Árbol de Navidad
elemento decorativo, típico de la fiesta de Navidad
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Un árbol de Navidad es un árbol decorado, normalmente una conífera de hoja perenne, como una pícea, un pino o un abeto, asociado a la celebración de la Navidad.[1] También puede ser un árbol artificial de aspecto similar.

La costumbre se desarrolló en Europa Central, especialmente en Alemania y Livonia (actualmente Estonia y Letonia), donde los cristianos protestantes llevaban árboles decorados a sus hogares.[2][3][4] El árbol se decoraba tradicionalmente con «rosas de papel de colores, espumillón, manzanas, obleas y dulces».[2] Los cristianos moravos comenzaron a iluminar los árboles de Navidad con velas,[5] que a menudo fueron sustituidas por luces navideñas tras la llegada de la electrificación.[6] Hoy en día, existe una gran variedad de adornos tradicionales y modernos, como guirnaldas, bolas, espumillón y bastones de caramelo. Se puede colocar un ángel o una estrella en la parte superior del árbol para representar al ángel Gabriel o la estrella de Belén, respectivamente, de la Natividad.[7][8] También son populares los artículos comestibles, como el pan de jengibre, el chocolate y otros dulces, que se atan o cuelgan de las ramas del árbol con cintas. El árbol de Navidad se ha considerado históricamente una costumbre de las iglesias luteranas y solo en 1982 la Iglesia católica erigió el árbol de Navidad del Vaticano.[9]
En la tradición cristiana occidental, los árboles de Navidad se erigen en diferentes fechas, como el primer día de Adviento o incluso tan tarde como la Nochebuena, dependiendo del país;[10] las costumbres de la misma fe sostienen que da mala suerte quitar los adornos navideños, como el árbol de Navidad, antes de la Noche de Reyes y, si no se quitan ese día, es apropiado hacerlo en la Candelaria, que en algunas confesiones pone fin a la temporada de Navidad y Epifanía.[10][11][12]
El árbol de Navidad se compara a veces con el «árbol de Yule», especialmente en los debates sobre sus orígenes folclóricos.[13][14][15] El árbol de Navidad del monte Ingino, en Gubbio (Italia), es el más alto del mundo.[16]
Historia

El primer registro del uso del árbol de Navidad se remonta al siglo XVI entre los luteranos alemanes, con documentos que indican que se colocó un árbol de Navidad en la Catedral de Estrasburgo en 1539 bajo el liderazgo del reformador protestante Martín Bucero.[17][18] La representación más antigua que se conoce con fecha certera de un árbol de Navidad se encuentra en la escultura de la clave de bóveda de una casa privada en Turckheim, Alsacia (entonces parte del Sacro Imperio Romano Germánico, hoy parte de Francia), con la fecha de 1576.[19]
La costumbre de erigir árboles decorados en invierno se remonta a las celebraciones navideñas de los gremios del Renacimiento en el norte de Alemania y Livonia. La primera prueba de la existencia de árboles decorados asociados al día de Navidad son los árboles de los gremios, decorados con dulces para que los disfrutaran los aprendices y los niños. En Livonia (actual Estonia y Letonia), en 1441, 1442, 1510 y 1514, la Hermandad de los Cabezas Negras erigió un árbol para las fiestas en sus casas gremiales de Reval (ahora Tallin) y Riga. La última noche de las celebraciones previas a las fiestas, el árbol se llevaba a la plaza del ayuntamiento, donde los miembros de la hermandad danzaban a su alrededor.[20]
Una crónica gremial de Bremen de 1570 informa de que se erigió un pequeño árbol decorado con «manzanas, nueces, dátiles, pretzels y flores de papel» en la casa gremial para los hijos de los miembros del gremio, que recogían los dulces el día de Navidad.[21] En 1584, el pastor y cronista Balthasar Russow escribió en su Chronica der Provinz Lyfflandt (1584) sobre una tradición establecida de colocar una pícea decorada en la plaza del mercado, donde los jóvenes «iban con un grupo de doncellas y mujeres, primero cantaban y bailaban allí, y luego prendían fuego al árbol».
Según el historiador David Bertaina, los árboles de Navidad estaban originalmente inspirados en el "árbol del paraíso" de las obras de teatro medievales que representaban la historia de Adán y Eva el 24 de diciembre, día de ambos personajes bíblicos en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica. En dichas obras, se utilizaba en el escenario un árbol decorado con manzanas (que representaban el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal y, por tanto, el pecado original que Cristo quitó) y obleas de pastelería (representando la Eucaristía y la salvación). Con el paso del tiempo, la gente empezó a colocar réplicas del árbol del paraíso en sus hogares.[22]
David Bertaina afirma que la idea de que el árbol de Navidad tiene sus orígenes en alguna tradición pagana es un mito inventado en el siglo XIX.[22]
Se dice que San Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol de roble consagrado a Thor, y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Sin embargo, David Bertaina señala que en las fuentes originales no existen referencias al mes del año ni a ninguna conexión con la Navidad.[22]
Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasaba el tiempo, las manzanas y las velas se transformaron en esferas, luces y otros adornos. Después se agregó la tradición de poner regalos para los niños bajo el árbol, enviados por San Nicolás o también conocido como Santa Claus (o Papá Noel) y los Reyes Magos, dependiendo de las costumbres de la zona donde se encuentre.
El árbol de Navidad en Europa

El árbol llegó a Finlandia en 1800, mientras que a Inglaterra lo hizo en 1829, y en el Castillo de Windsor se vio por primera vez en 1841 de la mano del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria.[23] En Bohemia y Moravia se introdujo desde Alemania, aunque hubo un movimiento, en la segunda mitad del siglo XIX, contra el árbol de Navidad por considerarlo una costumbre alemana pero no lo erradicó.[24]
La costumbre de adornar un árbol en los hogares españoles fue traída en el año 1870 por una princesa de origen ruso llamada Sofía Troubetzkoy, que después de enviudar del duque de Morny, hermano por parte de madre de Napoleón III, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español José Osorio y Silva, marqués de Alcañices, uno de los mayores promotores de la Restauración borbónica que permitió reinar a Alfonso XII. Por ello, parece ser que la primera vez que se colocó un árbol navideño en España fue en Madrid, durante las navidades del año 1870, en el desaparecido palacio de Alcañices, ubicado en el paseo del Prado, esquina con la calle de Alcalá.[25]
Elementos decorativos del árbol de Navidad

La tradición de adornar el árbol navideño parece que se inició en Alemania y Escandinavia en los siglos XVI y XVII, extendiéndose posteriormente a otros países europeos. Para su decoración se emplea en la actualidad una gran diversidad de objetos y elementos, siendo los más tradicionales:
- Estrella: colocada generalmente en la punta del árbol, representa la fe que debe guiar la vida del cristiano, recordando a la estrella de Belén.
- Esfera: al parecer en un principio San Bonifacio adornó el árbol con manzanas, representando con ellas las tentaciones. Hoy día, se acostumbra a colocar bolas o esferas (en algunas regiones también llamadas bambalinas o chirimbolos), que simbolizan los dones de Dios a los hombres.
- Lazos: siempre se ha pensado que los lazos representan la unión de las familias y personas queridas alrededor de dones que se desean dar y recibir.
- Luces: en un principio velas, representan la luz de Cristo.
Significado religioso

El árbol de Navidad recuerda al árbol del paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva, y de donde vino el pecado original; y por lo tanto recuerda que Jesucristo ha venido a ser Mesías prometido para la reconciliación. Pero también representa al árbol de la vida o la vida eterna, por ser de tipo perenne.[26] Por otra parte, el árbol navideño simboliza la descendencia y el brote del Árbol de Jesé que sería Jesús, el culmen de las profecías.
La forma triangular del árbol (por ser generalmente una conífera, con particular incidencia del abeto) representa a la Santísima Trinidad.[27] Las oraciones que se realizan durante el Adviento se diferencian por un color determinado, y cada uno simboliza un tipo:
- El azul para las oraciones de reconciliación.
- El plata para las de agradecimiento.
- El oro para las de alabanza.
- El verde para las de abundancia, fortaleza y naturaleza.
