El Tratado de Westminster entre el Reino de Gran Bretaña y Prusia, principal aliado de Francia, pilló desprevenida a la corte francesa, y aunque Luis XV intentó reconducir la situación, la negativa prusiana forzó a Francia a acercarse a Austria, antiguo aliado británico, mediante un tratado (Primer Tratado de Versalles firmado 1 de mayo de 1756) que garantizaba la neutralidad francesa en el conflicto entre Prusia y Austria.
Ante la amenaza que suponía Austria, en el otoño de 1756, sin previa declaración de guerra, el ejército prusiano invadió Sajonia y ocupó aquel territorio; luego penetró en Bohemia, que era parte de los territorios de los Habsburgo. Este ataque prusiano obligó a Austria reforzar sus relaciones con Francia mediante el Segundo Tratado de Versalles (1 de mayo de 1757) que tenía carácter de alianza militar.
Según este segundo tratado, Austria cedería los Países Bajos austriacos a Francia, con la intención de situar en el trono a un miembro de la dinastía Borbón española, Felipe de Parma; a cambio esta apoyaría a Austria con tropas y fondos. Francia reconocería la anexión de Silesia a Austria. El Tratado se hizo extensivo al Imperio ruso, Suecia y Sajonia, a los que confirmaba el reparto de Prusia tras la guerra.