El 13 de enero de 1338,[3] mientras Patrick Dunbar se encontraba ausente, los ingleses sitiaron el castillo de Dunbar, donde permanecía Lady Agnes con sus criados y unos pocos guardias.[2] Sin embargo, Agnes estaba decidida a no rendir la fortaleza, a pesar de que los ingleses contaban con un ejército de más de 20 000 soldados.[2]
En la Edad Media, las mujeres solían hacerse cargo del castillo mientras sus maridos estaban ausentes y lo defendían si era necesario, pero la resistencia de Lady Agnes es una de las más recordadas. El primer intento de Montagu para tomar el castillo consistió en catapultar rocas contra las murallas, pero esto no intimidó a la condesa.[4]
Los ingleses emplearon entonces una torre de asedio enorme con la intención de entrar en el castillo, a lo que Agnes respondió lanzando una roca gigante desde las almenas, destrozando por completo la torre de Salisbury.[5]
Incapaz de progresar mediante el uso de las armas, el conde de Salisbury sobornó a los guardias de la entrada principal para que dejaran la puerta abierta o le permitieran irrumpir en el castillo. Sin embargo, los guardias, aunque aceptaron el dinero, informaron a Agnes de las intenciones de Montagu para que estuviera preparada. Aunque William iba a la cabeza, uno de sus soldados lo empujó justo en el momento en que los hombres de Agnes bajaron el rastrillo, separándolo de sus compañeros. Agnes, que lógicamente quería atrapar al conde, cambió de estratagema y se burló de él al ver que había escapado por poco.[5]
En un momento dado, tras haber capturado al hermano de Agnes, John Randolph, Montagu le puso una soga al cuello y amenazó con colgarlo si ella no rendía el castillo. Agnes respondió que su muerte solo la beneficiaría a ella, ya que heredaría sus dominios; aunque esto no era cierto, pues no era la siguiente en la línea de sucesión.[4]
Como último recurso, William de Salisbury decidió aislar el castillo de los caminos y de cualquier comunicación con el exterior en un esfuerzo por rendir por hambre a la condesa y a su guarnición. No obstante, Sir Ramsay de Dalhousie, que había sido informado de las intenciones inglesas, partió de Edimburgo hacia la costa con cuarenta soldados. Tras apropiarse de unas barcas, Ramsay y su compañía entraron en el castillo por mar a través de la poterna. Cargaron súbitamente desde el castillo, sorprendiendo a la vanguardia de Salisbury y haciéndola retroceder por completo hasta su campamento.[5]
Habían pasado cinco meses desde la llegada de los ingleses a Dunbar cuando el conde de Salisbury tuvo que admitir su derrota y abandonó el sitio el 10 de junio de 1338. El fracaso del asedio de Dunbar costó a la corona inglesa casi 6000 libras británicas y no obtuvieron ningún resultado.[2]