (So Yamamura), Fumiko (Kuniko Miyake), Shūkichi (Chishū Ryū), Noriko (Setsuko Hara), Shige (Haruko Sugimura) y Tomi (Chieko Higashiyama).

Cuentos de Tokio narra la historia de unos padres ancianos que visitan a sus hijos residentes en Tokio.

El matrimonio jubilado formado por Shūkichi y Tomi Hirayama vive en Onomichi, en el oeste de Japón, con su hija Kyōko, maestra de primaria. Tienen cinco hijos adultos, cuatro de los cuales viven en Tokio. La pareja viaja a Tokio para visitar a su hijo, su hija y su nuera viuda.

Su hijo mayor, Kōichi, es médico y dirige una pequeña clínica en las afueras de Tokio, mientras que su hija mayor, Shige, regenta una peluquería. Tanto Kōichi como Shige están ocupados y no tienen mucho tiempo para sus padres. Sólo su nuera viuda, Noriko, esposa de su segundo hijo, Shōji, desaparecido en combate y dado por muerto durante la Guerra del Pacífico, se esfuerza por atenderlos. Aparta tiempo de su exigente trabajo de oficina para llevar a Shūkichi y Tomi a visitar el Tokio metropolitano.

Sintiendo cierta culpa por no tener tiempo para agasajarlos, Kōichi y Shige pagan a sus padres una estancia en un balneario de aguas termales en Atami, pero regresan antes de lo previsto porque la vida nocturna les impide dormir. Tomi sufre además un mareo inexplicable. A su vuelta, una frustrada Shige explica que los envió a Atami porque quería utilizar su dormitorio para una reunión; la anciana pareja debe marcharse durante la noche. Pasan la tarde en el parque Ueno antes de separarse para buscar alojamiento. Tomi va a quedarse con Noriko, con quien estrecha su vínculo afectivo, y le aconseja que vuelva a casarse. Shūkichi, entretanto, se emborracha con unos viejos amigos de Onomichi. Los tres hombres divagan borrachos sobre sus hijos y sus vidas. Un policía lleva a Shūkichi y a uno de sus amigos al salón de Shige. Shige se indigna al ver que su padre recae en los hábitos alcohólicos que ensombrecieron su infancia.

La pareja comenta cuánto han cambiado sus hijos y regresa a casa antes de lo previsto, con la intención de ver a su hijo menor, Keizō, cuando el tren se detenga en Osaka. Sin embargo, Tomi enferma de repente durante el viaje y deciden apearse del tren, permaneciendo allí hasta que al día siguiente se encuentra mejor. Regresan a Onomichi, y Tomi cae gravemente enferma. Kōichi, Shige y Noriko se apresuran a viajar a Onomichi para verla, pero Tomi muere poco después. Keizō llega demasiado tarde, pues se encontraba fuera por negocios.

Tras el funeral, Kōichi, Shige y Keizō se marchan inmediatamente; sólo Noriko permanece allí. Después de su partida, Kyōko critica a sus hermanos por su egoísmo hacia sus padres. Cree que a Kōichi, Shige y Keizō no les importa lo duro que será para su padre haber perdido ahora a su madre. También le molesta que Shige haya pedido tan pronto la ropa de Tomi como recuerdo. Noriko responde que, aunque comprende la decepción de Kyōko, cada cual tiene su propia vida y el abismo creciente entre padres e hijos es inevitable. Convence a Kyōko de que no sea demasiado dura con sus hermanos, porque algún día comprenderá lo difícil que es quitar tiempo a la propia vida.

Después de que Kyōko se marche a la escuela, Noriko informa a su suegro de que debe regresar a Tokio esa misma tarde. Shūkichi le dice que los ha tratado mejor que sus propios hijos, a pesar de no ser pariente de sangre. Noriko protesta diciendo que es egoísta y que no siempre ha pensado en su marido desaparecido, y Shūkichi atribuye esa valoración de sí misma a su humildad. Le entrega como recuerdo un reloj de la difunta Tomi. Noriko llora y confiesa su soledad; Shūkichi la anima a volver a casarse, pues desea que sea feliz. Noriko viaja de Onomichi de regreso a Tokio, contemplando el reloj, mientras Shūkichi se queda atrás, resignado a la soledad que deberá soportar.

Reparto

  • Chishu Ryu como Shūkichi Hirayama.
  • Setsuko Hara como Noriko Hirayama.
  • Chieko Higashiyama como Tomi Hirayama.
  • Haruko Sugimura como Shige Kaneko.
  • Así Yamamura como Koichi Hirayama.
  • Kuniko Miyake como Fumiko Hirayama.
  • Kyoko Kagawa como Kyōko Hirayama.
  • Eijirō Tōno como Sanpei Numata.
  • Nobuo Nakamura como Kurazo Kaneko.
  • Shirō Osaka como Keizo Hirayama.
  • Hisao Toake como Osamu Hattori.
  • Teruko Nagaoka como Yone Hattori.
  • Mutsuko Sakura como el dueño del restaurante Oden.
  • Toyo Takahashi como vecino de Shūkichi Hirayama.
  • Tōru Abe como un empleado del ferrocarril.
  • Sachiko Mitani como vecino de Noriko.
  • Zen Murase como Minoru Hirayama, hijo de Koichi.
  • Mitsuhiro Mori como Isamu Hirayama, hijo de Koichi.
  • Junko Anami como dependienta de salón de belleza.
  • Ryōko Mizuki como un cliente del salón de belleza.
  • Yoshiko Togawa como cliente del salón de belleza.
  • Kazuhiro Itokawa como estudiante.
  • Keijiro Morozumi como un agente de policía.
  • Tsutomu Nijima como jefe de la oficina de Noriko.
  • Shozo Suzuki como compañero de oficina de Noriko.
  • Yoshiko Tashiro como una camarera de hotel.
  • Haruko Chichibu como una camarera de hotel.
  • Takashi Miki como cantante.
  • Binnosuke Nagao como el médico de Onomichi.

Producción

El guion fue desarrollado por Yasujiro Ozu y su colaborador habitual, Kogo Noda, durante un período de 103 días en una posada de Chigasaki. Ozu, Noda, y el director de fotografía Yūharu Atsuta exploraron lugares en Tokio y Onomichi antes de empezar a rodar. El rodaje y la edición de la película tuvo lugar entre julio y octubre de 1953.[8][9]

Nueva versión

En 2013, el director Yoji Yamada realizó una nueva versión de la película que se estrenó con el título Una familia de Tokio (東京家族, Tōkyō Kazoku) y que obtuvo la Espiga de Oro, máximo galardón de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).[10]

Estilo y temas

Al igual que todas las películas sonoras de Ozu, Cuentos de Tokio tiene un ritmo lento,[11] pese a lo cual el propio Ozu se refirió a ella como su película «que más tiende al melodrama».[12][13] La obra se encuadra dentro del drama familiar y se caracteriza por una narración contenida, un ritmo pausado y una puesta en escena centrada en los espacios domésticos. Su argumento sigue a una pareja de ancianos que viaja desde Onomichi a Tokio para visitar a sus hijos adultos, quienes se encuentran ocupados por sus obligaciones laborales y familiares.

Escena de la película que muestra el característico encuadre de cámara a baja altura. De izquierda a derecha: Kōichi (So Yamamura), Fumiko (Kuniko Miyake), Shūkichi (Chishū Ryū), Noriko (Setsuko Hara), Shige (Haruko Sugimura) y Tomi (Chieko Higashiyama).

El estilo visual de la película responde a varios rasgos asociados con el cine de Ozu. La cámara suele colocarse a baja altura, en una posición próxima a la de una persona sentada sobre el tatami.[14] Los encuadres son estables, con escasos movimientos de cámara, y las composiciones se organizan mediante líneas arquitectónicas, puertas correderas, pasillos y objetos cotidianos.[14] Ozu raramente emplea planos maestros[15] y a menudo rompe la regla de 180 grados: los personajes, que con frecuencia se sientan unos junto a otros en las escenas, pueden parecer orientados en la misma dirección incluso cuando hablan entre ellos, como ocurre en la primera escena entre Shūkichi y Tomi.[16] Durante algunas transiciones, los personajes salen de escena por el lado derecho de la pantalla y entran en la siguiente escena también por el lado derecho.[17] Esta disposición genera una observación frontal y distante de las relaciones familiares, evitando el énfasis gestual o melodramático. El crítico de cine Roger Ebert señaló que la cámara solo se mueve una vez en la película, lo que consideró más movimiento de lo habitual en una cinta de Ozu. La posición baja de la cámara también evoca la forma tradicional de sentarse de los japoneses en los tatami.[18]

La película utiliza con frecuencia la elipsis narrativa. Algunos acontecimientos relevantes, como el desvanecimiento de Tomi en el tren, su muerte o el traslado de los padres a casa de su hija, no se muestran directamente, sino que se presentan a través de sus consecuencias en los personajes y en la organización de las escenas posteriores. Esta técnica contribuye a una estructura narrativa en la que los cambios emocionales aparecen de forma gradual. En lugar de concentrar la tensión en escenas de confrontación, la película distribuye el conflicto en conversaciones breves, silencios, gestos de cortesía y situaciones ordinarias.

Entre los temas principales se encuentran el envejecimiento, la transformación de la familia, la distancia generacional y los cambios sociales del Japón de posguerra. La visita de los padres a Tokio permite contraponer dos formas de vida: una vinculada a estructuras familiares tradicionales y otra marcada por el trabajo urbano, la fragmentación doméstica y la autonomía de los hijos adultos. La película no presenta este cambio mediante una oposición explícita, sino a través de la dificultad de integrar a los padres dentro de la vida cotidiana de sus hijos.[19]

Ozu estaba muy apegado a su madre y, sin haberse casado, vivía con ella;[20] la vulnerabilidad de la anciana Tomi ha sido interpretada como un reflejo de los sentimientos de Ozu hacia su propia madre.[20] El vínculo entre afecto y obligación ocupa un lugar central en la película. Los padres son retratados como personas resignadas, que aman a sus hijos pero entienden y aceptan que ya no forman parte de su vida de la misma manera. Esta aceptación aparece de forma sutil, sin recriminaciones directas, mediante la asimilación de la decepción y la soledad. Los hijos, por su parte, no aparecen como figuras abiertamente hostiles, pero su comportamiento muestra una separación entre el reconocimiento formal del deber filial y la práctica concreta del cuidado. La atención hacia los padres queda condicionada por horarios, responsabilidades y prioridades personales. De este modo, la película examina cómo las relaciones familiares pueden mantenerse en un plano socialmente correcto mientras se debilitan en el plano afectivo.

El personaje de Noriko, viuda de uno de los hijos de la pareja, cumple una función estructural importante. A diferencia de los hijos biológicos, ella no posee la misma obligación familiar directa, pero dedica más tiempo y atención a los ancianos. Su papel introduce una comparación entre parentesco legal, parentesco sanguíneo y conducta ética. La película utiliza esta diferencia para explorar la relación entre deber, gratitud, memoria y cuidado.

Cuentos de Tokio es a menudo alabada por su capacidad para conmover al espectador[11][18][7] e incluso incomodarlo.[11] Esta capacidad se relaciona con su economía expresiva y con la naturaleza de sus temas. La película evita grandes declaraciones emocionales y concentra su efecto en la acumulación de detalles. El espectador recibe la información afectiva a través de pausas, omisiones, miradas breves y respuestas convencionales. Esta forma de representación favorece una lectura indirecta del conflicto, en la que la emoción surge de la distancia entre lo que los personajes sienten, lo que dicen y lo que hacen. El tratamiento del tiempo también resulta fundamental. La película muestra el paso del tiempo como una fuerza ordinaria, asociada a desplazamientos, comidas, visitas, esperas y rutinas domésticas. La muerte y la pérdida no aparecen como interrupciones excepcionales, sino como consecuencias inscritas en la vida familiar. La estructura narrativa subraya que la comprensión plena de los vínculos suele producirse cuando las posibilidades de reparación ya se han reducido.

El trato de los hijos hacia los padres no se presenta como una crueldad excepcional, sino como una suma de gestos ordinarios: acomodarlos donde se puede, delegar su cuidado, reorganizar la visita para que interfiera lo menos posible con la vida cotidiana y hablar de ellos con una mezcla de afecto, impaciencia y sentido práctico. La negligencia no adopta la forma de una ruptura violenta, sino de una administración razonable de la visita. Para los padres, el viaje posee una dimensión afectiva y casi ceremonial; para los hijos, se convierte en una interrupción incómoda pero manejable.[18] Casi nadie dice algo abiertamente cruel, y abundan las sonrisas y las formas corteses, con lo que Ozu muestra el abandono como una situación socialmente aceptable.[19] Los padres no son expulsados, sino desplazados; no son insultados, sino derivados; no son olvidados, sino atendidos lo suficiente para que la culpa no se vuelva inmediata. De esta forma, Ozu encarna, por medio de pequeñas escenas, la disolución de los vínculos familiares, donde la desatención aparece como algo funcional, incluso razonable, hasta que sus consecuencias se hacen visibles con el declive y la muerte de Tomi.

Esta banalidad queda finalmente explicitada cuando los propios padres reconocen, con una mezcla de lucidez y resignación, que sus hijos no han resultado ser exactamente como esperaban. La observación no se formula como una acusación abierta, sino como una constatación tranquila, casi fatigada: la decepción ha sido absorbida por la cortesía y por la aceptación de que la vida de los hijos ya les pertenece solo de manera parcial. Tras la muerte de la madre, la conversación entre Kyoko y Noriko retoma ese juicio desde otra perspectiva. Kyoko expresa con mayor claridad la indignación ante el comportamiento egoísta de sus hermanos, mientras que Noriko responde con una comprensión más amplia, aludiendo a cómo los hijos se separan inevitablemente de los padres y acaban absorbidos por sus propias vidas. La escena desplaza la crítica hacia un proceso ordinario de alejamiento, en el que la ingratitud convive con la costumbre, la supervivencia diaria y el paso del tiempo.

Por estas razones, Cuentos de Tokio ha sido interpretada como una obra centrada en la fragilidad de las relaciones familiares y en la dificultad de sostener el cuidado entre generaciones.[19] Su estilo sobrio y su organización dramática basada en la contención permiten que los temas de abandono, deber, vejez y duelo se desarrollen sin recurrir a procedimientos melodramáticos explícitos.[18]

Premios

Datos rápidos Calificaciones, Fuente ...
Calificaciones profesionales
Calificaciones
FuenteCalificación
Examiner enlace5/5 estrellas5/5 estrellas5/5 estrellas5/5 estrellas5/5 estrellas
Rotten Tomatoes enlace10/10 estrellas10/10 estrellas10/10 estrellas10/10 estrellas10/10 estrellas10/10 estrellas10/10 estrellas10/10 estrellas10/10 estrellas10/10 estrellas
The Guardian enlace5/5 estrellas5/5 estrellas5/5 estrellas5/5 estrellas5/5 estrellas
Empire enlace5/5 estrellas5/5 estrellas5/5 estrellas5/5 estrellas5/5 estrellas
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Más información Publicación, País ...
Publicación País Premio Año Puesto
Empire EUA Las mejores películas del cine mundial[21] 2010 16
Sight & Sound EUA Las mejores películas de la historia según los críticos [22] 2012 3
Filmin EUA Las mejores películas de la historia según los directores [23] 2012 1
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Véase también

Referencias

Enlaces externos

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