Boucher ha elegido organizar cuidadosamente su cuadro. La parte inferior está consagrada a los personajes, los dos principales están en el centro: se trata de una pareja sentada. Están ante una fuente; el chico tiene sobre su pierna derecha una cesta que contiene racimos de uva, la chica también, sobre una especie de mantel. El tercero es un chiquillo que descansa sobre haces de trigo. Los personajes están rodeados por un perro y ovejas. Lo pastoral toma aquí dos sentidos : el relativo al pastor que guarda las ovejas y el que deriva y designa al campo en su conjunto.
La parte superior que constituye los dos tercios del cuadro forma el fondo de la escena. La fuente vertical, imponente, estructura el espacio. Está prolongada en altura por grandes árboles (¿robles ?), de los cuales no se ven las copas. Se distingue a izquierda un bosque denso, sombrío. A la derecha, la vista está despejada, aunque las nubes esconden los rayos del sol.
La ausencia de profundidad es notable. El plan vertical, de la que forma parte la fuente, es el telón de fondo: es el primer plano el que debe atraer la atención.
La iluminación de la escena no hace más que confirmarlo: la luz está concentrada en los personajes principales; les ilumina muy particularmente, como si un foco estuviera dirigido sobre ellos. La construcción en su conjunto es muy parecida a la de El columpio. Aquí, se trata, asimismo, de colores vivos empleados para los personajes centrales,y tonos más oscurecidos para la vegetación circundante.