Zalo Reyes
cantante chileno
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Boris Leonardo González Reyes (Conchalí, 3 de noviembre de 1952-Santiago, 21 de agosto de 2022),[1] más conocido como Zalo Reyes,[2][3] fue un cantautor chileno, apodado el «gorrión de Conchalí». Reconocido por su interpretación de la canción «Un ramito de violetas»,[4][5] Reyes era considerado uno de los más estremecedores fenómenos de éxito de la cultura popular chilena, con más de 50 años de trayectoria musical.[5][6][7][8]
Conchalí (Chile) o Santiago de Chile (Chile)
Santiago de Chile (Chile)
| Zalo Reyes | ||
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| Información personal | ||
| Nacimiento |
3 de noviembre de 1952 Conchalí (Chile) o Santiago de Chile (Chile) | |
| Fallecimiento |
21 de agosto de 2022 (69 años) Santiago de Chile (Chile) | |
| Causa de muerte | Cáncer | |
| Sepultura | Cementerio Católico de Santiago | |
| Nacionalidad | Chilena | |
| Familia | ||
| Cónyuge | Yolanda Molina (matr. 1973; fall. 2022) | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Cantante y artista discográfico | |
| Años activo | 1967-2022 | |
| Seudónimo | Zalo reyes | |
| Género | Balada romántica y canción melódica | |
| Instrumento | Voz | |
| Discográfica | EMI | |
| Sitio web | www.zaloreyes.cl | |
Biografía
Boris Leonardo González Reyes (verdadero nombre de Zalo Reyes) nació el 3 de noviembre de 1952 en la comuna de Conchalí, en la capital de Santiago, Chile. Nació en una familia de clase humilde , su padre era taxista y su madre dueña de casa, fue el menor de cuatro hermanos de una familia oriundo de esta comuna.[9] En 1967, Boris debutó como cantante, cuando ganó el festival del Centro de Madres Monterrey de su comuna.[10]
Cuando realizaba su servicio militar en la Armada, existía otro cadete de apellido González —de mayor edad que él—, por lo que lo apodaron «Gonzalito» lo que posteriormente derivó en «Zalito» y luego en «Zalo» cuando eligió su carta de presentación artística. Quería que su seudónimo sonara centroamericano y con un aire popular.[2][11]
Carrera musical
Con un repertorio de canciones del recordado cantante y actor Lucho Gatica, se presentó en distintos restaurantes, carpas, quintas de recreos y plazas de armas que comenzaron a conocer su propuesta musical. Junto con el grupo Espiral, grabó su primer éxito discográfico: «Una lágrima y un recuerdo» (cover del grupo mexicano Miramar), sencillo que vendió 80 mil copias, incluido en su primer LP homónimo. Luego, participó en varios programas televisivos como Troncal Negrete y Festival de la una de Televisión Nacional de Chile. En 1979 triunfó con la canción «Una lágrima en la garganta»,[12] y en 1981 fue presentador de El festival en bote, programa satélite del Festival de Viña realizado por Teleonce.[13]
En 1983 fue invitado al Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en su XXIV versión.[2] Luego de su triunfo festivalero viajó a México para hacer efectiva la invitación realizada por el presentador mexicano Raúl Velasco. Hizo una gira por el país azteca, donde aprovechó de presentar «Motivo y razón». En 1985, su popularidad alcanzó los puntos más altos cuando el reconocido presentador de televisión Don Francisco lo invitó a animar el espacio «Este es mi barrio», una de las secciones del recordado programa de variedades Sábados Gigantes. Ese mismo año grabó el LP Amor sin trampas.[14] En 1986 apareció con un programa propio con motivo del Campeonato Mundial de Fútbol, además del espacio Humor de Reyes, de Canal 13.[14]
En 1987 el LP El rey de tus sueños obtuvo el codiciado disco de platino, lo que le permitió hacer una extensa gira nacional. Luego tuvo su propio espacio en la coanimación en el Festival de la una, en la sección «Ahora o nunca», con dos apariciones semanales. Como corolario, a fines de la década de 1980, apareció primero como panelista y después como conductor del programa Cordialmente de Canal 11.
En 1991 presentó el LP Dolor de amor, que incluyó el sencillo «Tal vez». Bajo la producción de Alejandro Lyon y un vídeo dirigido por Eduardo Domínguez, Zalo intentó construir su nicho en un medio cada vez más globalizado y diverso.
En 2018, a modo de reconocimiento a su carrera, la Municipalidad de Conchalí y su concejo municipal, aprobaron el cambio de nombre del "Pasaje Cañete Interior" (lugar donde vivió el artista) por el de "Pasaje Zalo Reyes".[15]
Últimos años y fallecimiento
Desde 2008, estaba aquejado de diabetes, por la cual incluso sufrió la amputación de parte de uno de sus pies, producto de una lesión.[9][16] El 9 de agosto de 2022, sufrió una fuerte descompensación diabética, que lo llevó a ser internado en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.[17][18] El 4 del mismo mes había sufrido una descompensación similar.[18] Pese a haber evolucionado positivamente y haber sido dado de alta el 13 de agosto,[19][20] falleció en su casa el 21 de agosto, mientras dormía, según informó su familia mediante las redes sociales del artista.[1] Según informó su hijo y mánager Boris a los medios de comunicación, su padre padecía de un cáncer de páncreas del cual no tenían conocimiento.[21][22]
La Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales, junto con varios músicos y cantantes chilenos como María José Quintanilla, Luis Jara, Denisse Malebrán, Leo Rey, Américo y el club de fútbol Colo-Colo (del cual era hincha) expresaron sus condolencias producto de su partida a través de las redes sociales.[23]
Dos días después, fue realizado un velatorio en el Gimnasio Municipal de Conchalí, y luego su funeral en el Cementerio Católico de Santiago, siendo sus restos cremados. [24] En septiembre de 2022, la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD) lo distinguió de manera póstuma con la categoría de Socio Benemérito. Este grado honorífico fue otorgado en reconocimiento a su trayectoria y a su impacto como uno de los fenómenos más trascendentales de la cultura popular en Chile.[25]
Controversias
En 1995 protagonizó un particular momento televisivo durante su participación en el programa Hablemos de... de Televisión Nacional de Chile, en donde comió una cebolla tras ser supuestamente hipnotizado por el español Tony Kamo.[26] Años después, siendo invitado del programa Viva el lunes, reconoció que todo fue «una gran mentira».[27] En 2010, en una entrevista a The Clinic, detalló que la cebolla que masticó era en realidad una manzana.[28] El incidente fue comentado por el escritor Pedro Lemebel, quien lo calificó como una «grotesca y cruel escena» de humillación.[29]
En vida se quejó por la escasa oportunidad de los artistas chilenos en televisión, y sus apariciones en los medios se han relacionado más con sus problemas personales que con su aporte musical, lo que provocó su ira. También señaló que los periodistas solo saben preguntar de drogas y sus errores, y que no le interesaba hablar de eso.[6]
En sus últimos años, decidió marginarse de la televisión rara vez dando entrevistas. En ocasiones manifestó su descontento con la televisión chilena en general, pero en especial con el Festival de Viña del Mar, pues dijo que él solo llena la Quinta Vergara y no los necesita.[30]
Trayectoria discográfica
La producción fonográfica de Zalo Reyes se articuló principalmente bajo el sello EMI Odeón, iniciando formalmente en 1977 con el álbum Esa mujer, una placa que introdujo su registro en la balada romántica mediante cortes como «Presiento», «Recuérdame» e «Isabel». Al año siguiente, su asociación estratégica con el conjunto Espiral resultó en el LP Y su grupo Espiral (1978), trabajo que adaptó el sonido del grupo mexicano Miramar al contexto local y popularizó piezas como «Una lágrima y un recuerdo», «Porque quieres volver» e «Historia de un amor». Hacia finales de la década, el artista consolidó su propuesta con Llorando mi pena (1979), destacando piezas de alta carga dramática como «Una lágrima en la garganta», «Vuelve a mi vida» y su versión del bolero «La media vuelta».[31]
La década de 1980 representó su apogeo comercial y la sofisticación de sus arreglos orquestales. Con los lanzamientos de Dijimos basta (1980) y Motivo y razón (1982), Reyes expandió su catálogo hacia baladas con instrumentaciones de mayor envergadura técnica, incluyendo títulos como «Ella se llamaba Marta» y «Querida colegiala». Su consolidación tras el Festival de Viña del Mar impulsó el álbum homónimo Zalo Reyes (1983), que integró temas como «De boca en boca», «Y volar» y «Amor a medias». En 1985, bajo EMI, publicó su obra de mayor impacto regional, Amor sin trampas, donde su interpretación de «Un ramito de violetas» se convirtió en un estándar de la cultura popular chilena. Este periodo cerró con los álbumes El rey de tus sueños (1987) —certificado con disco de platino— y De corazón (1988), que incluyeron canciones como «Mi prisionera» y «Amor que quema».[31]
Durante los años 1990, su discografía buscó adaptarse a las tendencias del pop latino contemporáneo. Bajo la dirección del productor Alejandro Lyon, editó Dolor de amor (1991), trabajo que exploró sonidos más depurados en cortes como «Tal vez», «En el camarín» y «El corazón en la garganta». Tras este periodo, su actividad en estudios fue más selectiva, destacando El retorno de un gorrión (1997) bajo el sello Sony Music y su producción independiente titulada Gorrión (2001). Su legado ha sido gestionado posteriormente a través de diversas compilaciones de valor documental, como 20 Grandes éxitos de Zalo Reyes (1984), Antología (2010) y el lanzamiento póstumo Mi última canción (2023), que recopiló grabaciones finales para el ecosistema digital.[31]