Abrasión corneal

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Síntomas Dolor en el ojo, fotofobia[1]
Inicio habitual Rápido[2]
Duración Menos de 3 días[1]
Abrasión corneal

Una abrasión corneal con tinción de fluoresceína, que corresponde a la marca verde en el ojo.
Especialidad Medicina de emergencia
Síntomas Dolor en el ojo, fotofobia[1]
Inicio habitual Rápido[2]
Duración Menos de 3 días[1]
Causas Trauma menor, uso de lentes de contacto[1]
Diagnóstico Examen con lámpara de hendidura[1]
Diagnóstico diferencial Úlcera corneal, ruptura del globo ocular[1]
Prevención Protección ocular[1]
Frecuencia 3 por 1.000 al año (Estados Unidos)[1]

La abrasión corneal es un rasguño o rayadura en la superficie de la córnea del ojo.[3] Los síntomas incluyen dolor, enrojecimiento, sensibilidad a la luz y una sensación de cuerpo extraño en el ojo.[1] La mayoría de las personas se recuperan completamente en tres días.[1]

Aunque la mayoría de los casos se deben a un trauma menor en el ojo, como el que puede ocurrir con el uso de lentes de contacto o con las uñas.[1] Alrededor del 25% de los casos ocurren en el trabajo.[1] El diagnóstico suele ser por examen con lámpara de hendidura después de aplicar el tinte con fluoresceína (de color anaranjado).[1] Se deben descartar lesiones más importantes como una úlcera corneal, rotura de globo, síndrome de erosión recurrente y un cuerpo extraño dentro del ojo.[1]

La prevención incluye el uso de protección ocular.[1] El tratamiento es típicamente con ungüento antibiótico.[1] En aquellos que usan lentes de contacto, a menudo se recomienda un antibiótico de la familia de las fluoroquinolonas.[1] El paracetamol, los AINEs y las gotas oculares, como el ciclopentolato, que paralizan la pupila pueden ayudar a aliviar el dolor.[1] La evidencia no apoya la utilidad del parche en el ojo para aquellos con abrasiones simples.[4]

Alrededor de 3 por cada 1.000 personas se ven afectadas por año en los Estados Unidos.[1] Los hombres se ven más afectados que las mujeres.[1] El grupo de edad más usualmente afectado ronda entre los 20 y 30 años.[1] Las complicaciones pueden incluir queratitis bacteriana, úlcera corneal e iritis.[1] Las complicaciones pueden ocurrir en hasta el 8% de las personas.[5]

Complicaciones

Los signos y síntomas de la abrasión de la córnea incluyen dolor, problemas con las luces brillantes, sensación de cuerpo extraño, estrabismo y producción refleja de lágrimas. Los signos incluyen defectos epiteliales y edema, y con frecuencia enrojecimiento del ojo. La visión puede ser borrosa, tanto por la inflamación de la córnea como por el exceso de lágrimas. También puede haber una acumulación de costras por exceso de lágrimas.

Las complicaciones son la excepción y no la regla de las abrasiones de la córnea simples. Es importante que se identifique y se elimine cualquier cuerpo extraño, especialmente si contiene hierro ya que producirá oxidación.

Ocasionalmente, el epitelio curado puede quedar poco adherido a la membrana basal subyacente en cuyo caso puede desprenderse a intervalos que dan lugar a erosiones de la córnea recurrentes.

Causas

Las abrasiones corneales generalmente son el resultado de un traumatismo en la superficie del ojo. Algunas de las causas más usuales son traumatismos por ramas o hojas y el uso de lentes de contacto en mal estado. Un cuerpo extraño en el ojo también puede causar un rasguño si se frota el ojo.

Las lesiones también pueden ser ocasionadas por lentes de contacto duras o blandas se han dejado demasiado tiempo. El daño puede producirse cuando se retiran los lentes, más que cuando todavía está en contacto con el ojo. Además, si la córnea se seca excesivamente, puede volverse más frágil y dañarse fácilmente por el movimiento a través de la superficie. El uso de lentes de contacto suaves durante la noche se ha relacionado ampliamente con la queratitis producida por gérmenes gram negativos, en particular por una bacteria conocida como Pseudomonas aeruginosa, que se forma en la biopelícula del ojo como resultado del desgaste prolongado de los lentes de contacto blandos. Cuando se produce una abrasión corneal ya sea por el propio lente de contacto o por otra fuente, la córnea lesionada es mucho más susceptible a este tipo de infección bacteriana de lo que lo sería en un usuario de lentes no de contacto. Esta es una emergencia óptica ya que amenaza la vista (en algunos casos el ojo). Las personas que usan lentes de contacto que presentan abrasiones de la córnea nunca deben ser parcheadas a presión porque, a través de estudios clínicos, se ha demostrado que la aplicación de parches crea un ambiente oscuro y cálido que puede causar que la córnea se infecte o que una infección existente se acelere pudiendo llegar a ser destructiva.

Las abrasiones corneales también son comunes y recurrente en personas que sufren tipos específicos de distrofia corneal, como la distrofia corneal reticular. La distrofia reticular recibe su nombre de una acumulación de depósitos de amiloide, o fibras de proteínas anormales, en todo el estroma medio y anterior. Durante un examen ocular, el médico ve estos depósitos en el estroma como puntos transparentes superpuestos en forma de coma y filamentos ramificados, creando un efecto de celosía. Con el tiempo, estas líneas reticulares se volverán opacas e involucrarán más estroma. También convergerán gradualmente, dando a la córnea una nubosidad que también puede reducir la visión. En algunas personas, estas fibras anormales de proteínas pueden acumularse debajo de la capa externa de la córnea, el epitelio. Esto puede causar la erosión del epitelio. Esta condición se conoce como erosión epitelial recurrente. Estas erosiones: (1) Alteran la curvatura normal de la córnea, lo que resulta en problemas de visión temporales; y (2) Exponen los nervios que recubren la córnea, causando dolor severo. Incluso el acto involuntario de parpadear puede ser doloroso.

Diagnóstico

Tratamiento

Referencias

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