Activación conductual
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La activación conductual (AC) es una terapia conductual de tercera generación para tratar los trastornos del estado de ánimo. La activación conductual se centra principalmente en participar en actividades positivas y agradables para mejorar el estado de ánimo.[1]
El Beck Institute describe la AC como una forma de mejorar el estado de ánimo mediante la participación activa y la planificación de actividades que potencialmente puedan mejorarlo.[2][3] También implica el entendimiento de las conductas específicas de un individuo y el uso de métodos específicos para permitirle superar la evitación.[4]
La activación conductual se utiliza a menudo desde un marco de terapia cognitiva conductual (TCC). También se considera una forma de psicoterapia analítica funcional, que se basa en un modelo psicológico skinneriano de cambio de conducta, generalmente conocido como análisis de conducta aplicado.
La activación conductual debe su base al Análisis funcional de la depresión de Charles Ferster (1973), que desarrolló la idea de B.F. Skinner sobre la depresión, dentro de su análisis de la motivación, como una falta de refuerzo.[5]
El modelo básico de Ferster se ha fortalecido por un mayor desarrollo en el estudio de los principios de reforzamiento que condujeron a la ley de correspondencia y a los continuos avances teóricos en las posibles funciones de la depresión,[6] así como a una mirada al análisis del comportamiento del desarrollo infantil para determinar patrones a largo plazo que pueden conducir a la distimia. La activación conductual utiliza refuerzos positivos para aumentar el buen comportamiento y reduce los resultados negativos de la evitación con el fin de aumentar el autocontrol y la regulación personal del individuo.[7][4][5][8][9]
La activación conductual surgió también de un análisis de componentes de la terapia cognitiva conductual(TCC). Este análisis encontró que cualquier componente cognitivo no era más ni menos eficiente para el tratamiento de la depresión.[10] El componente conductual había existido como un tratamiento independiente en los primeros trabajos de Peter Lewinsohn y, por lo tanto, un grupo de conductistas decidió que podría ser más eficiente buscar un tratamiento conductual más puro para el trastorno.[11] La teoría sostiene que la falta de refuerzo ambiental o un castigo ambiental excesivo pueden contribuir a la depresión. El objetivo de la intervención es aumentar el refuerzo ambiental y reducir el castigo.
Métodos
Un enfoque de activación conductual para la depresión consistía en que los participantes crearan una jerarquía de actividades de refuerzo, ordenadas por dificultad. Luego, los participantes hicieron un seguimiento de sus objetivos junto con los clínicos, quienes utilizaron una economía de fichas para reforzar el éxito en el avance a través de la jerarquía de actividades, siendo medidos antes y después mediante el Inventario de Depresión de Beck. Se encontró un efecto marcadamente mayor sobre su depresión como resultado de su tratamiento, en comparación con un grupo de control que no recibió el mismo tratamiento.[12] Desde entonces, varias clínicas han puesto a prueba y desarrollado el método de tratamiento.[13][14]
Otro enfoque de activación conductual se conoce como ACTION por sus siglas en inglés; Evaluar la conducta/estado de ánimo (Assess), Elegir respuestas alternativas (Choose), Probar esas respuestas alternativas (Try), Integrar estas alternativas (Integrate), Observar los resultados (Observe) y Evaluar Ahora (Now evaluate).[15] : 74 El objetivo es la comprensión de la relación entre las acciones y las consecuencias emocionales y el reemplazo sistemático de patrones disfuncionales por patrones adaptativos. Se entienden entonces las emociones como una consecuencia de las conductas. Además, se presta atención a la calidad del sueño y a la mejora del funcionamiento social.[15] : 117
Se crea un cuadro de autocontrol horario para seguir las actividades y el impacto que generan en el estado de ánimo durante una semana completa, con la intención de identificar bucles de depresión.[15] : 37 Cuando se identifican patrones de respuesta disfuncional, o bucles, se intentan respuestas de afrontamiento alternativas para romper el bucle.[15] : 39 Este método se describe con las siglas “TRAP” (Trigger, Response, Avoidance Pattern) y “TRAC” (Trigger, Response, Alternate Coping response).[7] Como la rumia se identifica como una conducta de evitación particularmente común que empeora el estado de ánimo, otro acrónimo común es RCA (Rumination Cues Action).[15] : 97 El cliente debe evaluar la rumia en términos de haber mejorado el tema sobre el que se está rumiando, haber proporcionado comprensión y sus efectos emocionales en el cliente. Se sugiere prestar atención a la experiencia como una alternativa a la rumia, así como a otras posibles acciones que distraigan o mejoren el estado de ánimo.[15] : 101
Otras terapias conductuales son la terapia de aceptación y compromiso, la terapia dialéctica conductual y la psicoterapia analítica funcional. La AC puede integrarse en otras psicoterapias, y su inclusión en estas terapias de tercera generación refleja su eficacia y versatilidad para abordar los desafíos psicológicos desde diferentes ángulos.