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Acuerdo de los diecisiete puntos

acuerdo entre los gobiernos tibetano y chino en 1951 From Wikipedia, the free encyclopedia

El Acuerdo de los Diecisiete Puntos, oficialmente Acuerdo del Gobierno Popular Central y el Gobierno Local del Tíbet sobre Medidas para la Liberación Pacífica del Tíbet (en chino simplificado, 中央人民政府和西藏地方政府关于和平解放西藏办法的协议; en tibetano: བོད་ཞི་བས་བཅིངས་འགྲོལ་འབྱུང་ཐབས་སྐོར་གྱི་གྲོས་མཐུན་དོན་ཚན་བཅུ་བདུན་), fue un tratado suscrito el 23 de mayo de 1951 entre el Gobierno Popular Central de la República Popular China y el gobierno del Tíbet, con el objetivo de formalizar la incorporación del territorio tibetano a la recién fundada República Popular China. Fue firmado en Zhongnanhai, Pekín, por los plenipotenciarios de ambas partes y ratificado por el 14.º dalái lama, Tenzin Gyatso, mediante un telegrama enviado el 24 de octubre de ese mismo año.[1][2]

Tipo de tratado Tratado de paz y anexión
Firmado 23 de mayo de 1951
En vigor 24 de octubre de 1951
Vigencia Vigente
Datos rápidos Tipo de tratado, Firmado ...
Acuerdo del Gobierno Popular Central y el Gobierno Local del Tíbet sobre Medidas para la Liberación Pacífica del Tíbet

Plenipotenciarios tibetanos firmando el acuerdo
Tipo de tratado Tratado de paz y anexión
Firmado 23 de mayo de 1951
En vigor 24 de octubre de 1951
Vigencia Vigente
Firmantes 14.º dalái lama
Partes Bandera de la República Popular China República Popular China
Bandera de Tíbet (1912-1951) Tíbet
Idiomas Tibetano y chino

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Tradicional 中央人民政府和西藏地方政府關於和平解放西藏辦法的協議
Simplificado 中央人民政府和西藏地方政府关于和平解放西藏办法的协议
Hanyu Pinyin Zhōngyāng Rénmín Zhèngfǔ hé Xīzàng Dìfāng Zhèngfǔ guānyú hépíng jiěfàng Xīzàng bànfǎ de xiéyì
Tradicional 十七條協議
Datos rápidos Nombre chino, Tradicional ...
Acuerdo de los diecisiete puntos
Nombre chino
Tradicional 中央人民政府和西藏地方政府關於和平解放西藏辦法的協議
Simplificado 中央人民政府和西藏地方政府关于和平解放西藏办法的协议
Transliteraciones
Mandarín
Hanyu Pinyin Zhōngyāng Rénmín Zhèngfǔ hé Xīzàng Dìfāng Zhèngfǔ guānyú hépíng jiěfàng Xīzàng bànfǎ de xiéyì
Seventeen Point Agreement
Tradicional 十七條協議
Simplificado 十七条协议
Transliteraciones
Mandarín
Hanyu Pinyin shíqī tiáo xiéyì
Nombre tibetano
Tibetano བོད་ཞི་བས་བཅིངས་འགྲོལ་འབྱུང་ཐབས་སྐོར་གྱི་གྲོས་མཐུན་དོན་ཚན་བཅུ་བདུན་
Transliteraciones
Wylie bod zhi pas bcings 'grol 'byung thabs skor gyi gros mthun don tshan bcu bdun
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El acuerdo, compuesto por diecisiete puntos, reconocía la soberanía china sobre el Tíbet y establecía la integración progresiva del territorio en la República Popular China, al tiempo que garantizaba, entre otras disposiciones, el mantenimiento del sistema político tibetano, la continuidad de las funciones del dalái lama y del panchen lama, la libertad religiosa y un régimen de autonomía regional bajo la autoridad del Gobierno Popular Central.

La validez del acuerdo continúa siendo objeto de controversia. El Gobierno de la República Popular China lo considera la base jurídica de la incorporación del Tíbet al Estado chino, mientras que el 14.º dalái lama lo repudió en 1959 al afirmar que había sido firmado bajo coacción.[3] Desde entonces, la Administración Central Tibetana sostiene que el acuerdo carece de validez, mientras que diversos especialistas han mantenido posiciones divergentes acerca de las circunstancias de su firma y de su validez conforme al derecho internacional.[4][5][6]

Antecedentes

Independencia de facto del Tíbet (1912-1950)

Tras la caída de la dinastía Qing en 1912, el 13.º dalái lama, Thubten Gyatso, proclamó la independencia del Tíbet. Durante las décadas siguientes, el gobierno tibetano ejerció un control efectivo sobre la mayor parte del territorio y actuó de forma independiente en sus asuntos internos y exteriores, aunque dicha independencia no fue reconocida por la mayoría de los Estados.[7] Tanto la República de China como, posteriormente, la República Popular China rechazaron esta situación y continuaron considerando al Tíbet parte integrante del territorio chino.[8]

Tras la proclamación de la República Popular China el 1 de octubre de 1949, el Gobierno Popular Central manifestó su intención de incorporar el Tíbet a la nueva república. Ese mismo día, el 10.º panchen lama envió un telegrama felicitando al nuevo gobierno por la fundación de la República Popular y expresando su apoyo a la «liberación pacífica» del Tíbet.[9]

El 6 o 7 de octubre de 1950, el Ejército Popular de Liberación cruzó el río Jinsha e inició su avance sobre el este del Tíbet.[10] La campaña culminó el 19 de octubre con la derrota del Ejército tibetano en la batalla de Chamdo. En lugar de continuar la ofensiva militar, el Gobierno Popular Central invitó a las autoridades tibetanas a enviar una delegación a Pekín para negociar un acuerdo que regulara el estatus del territorio dentro de la República Popular China.

Negociación y firma

Delegaciones y desarrollo de las conversaciones

Las conversaciones comenzaron en Pekín en abril de 1951 entre una delegación del Gobierno Popular Central y otra del gobierno tibetano, encabezada por Ngapoi Ngawang Jigme. Durante las negociaciones, la delegación tibetana planteó objeciones a varias de las disposiciones propuestas por la parte china.

La primera discrepancia surgió en torno al preámbulo y al primer punto del acuerdo, que hacían referencia a la expulsión de las «fuerzas imperialistas invasoras» del Tíbet. Inicialmente, los representantes tibetanos rechazaron esta formulación, aunque posteriormente aceptaron la posibilidad de que dichas fuerzas pudieran operar en el territorio sin conocimiento del gobierno tibetano.

Los delegados tibetanos también solicitaron aclaraciones sobre el significado de la expresión «gobierno local» utilizada en los puntos 2 y 3. En cambio, no plantearon objeciones al concepto de «autonomía regional nacional», al considerar que el sistema político tibetano continuaría funcionando como hasta entonces.

Otro de los principales puntos de fricción fueron las disposiciones relativas al panchen lama. La delegación tibetana intentó suprimir las garantías sobre sus prerrogativas incluidas en los puntos 5 y 6, pero la parte china respondió que el dalái lama y el panchen lama debían recibir el mismo trato, por lo que dichas garantías debían mantenerse para ambos o eliminarse para los dos. Finalmente, la delegación tibetana aceptó esta redacción.

Las mayores discrepancias se produjeron en torno al punto 8, relativo a la integración del Ejército tibetano en el Ejército Popular de Liberación, y al punto 15, que preveía la creación de un comité militar y administrativo en el Tíbet.[11] Mientras que la primera cuestión quedó pendiente de futuras negociaciones, la delegación tibetana sostuvo que el comité previsto en el punto 15 contradecía el punto 11, que atribuía al gobierno tibetano la iniciativa en materia de reformas.[12]

La mayoría de las restantes disposiciones fueron aceptadas sin objeciones o con ajustes menores de traducción. Además, ambas delegaciones alcanzaron acuerdos adicionales sobre determinadas cuestiones prácticas, como el mantenimiento provisional del Ejército tibetano, que fueron tratados de forma separada del texto principal del acuerdo.

Firma y ratificación

El acuerdo fue firmado el 23 de mayo de 1951 en Zhongnanhai, Pekín, por los plenipotenciarios del Gobierno Popular Central y del gobierno tibetano, encabezados por Ngapoi Ngawang Jigme.[1] Meses después, el gobierno tibetano confirmó su aceptación del acuerdo.[13]

El 24 de octubre de 1951, el 14.º dalái lama, Tenzin Gyatso, remitió un telegrama a Pekín en el que comunicó la ratificación del acuerdo y expresó el apoyo del gobierno local tibetano a su aplicación. Ese mismo día, Mao Zedong respondió mediante otro telegrama agradeciendo la decisión y felicitando al dalái lama por su disposición a implementar el acuerdo.[14]

Contenido del acuerdo

Resumen

El acuerdo consta de diecisiete puntos que establecen las condiciones para la incorporación del Tíbet a la República Popular China. Entre sus principales disposiciones figuran el reconocimiento de la soberanía china sobre el territorio, la entrada del Ejército Popular de Liberación en el Tíbet y la integración gradual del Ejército tibetano en las fuerzas armadas chinas.

Asimismo, el acuerdo garantizaba el mantenimiento del sistema político existente, la continuidad de las funciones del dalái lama y del panchen lama, el respeto a la libertad religiosa y a las instituciones monásticas, el desarrollo gradual de la economía y la educación tibetanas y la aplicación de futuras reformas mediante consultas con el gobierno tibetano. También atribuía al Gobierno Popular Central la dirección de los asuntos exteriores y de la defensa del Tíbet, así como la creación de un comité militar y administrativo para supervisar la aplicación del acuerdo.

Texto de los diecisiete puntos

1. El pueblo tibetano se unirá y expulsará del Tíbet a las fuerzas imperialistas invasoras; El pueblo tibetano volverá a la gran familia de la patria. – La República Popular de China.

2. El gobierno local del Tíbet ayudará activamente al Ejército Popular de Liberación a entrar al Tíbet y consolidar las defensas nacionales.

3. De acuerdo con la política hacia las nacionalidades establecida en el Programa Común de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, el pueblo tibetano tiene derecho a ejercer la autonomía nacional regional bajo la dirección unificada del Gobierno de la República Popular China.

4. Las autoridades centrales no alterarán el sistema político existente en el Tíbet. Las autoridades centrales tampoco alterarán el estatus, funciones y poderes establecidos del Dalai Lama. Continuarán en sus cargos los funcionarios de diversos rangos.

5. Se mantendrán el estatus, las funciones y los poderes establecidos del Panchen Lama.

6. Por estatus, funciones y poderes establecidos del Dalai Lama y del Panchen Lama se entiende el estatus, funciones y poderes del decimotercer Dalai Lama y del noveno Panchen Lama cuando tenían relaciones amistosas y amistosas entre sí.

7. Se aplicará la política de libertad de creencias religiosas establecida en el programa común. Se respetarán las creencias, costumbres y hábitos religiosos del pueblo tibetano y se protegerán los monasterios. Las autoridades centrales no efectuarán ningún cambio en los ingresos de los monasterios.

8. Las tropas tibetanas se reorganizarán gradualmente en el EPL y pasarán a formar parte de las fuerzas de defensa de la República Popular China.

9. La lengua hablada y escrita y el sistema educativo de la región tibetana se desarrollarán paso a paso de acuerdo con las condiciones reales del Tíbet.

10.La agricultura, la ganadería, la industria y el comercio tibetanos se desarrollarán paso a paso y los medios de vida del pueblo mejorarán paso a paso de acuerdo con las condiciones reales en el Tíbet.

11. En asuntos relacionados con diversas reformas en el Tíbet, no habrá coacción por parte de las autoridades centrales. El gobierno local del Tíbet llevará a cabo reformas por su propia voluntad y, cuando el pueblo presente demandas de reforma, se resolverán mediante consultas con el personal dirigente del Tíbet.

12. En la medida en que ex funcionarios proimperialistas y pro- Kuomintang rompan resueltamente sus relaciones con el imperialismo y el Kuomintang y no participen en sabotaje o resistencia, pueden continuar ocupando cargos independientemente de su pasado.

13. El contingente del Ejército Popular de Liberación que entre en el Tíbet respetará todas las políticas antes mencionadas y también será justo en todo el comercio y no tomará arbitrariamente una aguja o hilo del pueblo.

14. El Gobierno Popular Central tendrá el manejo centralizado de todos los asuntos externos del Tíbet; Habrá una coexistencia pacífica con los países vecinos, así como el establecimiento y desarrollo de relaciones comerciales justas con ellos sobre la base de la igualdad, el beneficio mutuo y el respeto mutuo por el territorio y la soberanía.

15. Para garantizar la implementación de este acuerdo, el Gobierno Popular Central establecerá un comité militar y administrativo y un cuartel general de la zona militar en el Tíbet y – aparte del personal enviado allí por el Gobierno Popular Central – absorberá tanto personal tibetano local como sea posible para participar en el trabajo. El personal tibetano local que participa en el comité militar y administrativo puede incluir elementos patrióticos del gobierno local del Tíbet, varios distritos y varios monasterios principales; la lista de nombres se establecerá previa consulta entre los representantes designados por el Gobierno Popular Central y los diversos sectores interesados, y se presentará al Gobierno Popular Central para su nombramiento.

16. Los fondos necesarios para el comité militar y administrativo, el cuartel general de la zona militar y el Ejército Popular de Liberación que ingresa al Tíbet serán proporcionados por el Gobierno Popular Central. El gobierno local del Tíbet ayudará al Ejército Popular de Liberación en la compra y transporte de alimentos, forraje y otras necesidades diarias.

17. Este acuerdo entrará en vigor inmediatamente después de que se le coloquen las firmas y sellos.
Acuerdo de los 17 Puntos[15]

Texto completo del acuerdo

Texto completo del tratado en chino
 
 
 
 
 
 
 
 
Texto completo del tratado en tibetano
 
 
 
 
 
 
 
 

Controversia sobre su validez

La validez del Acuerdo de los Diecisiete Puntos ha sido objeto de controversia desde su firma en 1951. Mientras que el Gobierno de la República Popular China sostiene que el acuerdo fue negociado y ratificado legítimamente por las autoridades tibetanas, el 14.º dalái lama y la Administración Central Tibetana consideran que fue impuesto bajo coacción y, por tanto, carece de validez. Estas posiciones contrapuestas han dado lugar a diversas interpretaciones por parte de juristas e historiadores sobre las circunstancias de su negociación y su conformidad con el derecho internacional.

Posición del 14.º dalái lama y del Gobierno tibetano en el exilio

Según el 14.º dalái lama, Tenzin Gyatso, el texto del acuerdo fue redactado por la delegación china y los representantes tibetanos no pudieron proponer modificaciones sustanciales durante las negociaciones. Asimismo, ha sostenido que la delegación tibetana no estaba autorizada por el gobierno de Lhasa para firmar el acuerdo, que no pudo mantener comunicaciones con las autoridades tibetanas durante las conversaciones y que utilizó sellos elaborados en Pekín en lugar de los sellos oficiales del gobierno tibetano.[16]

El 18 de abril de 1959, tras el levantamiento tibetano de 1959, el dalái lama repudió el acuerdo al declarar que había sido impuesto al gobierno y al pueblo tibetanos bajo la amenaza del uso de la fuerza.[17] Días después, el 26 de marzo, en Lhuntse Dzong, reafirmó esta posición y proclamó que su gobierno era el único representante legítimo del Tíbet.[18] Posteriormente, el 20 de junio de 1959, durante una conferencia de prensa celebrada en Mussoorie (India), volvió a rechazar la validez del acuerdo, argumentando que el Gobierno chino había incumplido sus propios términos y que, por ello, este había perdido cualquier fundamento jurídico.[19]

La Administración Central Tibetana mantiene esta postura y considera que el acuerdo es nulo por haber sido suscrito bajo coacción y sin el consentimiento válido de las autoridades tibetanas.

Posición del Gobierno chino

El Gobierno de la República Popular China considera que el Acuerdo de los Diecisiete Puntos fue negociado y suscrito legítimamente por los representantes del Gobierno Popular Central y del gobierno tibetano. Asimismo, sostiene que el acuerdo fue ratificado por el 14.º dalái lama mediante el telegrama remitido a Pekín el 24 de octubre de 1951, lo que confirma su validez y su aceptación por las autoridades tibetanas de la época.

Desde entonces, el Gobierno chino ha considerado el acuerdo como la base jurídica de la incorporación del Tíbet a la República Popular China y del establecimiento de la Región Autónoma del Tíbet bajo el principio de autonomía regional étnica.

Valoraciones académicas

Las circunstancias en las que se negoció y firmó el acuerdo han sido objeto de distintas interpretaciones por parte de juristas e historiadores.

El jurista alemán Eckart Klein considera que el acuerdo carece de validez al haber sido suscrito bajo coacción.[20]

Por su parte, el tibetólogo Melvyn Goldstein sostiene que la amenaza del uso de la fuerza por sí sola no invalida necesariamente un tratado conforme al derecho internacional. No obstante, argumenta que la cuestión determinante es si los representantes tibetanos disponían de autoridad suficiente para concluir el acuerdo, circunstancia que, a su juicio, no estaba plenamente acreditada. Asimismo, señala que, aunque se confeccionaron sellos personales para los delegados tibetanos, no existen pruebas de que se falsificaran los sellos oficiales del gobierno tibetano.

En su ensayo Hidden Tibet: History of Independence and Occupation, S. L. Kuzmin sostiene que el acuerdo presentaba diversos defectos jurídicos, entre ellos la utilización de sellos personales en lugar de los oficiales, la falta de autorización de los delegados tibetanos para suscribir el texto y el hecho de que las negociaciones se desarrollaran bajo la presencia de fuerzas militares chinas. Según Kuzmin, estos elementos cuestionan la validez jurídica del acuerdo.[21]

Legado

Los puntos del acuerdo que más beneficiaron a China fueron el primero, octavo y decimocuarto. El primero anexó el Tíbet como parte de China y lo convirtió en territorio chino. Esto fue impuesto por China, cuya ocupación del Tíbet y la aplicación de sus normas y costumbres eran imperativas para la asimilación del territorio.[22] Además, el punto decimocuarto del acuerdo otorgaba a China la representación exterior del Tíbet. Como resultado, China pudo controlar los asuntos, el comercio, las fronteras y las relaciones internacionales del Tíbet. Este efecto sigue desempeñando un papel, como se vio en la disputa fronteriza entre India y China. Por último, el octavo punto fue crucial para una mayor anexión y desarrollo del Tíbet por parte de China. Al incorporar su ejército a la provincia, aseguraron la continuidad del dominio chino y la asimilación en la región.[22]

El punto 3 del acuerdo define el estatus del Tíbet bajo la República Popular China como región autónoma bajo el gobierno chino, y que se seguiría una política de un país, dos sistemas con el Tíbet. Los puntos cuarto, quinto y sexto del acuerdo consolidan aún más este sistema, prometiendo al Tíbet que China no intervendría en el estatus y la política del gobierno tibetano. Sin embargo, el gobierno tibetano sostiene que, hasta la fecha, el gobierno de la República Popular China no ha respetado estas cláusulas que prometen autonomía regional y libertad al pueblo tibetano.[17] Si bien la ocupación china del Tíbet provocó el exilio del dálai lama, China ha reforzado posteriormente las medidas de seguridad en el Tíbet. Además, casos recientes como el secuestro del Penchen Lama, el nombramiento de otro alternativo por el gobierno chino y el apoyo forzado de monjes de Dorje Drak al Partido Comunista son otras señales de la influencia e intervención china en la política tibetana.[23]

El tibetano de lhasa, principal lengua indígena del Tíbet, ha pasado por períodos de aceptación y supresión por parte del gobierno. La escolarización y la política del gobierno chino de establecer el mandarín como idioma oficial y común de China han provocado una disminución en el uso del mismo, que ya no se enseña tan ampliamente en las escuelas como antes.[23][página requerida]] Al igual que el idioma, el comercio y el control del gobierno tibetano sobre él ha experimentado una gran variación desde 1951.[24][página requerida] Los puntos 10, 11 y 13 abordan la autonomía del Tíbet para decidir las reformas y su economía. Las políticas de China, como el Plan de Acción Laboral y de Capacitación de Agricultores y Pastores 2019-2020, que se implementó para aliviar la pobreza, obligaron a los agricultores tibetanos a renunciar a sus derechos sobre la tierra y trasladarse a áreas urbanas para trabajar como trabajadores asalariados. A partir de 2020, a los funcionarios tibetanos se les asignaron cuotas para la cantidad de tibetanos que debían inscribirse en dichos programas.[25]

Referencias

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