Victoria Díez Bustos de Molina

maestra y beata sevillana asesinada durante la guerra civil española From Wikipedia, the free encyclopedia

Victoria Díez y Bustos de Molina (Sevilla, 11 de noviembre de 1903 - Hornachuelos, Córdoba, 12 de agosto de 1936) fue una maestra laica católica española, miembro de la Institución Teresiana. Víctima de la persecución religiosa durante la guerra civil española, fue asesinada en Hornachuelos. Beatificada por Juan Pablo II el 10 de octubre de 1993.

Nacimiento 11 de noviembre de 1903
Sevilla
Fallecimiento 12 de agosto de 1936
Hornachuelos, (Córdoba)
Causa de muerte Herida por arma de fuego Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española
Datos rápidos Información personal, Nacimiento ...
Victoria Díez Bustos de Molina
Información personal
Nacimiento 11 de noviembre de 1903
Sevilla
Fallecimiento 12 de agosto de 1936
Hornachuelos, (Córdoba)
Causa de muerte Herida por arma de fuego Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española
Familia
Padres José Díez Moreno y Victoria Bustos de Molina
Hijos 0
Información profesional
Ocupación Maestra Ver y modificar los datos en Wikidata
Información religiosa
Beatificación 10 de octubre de 1993 por Juan Pablo II
Festividad 12 de agosto
Miembro de Institución Teresiana Ver y modificar los datos en Wikidata
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Biografía

Hija única de José Díez Moreno, de Cádiz escribiente y apoderado de una casa comercial de Sevilla y de Victoria Bustos de Molina, ama de casa.

Desde muy joven destaca en ella su entrega a los demás y profunda manifestación de fe. Sus cualidades artísticas hacen que curse seis años en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla. Pero su vocación principal era de maestra, realizando sus estudios de magisterio entre 1919 y 1923 que obtiene el título de maestra en la Escuela de Magisterio de Sevilla.

En 1925 se estableció la Institución Teresiana en Sevilla con una academia internado para estudiantes de Magisterio denominada «Santa Teresa». El 25 de abril de 1926, Victoria y unas amigas acuden a una conferencia que da la directora de este centro María Josefa Grosso. Victoria llamó a ese momento: La tarde del encuentro. El objetivo de la academia era formar a los maestros y maestras que accedían a la enseñanza pública y estimular la innovación pedagógica en aquellos que ya ejercían esta profesión.

Después de su incorporación a la Institución Teresiana, Victoria se quedó en Sevilla preparando oposiciones y dando clase en la Academia-Inernado. Tras ganar las oposiciones en 1927 fue destinada a Cheles (Badajoz) en que estuvo tan sólo un curso. Allí mejoró la escuela local, organizó la biblioteca, luchó contra el absentismo escolar trabajando con grupos de niñas y las jóvenes del pueblo llevando sus métodos pedagógicos renovados: excursiones al campo, cantos, actividades con las alumnas y labores. Mantiene correspondencia con Josefa Segovia Morón en la que le cuenta sus vicisitudes.

El 13 de junio de 1928 recibe su nombramiento para Hornachuelos (Córdoba) con 25 años y con clara conciencia de haber recibido una importante misión: le habían confiado un pueblo y se sintió responsable de él. Durante los próximos ocho años que vivió en Hornachuelos (1927-1936) desarrolló una intensa actividad al servicio de la Iglesia y de la sociedad civil. Además de sus tareas como maestra, creó la catequesis infantil e impulsó la Acción Católica (AC), tras la prohibición de impartir religión en los colegios públicos por el gobierno de la II República, continuó dando catequesis, colaboró en la reedificación de la escuela y continuó con su novedoso sistema pedagógico: tenía en sus clases gimnasia rítmica, clases al aire libre, excursiones a Córdoba y Sevilla, enseñaba cantos y pintura; organizó cursos nocturnos para mujeres trabajadoras y una biblioteca para antiguas alumnas, ayudó a las familias necesitadas del pueblo y la nombraron Presidenta del Consejo Local del Pueblo.

Durante los difíciles años de 1932 a 1934 por las diferencias ideológicas de los españoles, nunca mostró una inclinación política y colaboró tanto con el ayuntamiento de derechas como el posterior de izquierdas llegando a ser secretaria de la Junta de Enseñanza. Era querida y respetada por todos los del pueblo. En los prolegómenos de la guerra civil española, la iglesia de Hornachuelos fue incendiada. Tras intensos meses de trabajo, y con la infatigable colaboración de Victoria con el párroco, se consiguió abrir de nuevo y la volvieron a saquear en los primeros días de la guerra civil.

El 20 de julio de 1936, recién estallada la guerra civil española, arrestaron al párroco de Hornachuelos D. Antonio Molina. El 11 de agosto dos hombres armados pidieron a Victoria que acudiera con ellos al Comité a prestar declaración. Ya no la dejaron volver a su casa. La dejaron prisionera en una de las casas en la plaza del pueblo. A pesar de las gestiones de diferentes personas para que fuese liberada, no se logró el objetivo.

Detallados estudios han puesto recientemente de relieve su santidad de vida. (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última).

En la madrugada del día 12 de agosto, Victoria fue conducida junto con 17 hombres a las afueras del pueblo para emprender una marcha de 12 km sin vuelta posible, en la que Victoria alienta a los hombres: Ánimo, adelante, Cristo nos espera. Llegados a un caserón de la finca, fueron sometidos a un juicio en el que todos fueron condenados a muerte.

Victoria, la única mujer, presenció la ejecución de sus compañeros. Los hombres fueron fusilados uno a uno ante la boca de uno de los pozos mineros de la Mina del Rincón. Llegado su turno los ejecutores le dan la opción de salvar su vida gritando "viva el comunismo!". Ella en cambio grita "Viva Cristo Rey!".

Las personas asesinadas, además de Victoria, fueron las siguientes:[1]

  • D. Antonio Molina Ariza (n. Rute, 1904), cura Párroco de 33 años;
  • D. Manuel Díaz Fuentes, perito de 63 años, secretario del Juzgado, que se creía que era miembro de Acción Popular o, más probablemente, de la CEDA;
  • D. Antonio García Escobar, labrador de 46 años, teniente de alcalde por el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux;
  • D. Julio Castro Tenllado, de 44 años, capataz del Pantano, y ganador de las elecciones municipales de 1931 por el Partido Republicano Radical, siendo alcalde desde 1931 hasta 1934, cuando fue sustituido por el también asesinado Adolfo Cañero González de Requena.
  • D. Andrés Villalba Serrano, de 48 años, maestro y juez municipal de Acción Popular;
  • D. José Palencia Muñoz, maestro nacional de 39 años y, sin filiación política conocida;
  • D. Federico Vilela Vázquez comerciante de 49 años, sin filiación política conocida;
  • D. Juan Felipe Vilela Vázquez, de 47 años, de Acción Popular;
  • D. Rafael Vilela Vázquez, de 44 años de Acción Popular;
  • D. Manuel Vilela Vázquez, de 40 años de Acción Popular;
  • D. Antonio Castro Bravo, maestro villa albañil de 58 años, del Partido Republicano Radical, acusado de hablar con los ‘señoritos’ del pueblo;
  • D. Rogelio Aguilera Ruiz, estudiante de 20 años, único militante de Falange Española probado, que se encontraba circunstancialmente, llegado desde Madrid, para estar unos días con su novia, que residía en la población;
  • D. Isidro Calduc Cabedo, de 35 años, chofer de los autobuses que trasladaban a los viajeros a la estación de ferrocarril de Moratalla, mecánico y, de Acción Popular;
  • D. José Ceballos Rodríguez de Castillejo, de 55 años, comerciante y labrador, miembro de Acción Popular y exteniente de alcalde de la localidad;
  • D. Ramón Mesa Santisteban, de 62 años, labrador y de Acción Popular;
  • D. Manuel Ruiz Cárdenas, comerciante de 56 años;
  • D. Adolfo Cañero González de Requena, de 56 años, labrador y antiguo alcalde del Partido Republicano Radical (durante 1935), acusado por colaborar con Acción Popular.

En noviembre fue sacado su cuerpo y enterrado en el cementerio de Hornachuelos, donde permaneció enterrado durante casi 30 años, sus restos se trasladaron a la cripta que la Institución Teresiana tiene en Córdoba, cerca de la Mezquita, cripta realizada por el arquitecto Rafael de La-Hoz Arderius. También se encuentran algunos huesos bajo el altar del monasterio cisterciense de Santa María de las Escalonias, en el término municipal de Hornachuelos, cercano a Palma del Río.

El Cardenal Arzobispo de Santiago de Compostela, Tomás Muñiz Pablos, en la solemnidad de la ofrenda hecha por España el 2 de julio de 1938 destacó de un modo singular la persona de Victoria, llamándola "la maestrita de Hornachuelos".

Victoria Bustos de Molina

Beatificación

El proceso ordinario sobre el martirio de Victoria se abrió el 11 de diciembre de 1965, coincidiendo con el traslado de sus restos a Córdoba, siendo postulador general Teodoro Zamalloa. El 10 de octubre de 1993, el Papa Juan Pablo II la nombró beata, junto a Pedro Poveda (canonizado en Madrid el 4 de mayo de 2003).[2]

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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