Es una concha pequeña, delgada y frágil; aplanada y de forma ovalada, con líneas concéntricas que hacen notorias las etapas de su crecimiento. Las conchas son brillantes y algo translúcidas, de un blanco sucio, con el perióstraco de café claro, y son blancas por el interior. El ligamento que une las conchas es una banda arqueada que se puede ver desde el exterior en un color café. La mayoría de los especímenes viven solo un año, alcanzando longitudes de 1,2-1,4 cm. Los ejemplares que viven dos años crecen hasta los 1,3-1,6 cm y la longitud máxima alcanzada es de 2,0-2,5 cm.[1] En su juventud es más translúcida, pequeña y con conchas más simétricas.[2]
La producción de un gran número de pequeños huevos sugiere que Abra alba tiene un desarrollo larvario con una larga vida pelágica. Su período óptimo de desove se encuentra entre mayo y agosto. En la primera etapa después de la larvaria, su concha tienen una longitud de entre 0,2 mm y 0,30 mm. Los ejemplares que se asientan a principios del verano crecen rápidamente, mientras que los que lo hacen a finales del verano o en otoño aparentemente crecen hasta la primavera siguiente. Abra alba se alimenta de sedimentos por medio de sifones extensibles y separados individualmente.[1] El sifón de inhalación se mueve a tientas ampliamente sobre la superficie del sustrato, activamente succionando los detritos.[3]
La abundancia de Abra alba típicamente fluctúa ampliamente de un año a otro debido a la variación en el éxito de reclutamiento o la mortalidad de los adultos. El organismo es capaz de explotar rápidamente cualquier nuevo sustrato adecuado para la colonización, ya sea a través del reclutamiento de larvas, asentamientos secundarios o la redistribución de adultos después de tormentas.[1]