Un precio que tenemos que pagar
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| Un precio que tenemos que pagar | ||
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| Ficha técnica | ||
| Dirección | Ricardo Preve | |
| Ver todos los créditos (IMDb) | ||
| Datos y cifras | ||
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| Género | Documental | |
| Idioma(s) | ||
| Ficha en IMDb | ||
Un precio que tenemos que pagar es un largometraje documental de 2026 producido entre Argentina y Estados Unidos. Escrito y dirigido por Ricardo Preve,[1] el filme cuenta la historia de la desaparición del periodista argentino Ignacio Ezcurra en Saigón, Vietnam del Sur, en mayo de 1968, y presenta evidencia de quién podría ser responsable de su muerte.[2][3]
La película cuenta con la participación de familiares de Ezcurra, así como también de periodistas e historiadores y de numeroso material de archivo.[4] Se presentan los resultados de la investigación llevada a cabo en Estados Unidos, Vietnam, y Argentina.[5]
El film se centra sobre la investigación de la desaparición de Ezcurra. El eje central narrativo es la búsqueda de una foto de los restos de Ezcurra, de la que solo se conservaba una copia de baja calidad, y los avances en la investigación sobre su muerte.
Partiendo de la versión oficial de que Ezcurra había sido asesinado por la guerrilla comunista (Vietcong), el documental no encuentra evidencia de que esto haya sido así, y sí recoge información que parece indicar que Ezcurra había sido asesinado el 8 de mayo de 1968 por la policía de Vietnam del Sur por estar investigando la muerte de cuatro colegas ocurrida tres días antes en el mismo lugar donde él desaparece.
La producción de la película encuentra un informe del gobierno argentino sobre la desaparición del periodista, que había quedado sin publicar desde 1968. En el informe encuentran una foto de los restos de Ezcurra, y descubren que había sido sacada por el fotógrafo japonés Bunyo Ishikawa, quien aún vive.
Ishikawa comparte con el documental tres fotos más de los restos de Ezcurra, las que permiten ubicar el lugar donde fue asesinado. Siguiendo esta pista, los investigadores llegan a una callejuela en Cholón, el barrio chino de Saigón, y recogen los testimonios de vecinos ancianos que vieron el cadáver de Ezcurra.
Un casete de audio con una entrevista de 2007 con la madre de Ezcurra permite conocer un misterioso encuentro que ésta mantuvo en una iglesia de Buenos Aires con un hombre que le cuenta que la CIA fue la responsable del asesinato. Éste y otros testimonios desmienten que Ezcurra haya sido asesinado por el Vietcong.
La película termina con un homenaje a Ezcurra: el equipo de filmación deposita una corona de flores celestes y blancas (los colores de la bandera argentina) en el río Mekong en Vietnam.

