Accidente del helicóptero español en Afganistán de 2005
accidente aéreo en Afganistán
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El 16 de agosto de 2005 se produjo un accidente de helicóptero a 20 km al sur de la ciudad de Herat, en el noroeste de Afganistán, donde murieron 17 soldados españoles. Este fue el segundo desastre aéreo en que muere un gran número de soldados de España que estaban en Afganistán, tras el accidente del Yak-42 en Turquía.
| Accidente del helicóptero español en Afganistán de 2005 | ||
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Dos Eurocopter Cougar del Ejército de Tierra de España (ET-655 y ET-653) en la misión de la ISAF en Afganistán, año 2005. Mismo modelo que el que se estrelló (era el ET-657). | ||
| Suceso | Accidente aéreo, posible derribo desde tierra | |
| Fecha | 16 de agosto de 2005 (Hora Afganistán) | |
| Hora | 11:01 | |
| Lugar | 20 km al sur de Herat, Afganistán | |
| Fallecidos | 17 | |
| Heridos | 0 | |
| Implicado | ||
| Tipo | Eurocopter AS532 Cougar | |
| Registro | ET-657 | |
| Pasajeros | 12 | |
| Tripulación | 5 | |
| Supervivientes | 0 | |

Trasfondo
El número de militares españoles delplegados en operaciones de paz ascendía a 2.501 en agosto de 2005 –muy cerca de los establecidos por el Gobierno como el tope de soldados españoles en misiones exteriores, que quedaron fijados en 2600– que se distribuían del siguiente modo:
- 200 infantes de marina destinados en la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití.
- 463 en Bosnia Herzegovina en la operación Altea.
- 768 en Kosovo integrados en la operación Joint Enterprise.
- 7 oficiales de enlace, de los cuales cinco en Tampa y dos en Baréin.
- 23 observadores: dos en Haití, dos en el Congo, cuatro en Etiopía, cinco en Sudán, dos en Kosovo, uno en Bosnia, cuatro en los Balcanes y tres en Indonesia.
Desde 1989, año en el que las Fuerzas Armadas comenzaron a participar en misiones internacionales de pacificación, España había intervenido en 42 operaciones de paz y ayuda humanitaria. La presencia española en Afganistán comenzó en diciembre de 2001, primero en la Operación Libertad Duradera, creada por los Estados Unidos para combatir al régimen de los talibán, y después en la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), bajo mandato de las ONU.
El Gobierno salido de las Elecciones Generales de marzo de 2004 decidió no participar en la Operación Libertad Duradera, pero sí apoyar el proceso electoral en Afganistán con un batallón desplegado en Mazar el Shariff.
Identificación del accidente
A las 11:01 (hora afgana) un helicóptero Cougar (matrícula ET-659[1]), que participaba en una operación de integración del Ejército de Tierra español dentro de la misión de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (abreviado ISAF, del inglés International Security Assistance Force), informó haber visto una columna de humo negro en un valle al sur de Herat, que acabó correspondiendo a un impacto de otro Cougar contra el suelo (matrícula ET-657). Todos a bordo fallecieron. Doce de los fallecidos pertenecían al Regimiento de Infantería Isabel la Católica de la Brilat, con base en Pontevedra y los otros 5 procedían de Sevilla.
Ambos helicópteros viajan próximos en misión, pero se separaron debido a la difícil orografía de la zona. En cierto momento una colina impidió que se pudieran ver mutuamente, y presuntamente el primer helicóptero (ET-657) cayó a tierra tras rebasarla, y a causa del impacto la munición comenzó a explotar. El piloto del segundo helicóptero (ET-659) al pensar que ambas unidades estaban siendo atacadas intentó aterrizar bruscamente, provocando heridas en la tripulación a causa de dicha maniobra.
Las primeras unidades en llegar al lugar del accidente fueron del CSAR del ejército del aire, medicalizadas. Los cuerpos de los 17 militares fallecidos se trasladaron a última hora del día en vehículos del Ejército hasta la base Camp Arena, en Herat. La base se encontraba bajo mando español, a unos 22 km de donde se produjo el siniestro. Hasta el lugar se trasladaron desde España especialistas para realizar las pruebas de identificación de los cadáveres, en un viaje encabezado por el entonces ministro de Defensa José Bono.
Investigación de las causas
Los últimos datos sobre las supuestas causas del accidente, en palabras de José Bono, indicaron que el helicóptero siniestrado superó la cima de una colina a poca altura del suelo y después contactó con el suelo, perdiendo parte de su estructura, fuselaje y combustible por el impacto. Finalmente perdió el control y cayó unos cincuenta o sesenta metros más adelante, donde se incendió. El impacto inicial se habría producido con el tren delantero, después con el trasero y después con toda la panza del aparato.
Hipótesis planteadas
El día 21 de agosto de 2005 se publicó en diversos periódicos españoles que las causas del accidente fueron las difíciles condiciones de vuelo existentes en la zona el día del accidente (vuelo a baja altura con vientos fuertes).
Sin embargo, en las horas siguientes al accidente se barajaron varias causas. La OTAN dijo el mismo 16 de agosto que el accidente fue debido a un fallo mecánico. Pese a todo, desde un primer momento se tenía en cuenta también la posibilidad de un ataque desde tierra, ya que según las fotografías de la zona del impacto (una llanura rodeada de una zona montañosa), no hubiera sido necesario que el helicóptero realizara especiales medidas para el aterrizaje. Algunos informes sugirieron que hubo una tormenta de arena en la región. Incluso se habló de la posibilidad de que el siniestro se hubiera producido porque la aeronave siniestrada rozara sus aspas con la otra que la acompañaba. Los servicios afganos de inteligencia corroboraron está opción con un informe que recibió el gobierno afgano del distrito de Adraskan en la provincia de Herat, donde se decía que "las aspas de los dos helicópteros, mientras volaban sobre esa área, pudieron chocar entre sí, lo que habría provocado que uno se estrellara y otro tuviera que realizar un aterrizaje de emergencia". El ministro Bono consideró 'absolutamente imposible' tal hipótesis.
Bono recalcó que no se había detectado en la zona ninguna circunstancia de hostilidad entre la población civil afgana. De hecho, Herat era una zona relativamente segura de Afganistán, ya que los talibán y sus aliados islamistas eran menos activos allí que en el este y el sur del país.
Un familiar de las víctimas afirmó que cuando le comunicaron la catástrofe dijeron que el helicóptero fue atacado "por misiles o lanzagranadas". A su vez, uno de los militares del segundo helicóptero declaró que les habían atacado desde tierra y "les tuvieron que dar de lleno". Los familiares de uno de los fallecidos recibieron la llamada del piloto del segundo aparato que les dijo que "el helicóptero fue derribado. Recibieron fuego desde tierra, fueron atacados". Dado el estado de los restos del helicóptero era muy difícil que se conservase una huella detectable tan pequeña como un orificio de disparo en el fuselaje. "Quizá nunca sepamos con seguridad la verdadera causa de lo ocurrido", se lamentó un alto cargo de Defensa.
Las explosiones pudieron ser causadas por la deflagración de la munición que llevaba el helicóptero siniestrado al incendiarse en la caída, o por el impacto de la aeronave con el suelo.
Proceso judicial
Tras el accidente, se abre un proceso judicial en un Juzgado Militar en Madrid.[2] Ante la ausencia de indicios de delito, el 17 de junio de 2008, el juez Togado militar de Madrid, archivó el caso, considerando que el accidente fue por circunstancias "imposibles de determinar".[3] En septiembre de 2008, el Tribunal Militar Territorial Primero admitío a trámite uno de los recursos de apelación presentados contra el archivo de las actuaciones.[4] Desde entonces han declarado varias personas, entre otros el exministro de Defensa José Bono.[5]
Fallecidos

Tripulación del helicóptero Cougar matrícula ET-657, pertenecientes a distintas unidades de las FAMET:
- Capitán David Guitar Fernández
- Brigada Juan Morales Parra
- Sargento Alfredo Francisco Joga
- Soldado Pedro Fajardo Cabeza
- Soldado José Manuel Moreno Enríquez
Pasajeros del helicóptero, pertenecientes al Regimiento de Infantería Ligera Aerotransportable número 29 de Pontevedra
- Teniente Javier González Hernández
- Sargento José González Bernardino
- Cabo Daniel Abreu Fernández
- Soldado Diego González Blanco
- Soldado Diego Prado López
- Soldado Isaac Calvo Piñeiro
- Soldado Jesús Casal Rivera
- Soldado José Ángel Martínez Parada
- Soldado Iván Vázquez Núñez
- Soldado Gonzalo Casalderrey Názara
- Soldado Pedro Manuel Sanmartín Pereira
- Soldado Pablo Iglesias Sánchez
El helicóptero
José Bono aseguró que la aeronave, un Eurocopter AS532 Cougar (matrícula ET-657), se encontraba en perfectas condiciones técnicas, puesto que en caso contrario no estaría en la zona de operaciones. Añadió que la aeronave en la que murieron los militares contaba con 1.237 h de vuelo, superó con éxito la última inspección, efectuada el 20 de diciembre de 2004, y con certificado de aeronavegabilidad en vigor y renovado el 5 de enero de 2005.
Además aseguró que los helicópteros siniestrados son los mejores con los que cuentan las Fuerzas Armadas y ya fueron utilizados por el anterior Gobierno en la guerra de Irak.
Los restos de la aeronave siniestrada fueron enviados a Madrid para ser estudiados por la comisión que investigó el accidente.
Reacciones
Muestras de condolencia
- El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo una declaración institucional el 16 de agosto por la tarde .
- Donald Rumsfeld envió a Bono un telegrama expresando sus condolencias por la muerte de los 17 militares.
- Fuentes del Ministerio de Defensa informaron a EFE de que asimismo los ministros de Defensa de varios países miembros de la Unión Europea expresaron a Bono su pésame.
- El Gobierno español declaró dos día de luto oficial por la muerte de los militares, que comenzarán a partir de la fecha en que los restos mortales llegaran a España.
- La Junta de Galicia decretó tres días de luto oficial por la muerte de diez militares gallegos.
- El equipo de Gobierno de la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra declaró tres días de luto por los tripulantes fallecidos en el helicóptero siniestrado en Afganistán, tres de ellos censados en dicha población.
- El Gobierno afgano hizo entrega el día 15 de septiembre a una delegación española de 17 condecoraciones concedidas a título póstumo por el presidente Hamid Karzai a los militares españoles fallecidos. El antiguo rey de Afganistán Mohammed Zahir Shah, los ministros de Exteriores y de Defensa, en representación del Gobierno, y diversas autoridades locales hicieron entrega de las condecoraciones durante una ceremonia que tuvo lugar en el Palacio Presidencial de Kabul.
Malestar del resto de partidos políticos
Izquierda Unida y el Grupo Mixto reclamaron la vuelta de los militares españoles desplegados en Afganistán durante la comparecencia del ministro de Defensa en el Congreso. Los portavoces de ambos grupos coincidieron en no calificar la misión como humanitaria, sino que determinaron que forma parte de la "guerra preventiva", estrategia puesta en marcha por EE. UU. tras el 11-S.
El líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, opinó además que no es posible realizar una misión de paz, como sostiene el Ejecutivo, en un contexto bélico como el afgano.
Además, el 29 de agosto, el Partido Popular hizo públicas sus sospechas de que los dos helicópteros siniestrados en Afganistán fueron atacados, asegurando que el Gobierno oculta ese dato y se refugia en la hipótesis del accidente para no admitir que la misión militar en aquel país entrañaba más riesgos de los que se dice. Así, Ángel Acebes declaró que Zapatero no quería reconocer la similitud entre la misión de Afganistán, autorizada por el Congreso a instancias del Gobierno, y la de Irak, decisión del anterior Ejecutivo de José María Aznar.
Eduardo Zaplana, portavoz popular en el Congreso, sostuvo que no había otra explicación que la del ataque para que el piloto del segundo helicóptero hiciera "una maniobra de evasión", movimiento que se realiza "exclusivamente" en esos casos. Además, recordó que los tripulantes de este último helicóptero, de los que cinco sufrieron heridas leves, manifestaron "a las pocas horas de la tragedia" que habían sido víctimas de "un ataque". Zaplana también acusó al Gobierno de haber ordenado "un apagón informativo".