En agosto de 1991, estuvo recluido por 2 noches luego de ser detenido por Carabineros de Chile debido a desmanes realizados por la barra de Los de Abajo de Universidad de Chile a bordo de un Metrotren que viajaba entre las ciudades de Rancagua y Santiago. Tras prestar declaración, fue dejado en libertad y sobreseído por la justicia en octubre.[2]
Ingresó al Poder Judicial como oficial del 11º Juzgado Civil de Santiago, y entre 1995 y 2000 fue relator de la Corte de Apelaciones de Santiago, ejerciendo también como juez del Crimen del 26º, 10º y 31.er Juzgados de Santiago.[3]
Fue nombrado director de la Unidad de Tráfico Ilícito de Drogas de la Fiscalía Nacional en mayo de 2000 por el fiscal nacional Guillermo Piedrabuena.[1]
El 3 de octubre de 2003 asumió como fiscal jefe Metropolitano Sur del Ministerio Público,[3] cargo que ejerció desde el 16 de junio de 2005, con la vigencia de la Reforma Procesal Penal en la Región Metropolitana.[4] El 14 de junio de 2010, el fiscal nacional Sabas Chahuán le asignó el «caso Bombas», reemplazando al fiscal Metropolitano Oriente, Xavier Armendáriz.[5] Renunció el 6 de abril de 2011, para integrarse como jefe de la división de estudios del Ministerio del Interior,[6] cargo en el que se mantuvo hasta el 5 de octubre de 2012, cuando renunció tras darse a conocer el llamado «caso sobreprecios».[7]
Tras su salida de la fiscalía, ejerce su profesión y fue socio del estudio Marino, Peña y Asociados.[8] En 2015 participó como abogado querellante en el «caso Penta».[9]
Actualmente ejerce como abogado penalista independiente en el estudio jurídico Peña, Fodich, Villalobos.[citarequerida]