La dama de Shalott

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La dama de Shallot o La señora de Shalott (en inglés: The Lady of Shalott) es una balada del poeta inglés Alfred Tennyson. Como en otros de sus poemas tempranos —Lancelot, Reina Ginebra y Galahad— el poema se centra en el rey Arturo basándose libremente en fuentes medievales. Tennyson escribió dos versiones del poema, una publicada en 1833, de 20 estrofas, y otra en 1842 con 19 estrofas.

La dama de Shalott por John William Waterhouse, 1888 (Tate Britain, Londres)

Descripción

The Lady of Shalott Looking at Lancelot,
por Waterhouse, 1894

El poema está basado en la leyenda artúrica de Elaine de Astolat, como reelaboración de la novela corta italiana del siglo XIII La Damigella di Scalot. Tennyson se centró en el aislamiento de la dama Elaine de Astolat en una torre aguas arriba de Camelot y su decisión de participar en el mundo viviente, dos asuntos ni siquiera mencionados en La Damigella di Scalot.[1]

Estructura

Las primeras cuatro estrofas del poema describen un entorno campestre. La dama de Shalott vive en un castillo sobre una isla en un río que fluye hacia Camelot, pero los campesinos locales saben poco de ella.

Desde la estrofa cinco a la ocho describe la vida de la dama. Padece una misteriosa maldición y debe tejer imágenes constantemente en su telar sin mirar nunca directamente al mundo exterior. En cambio mira a un espejo que refleja el transitado camino y las personas de Camelot que pasan junto a su isla. Las imágenes reflejadas son descritas como «sombras del mundo» (shadows of the world), una metáfora que aclara que son un mal sustituto de la visión directa del mundo: «estoy cansada de sombras» (I am half-sick of shadows).

De la estrofa nueve a la doce se describe al "audaz sir Lancelot" cuando pasa a caballo y es visto por la dama.

Las siete estrofas restantes describen lo que produce el ver a Lancelot en la dama, que deja de tejer y ve Camelot desde su ventana, lo que provoca la maldición: «"La maldición ha caído sobre mí", gritó / la Dama de Shalott» ("The curse is come upon me," cried / The Lady of Shalott). Abandona su torre, encuentra una barca en la que escribe su nombre, Dama de Shalott, y navega río abajo hacia Camelot, aunque muere antes de llegar al palacio. Entre los caballeros y las damas que la ven está Lancelot, quien piensa que es preciosa.

Ilustración de W. Y. F. Britten para una edición de 1901 de uno de los poemas de Tennyson

Temas

The Lady of Shalott, Walter Crane (1862).

Según Anne Zanzucchi, «en un sentido más general, es justo decir que la fascinación del poema está a la altura del trabajo de Tenysson». El biógrafo de Tenysson Leonée Ormonde comenta del poema que «se introduce como un marco válido para el estudio del artista y los peligros del aislamiento personal».

Las críticas feministas consideran que el poema aborda cuestiones de la sexualidad de las mujeres y su lugar en el mundo victoriano,[2] argumentando que La dama de Shalott se centra en la tentación de la sexualidad y su inocencia preservada por la muerte.[3] Christine Poulson habla desde un punto de vista feminista y sugiere que «la huida de la dama de Shalott de su torre es un acto de rebeldía, un símbolo del empoderamiento femenino». Según la perspectiva de Poulson, huir de la torre permite a la dama de Shalott liberarse emocionalmente y aceptar la sexualidad femenina.

La representación de la muerte también se ha interpretado como un sueño. Christine Poulson afirma que el sueño tiene unas connotaciones de vulnerabilidad y abandono físico, las cuales pueden sugerir satisfacción sexual o ser una metáfora de la virginidad. Algunos cuentos de hadas, como La bella durmiente o Blancanieves, se han basado tradicionalmente en esta asociación. Así que, en lo que se refiere a la dama de Shalott, Poulson dice: «al morir se ha convertido en una "bella durmiente" que nunca podrá ser despertada, símbolo de la perfecta pasividad femenina».

Críticos como Hatfield sugirieron que La dama de Shalott es una representación de cómo Tennyson veía la sociedad; la distancia a la que otras personas están ante los ojos de la dama simboliza la distancia que siente con la sociedad. El hecho de que ella solo lo ve reflejado por un espejo señala la manera en que la dama de Shalott y Tennyson ven el mundo. Esta distancia está por tanto vinculada al recurso artístico empleado por Tennyson.

Influencia cultural en el arte

I Am Half-Sick of Shadows,
Said the Lady of Shalott
,
de Waterhouse

La poesía temprana de Tennyson, con su medievalismo y su poderosa imaginería visual, ejerció una gran influencia en la Hermandad Prerrafaelita. La dama de Shalott fue particularmente popular entre la Hermandad, que compartía el interés de Tennyson por la literatura artúrica; muchos de estos artistas realizaron pinturas basadas en episodios de este poema. Dos aspectos en particular del poema les atrajeron: la idea de la dama atrapada en su torre y la joven moribunda navegando río abajo hacia Camelot.[4]

En la edición de 1857 de las obras de Tennyson, realizada por Edward Moxon e ilustrada por William Holman Hunt y Dante Gabriel Rossetti, Hunt representó el momento en que la dama se vuelve para ver a Lancelot. En el fondo de la ilustración, Hunt yuxtapone la ventana que mira hacia Lancelot con una pintura de la crucifixión de Cristo. Según Christine Poulson, esta crucifixión es el arquetipo del autosacrificio y enfatiza aún más el ideal que la dama de Shalott no logra representar. Poulson también considera esta representación del sujeto en el contexto de las funciones cambiantes de las mujeres en los 1880 y 1890, sugiriendo que sirvió como advertencia de una muerte inminente a las mujeres que abandonaban sus roles restringidos y exploraban sus deseos.

Lady of Shalott de William Holman Hunt (1905)

Rossetti representó la contemplación de Lancelot del "hermosos rostro" de la dama. Ninguna ilustración agradó a Tennyson, quien criticó a Hunt por representar a la dama atrapada en los hilos de su tapiz, algo que no aparece descrito en el poema. Hunt explicó que quiso resumir el poema entero en una sola imagen, y que el aprisionamiento por los hilos sugería su "extraño destino". La escena fascinó a Hunt, quien retomó la composición en varias ocasiones a lo largo de su vida y finalmente pintó una versión a gran escala poco antes de su muerte. Necesitó ayudantes, ya que su estado de salud era demasiado frágil para completarla él mismo. Esta evocación profundamente concebida de la Dama, atrapada en los perfectos círculos de su realidad tejida, es una ilustración acertada de los textiles en el folclore. Esta obra se encuentra actualmente en la colección del Museo de Arte Wadsworth Atheneum de Hartford (Connecticut).

John William Waterhouse pintó tres episodios del poema. En 1888 pintó a la Dama partiendo hacia Camelot en su barca, obra que se expone en la galería Tate Britain. En 1894 Waterhouse pintó a la dama en el momento culminante en que se gira para mirar a Lancelot por la ventana en The Lady of Shalott Looking at Lancelot (La dama de Shalott mirando a Lancelot); esta obra se encuentra en la Galería de Arte de la Ciudad en Leeds. Poulson argumenta que el estilo impresionista de la pintura de Waterhouse en su interpretación de la dama de Shalott de 1894 evoca una «sensación de vitalidad y urgencia». En 1915 Waterhouse pintó "I Am Half-Sick of Shadows," Said the Lady of Shalott ("Estoy cansada de sombras", dijo la dama de Shalott), en que la dama se sienta para presenciar una de sus visiones, obra que se encuentra en la Galería de Arte de Ontario.

Elaine llega a Camelot.

Debido a la semejanza en las historias, las pinturas de Elaine de Astolat suelen ser muy similares a las pinturas de la dama de Shalott. La presencia de un criado que rema en la barca es un aspecto que las distingue.

En la literatura se han hecho eco de la dama de Tennyson autores tan diversos como Lucy Maud Montgomery, D. H. Lawrence o Agatha Christie. En música destaca la Dama de Shalott de Loreena McKennitt. En España la recepción del poema se renovó con la traducción de Luis Alberto de Cuenca en su libro Museo (1978). Recientemente han rendido homenaje a la Dama poetas como Juan Planas Bennásar, Isa Pérez Rod o María Elena Higueruelo.[5] En 2021 se publicó de nuevo la versión de Luis Alberto de Cuenca, revisada, con ilustraciones de Howard Pyle de la edición de Poems de 1881 (Nueva York).[6][7]

Referencias

Enlaces externos

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