A-135
complejo militar ruso desplegado en los alrededores de Moscú
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El sistema de misiles antibalísticos A-135 «Амур» es un complejo militar ruso desplegado en los alrededores de Moscú para la defensa de misiles antibalísticos enemigos que podrían atacar la ciudad o sus áreas circundantes.

Desarrollo

Sucesor del precedente A-35, cumple con el ya desaparecido Tratado sobre Misiles Antibalísticos de 1972 en su límite superior. En sus orígenes, el ABM-3 se consideró tecnológicamente equivalente al programa Safeguard estadounidense.[1]
Composición del sistema

El A-135 o ABM-3 es un sistema integrado, compuesto de:
- Los radares Dnestr localizados en Mishelevka, Irkutsk, Baránavichy, Baljash, Olenegorsk, Sary Shagan, Kamchatka y Abalakova, cerca de Krasnoyarsk.
- El radar principal de gestión de batalla por fase en sincronía Don-N2P de Púshkino (designación OTAN: 'Pill Box') tiene una cobertura de 360° para los interceptores de largo alcance.[2]
- Dos radares de alerta temprana biestáticos por fase en sincronía de tipo Daryal (Designación OTAN: 'Pechora'),[3] desplegados en Pechora y Qabala.[4] Se proyectaron otras cinco instalaciones Daryal no construidas por el momento.
- El radar de corto alcance de control de batalla por fase en sincronía ABM-3, reemplazando a los antiguos 'Try Add'.
- 16 lanzadores de misiles interceptores exoatmosféricos SH-11 en dos instalaciones de lanzamiento, originalmente diseñados con ojivas nucleares.
- 68 lanzadores endoatmosféricos de menor alcance SH-08 (diseñados por NPO Novator) en cinco instalaciones con 12 o 16 misiles cada una. También se concibieron originalmente con cabezas nucleares, aunque no en la actualidad.
- Servicios de comando, control, comunicaciones e inteligencia (C4I).
Historia
El sistema A-135 alcanzó el estado de «alerta operacional» el 17 de febrero de 1995. Sigue operativo aunque el componente nuclear SH-11 fue desactivado, se espera un nuevo misil para reemplazarlo.
En la actualidad se tiende al desarrollo de sistemas antiaéreos con capacidades antibalísticas como los Almaz S-300 / 400 / 500. Esta opción es más flexible, económica, adaptativa y goza de capacidades móviles que los antimisiles estáticos no pueden aportar.