Abadía de Fürstenfeld
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La Abadía de Fürstenfeld (en alemán: Kloster Fürstenfeld /fʏʁstn̩fɛlt/) es un antiguo monasterio cisterciense en Fürstenfeldbruck, Baviera , Alemania. Ubicada a unos 25 km al noroeste de Múnich, la abadía fue uno de los monasterios familiares de los Wittelsbach. Su iglesia, dedicada a la Asunción de la Virgen María, se considera una obra maestra del Barroco tardío en el sur de Alemania.

La iglesia de la abadía cuenta con dos santos de las Catacumbas. Se trata de esqueletos cubiertos de joyas, con coronas y vestidos de seda, los cuales pertenecen a dos supuestos mártires cristianos: Jacinto de Cesarea y Santo Clemente, decapitado en el año 95.[1]
Historia


En 1256, Luis II, duque de Baviera —conocido como Luis el Severo— ordenó la ejecución de su primera esposa,[2] María de Brabante (1226-1256), por sospechas infundadas de adulterio. Como penitencia, el papa Alejandro IV le exigió que fundara un monasterio. En 1258 se planeó su ubicación en Seldental, cerca de Aibling, pero en 1263 esta se fijó donde está actualmente. Desde 1256 ya se había obtenido el permiso papal para que esta fuera establecida por monjes cistercienses de la Abadía de Aldersbach, pero fue hasta 1265 cuando el obispo de Freising lo confirmó y se estableció la nueva abadía. Los monjes promovieron activamente el culto a Leonardo de Noblat, y su santuario en la cercana aldea de Inchenhofen se convirtió en un importante lugar de peregrinación.[3]
Luis II dotó y privilegió generosamente la nueva abadía y, a su muerte, fue enterrado allí. Su hijo, Luis IV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, también fue un gran benefactor de la abadía, la cual lo apoyó en su lucha dinástica contra Federico de Habsburgo, el Hermoso. A la muerte del emperador su corazón fue enterrado allí. Ambos hombres, padre e hijo, son conmemorados con elaborados monumentos barrocos.
Durante la Guerra de los Treinta Años, en 1632/33, el monasterio fue saqueado por las tropas del rey Gustavo II Adolfo de Suecia[4] y los monjes huyeron a Múnich. A partir de 1640 la abadía comenzó a recuperarse económicamente. Bajo el abad Martin Dallmayr se construyeron varias iglesias y el número de monjes se duplicó.
En 1691 se comenzó con la construcción de los edificios barrocos del monasterio, a responsabilidad del arquitecto de la corte de Múnich y maestro de obras, Giovanni Antonio Viscardi. También colaboraría el arquitecto Johann Georg Ettenhofer. La abadía cuenta también con estatuas de los fundadores esculpidas por Roman Anton Boos.[2]
Después de la guerra de sucesión española, comenzó la construcción de la Iglesia de la Asunción de la Virgen María, que se completó alrededor de 1780. Los artistas empleados incluyeron a los hermanos Jacopo y Francesco Appiani y los hermanos Asam:[4] los frescos del techo hechos por Cosmas Damian Asam y los altares y estucos hechos por Egid Quirin Asam.[2]
Secularización
En 1803 la abadía fue parte del proceso de secularización de Bavaria y fue disuelta, pero aún se conserva su monasterio antiguo.[5] En el otoño de 2001 se inauguró allí un salón de eventos.[6] Hay también un pequeño museo en el patio de la antigua abadía, dedicado a la misma. El resto del lugar es usado como una escuela de policía.[5]