Alcides Pino
revolucionario cubano
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Alcides Pino (Holguín, 14 de enero de 1935 – Cueto, 26 de julio de 1957) fue un militante del Movimiento 26 de Julio que integró uno de los primeros grupos clandestinos de esta organización en la ciudad de Holguín.
Participó en acciones de propaganda, coordinación y organización del movimiento opositor, y su muerte a manos de la policía batistiana en 1957 se convirtió en uno de los hechos represivos más representativos de la región durante la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista.
Biografía
Infancia y juventud
Alcides Hilario Pino Bermúdez creció en Holguín, en una familia de padres humildes. Desde joven mostró aptitudes académicas: en 1948 obtuvo el primer premio de aritmética en una velada artística del Teatro Infante.
En 1949 recibió medallas y diplomas por su rendimiento en inglés y aritmética. Cursó estudios secundarios en la “escuela superior número 2 del colegio de maestros para enseñanza común” y más tarde ingresó en la escuela de comercio, donde mantuvo un desempeño destacado.[1]
Inicios en la lucha clandestina
Mientras trabajaba como contador, comenzó a vincularse al Movimiento 26 de Julio en Holguín. Junto a Pedro Díaz Coello integró el primer grupo del movimiento en la ciudad. Ambos colaboraron en la creación de un periódico clandestino, La Lucha, donde Pino se desempeñó como subdirector. También participaron en la realización de la hora radial Trinchera Cívica, transmitida por la emisora CMKO, utilizada para denunciar acciones del gobierno de la época.[2]
En diciembre de 1955 participó en una manifestación antigubernamental en la que se distribuyeron proclamas contra la dictadura, lo que provocó su detención temporal. Debido al incremento del hostigamiento policial, se trasladó a Cueto el 20 de enero de 1956 para continuar allí su actividad clandestina.
Lucha revolucionaria y muerte
En Cueto continuó apoyando al Movimiento 26 de Julio. A pesar de mantenerse oculto en varias ocasiones, la policía lo tenía identificado. El 26 de julio de 1957 fue detenido por un ex-policía conocido como Fernando Rodríguez Proenza y conducido a la jefatura de la policía local.[3]
Durante la noche fue sometido a torturas y posteriormente trasladado a las inmediaciones del cementerio de Cueto. Tras comprobar que aún permanecía con vida, recibió disparos que le provocaron la muerte con apenas 23 años. Su cuerpo fue envuelto con la bandera del Movimiento 26 de Julio.[2]
Legado
En la ciudad de Holguín existe un consejo popular que lleva su nombre, creado como homenaje a su memoria. En ese territorio funcionan instituciones comunitarias, educativas y culturales que recuerdan su figura.[4]
Además, su nombre fue adoptado por diferentes unidades de milicianos después del triunfo de la Revolución, entre ellas el Batallón 106, conformado en honor a su trayectoria.