Chelonoidis niger
Tortuga gigante de las Galápagos
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La tortuga gigante de Floreana (Chelonoidis niger) es una especie extinta de tortuga gigante, una de las 10 especies originarias de las islas Galápagos (Ecuador). Aunque declarada extinta desde el siglo XIX, actualmente se encuentra en un proceso de reconstitución genética mediante un programa de cría selectiva a partir de individuos híbridos. Concretamente esta especie era endémica de la isla Floreana. Fue descrita por primera vez por los zoólogos franceses Jean René Constant Quoy y Joseph Paul Gaimard en el año 1824. Integra el complejo de especies denominado: Complejo Chelonoidis nigra.
| Tortuga gigante de Floreana | ||
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| Estado de conservación | ||
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Extinto [1] | ||
| Taxonomía | ||
| Reino: | Animalia | |
| Filo: | Chordata | |
| Clase: | Sauropsida | |
| Orden: | Testudines | |
| Suborden: | Cryptodira | |
| Familia: | Testudinidae | |
| Género: | Chelonoidis | |
| Especie: |
Chelonoidis niger (Quoy & Gaimard, 1824) | |
| Distribución | ||
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La distribución de todos los taxones de tortugas de las islas Galápagos. | ||
| Sinonimia | ||
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En 2012, se descubrieron híbridos de la subespecie con Chelonoidis becki en la isla Isabela. Desde entonces, la retrocría se ha utilizado para recrear la subespecie original y ayudarla a recuperar su pureza genética. Hasta 2025, 400 tortugas han nacido en cautiverio en la isla Santa Cruz. Sin embargo, la UICN aún no ha actualizado el estado de la subespecie debido a la falta de una muestra genéticamente pura en el momento de la evaluación de 2017.
En un avance decisivo para la conservación, febrero de 2026 marcó el regreso físico de la especie a su hábitat original tras 180 años de ausencia. Como parte del Proyecto de Restauración Ecológica de Floreana, liderado por la Dirección del Parque Nacional Galápagos y la Fundación Charles Darwin, se liberaron 158 ejemplares juveniles (descendientes directos de los híbridos encontrados en el volcán Wolf) en la isla Floreana. Estos individuos, criados selectivamente para maximizar su carga genética ancestral, han comenzado a ejercer su rol ecológico fundamental en la dispersión de semillas y modelado del paisaje. Aunque técnicamente son una población "reconstituida" y no genéticamente pura al 100%, este evento transforma el estado de la especie de "extinta en la naturaleza" a una fase activa de restauración funcional, consolidando uno de los esfuerzos de rewilding más ambiciosos en la historia de las Islas Galápagos

La posibilidad de «resucitar» la especie
Análisis filogenéticos pueden ayudar a "resucitar" esta especie extinta de Floreana. La especie es sólo conocida por restos subfósiles. En algunas tortugas de Isabela Chelonoidis becki se encontró coincidencias parciales con el perfil genético de los especímenes de Chelonoidis nigra depositados en colecciones de museo, posiblemente indicando la presencia de híbridos originados por una población trasplantada por humanos desde Floreana a Isabela,[2][3] o de individuos arrojados por la borda de los buques para aligerar las cargas.[4] Nueve descendientes de tortugas de Floreana han sido identificados en la población cautiva del centro de cría de Fausto Llerena en Santa Cruz. Esto permite la posibilidad de restablecer una reconstrucción de especie mediante la cría selectiva basándose en estos animales híbridos.[5]