Alfonso Pedrajas
sacerdote católico español
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Alfonso Pedrajas, más conocido como padre Pica (10 de junio de 1943, Valencia, España - 5 de septiembre de 2009, Cochabamba, Bolivia), fue un sacerdote jesuita católico que abusó de decenas de niños en varios colegios de Bolivia. Su delitos fueron encubiertos por la Compañía de Jesús incluso después de su muerte, hasta que finalmente fueron destapados en 2023 por una investigación periodística del diario español EL PAÍS liderada por el periodista Julio Núñez Montaña.[1]
Valencia
Cochabamba
| Alfonso Pedrajas | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Alfonso Pedrajas Moreno | |
| Apodo | Padre Pica | |
| Nacimiento |
10 de junio de 1943 Valencia | |
| Fallecimiento |
5 de septiembre de 2009, Cochabamba | |
| Causa de muerte | Cáncer | |
| Residencia | Bolivia | |
| Nacionalidad | Española | |
| Educación | ||
| Educado en | Compañía de Jesús | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Sacerdote | |
| Seudónimo | Padre Pica | |
| Orden religiosa | Compañía de Jesús | |
Inicios
Pedrajas nació en España, en la ciudad de Valencia, en el seno de una familia profundamente católica. A sus 17 años ingresó como novicio en la Compañía de Jesús, en Cataluña, y meses después decidió convertirse en misionero y viajar a Latinoamérica. Estudió Humanidades, Literatura, Arte, Historia, Latín, Griego y Filosofía en Bolivia, Perú y Ecuador.
En Lima, según señaló en su diario, cometió su primer crimen, el año 1964. Posteriormente se estableció en Bolivia, primero como educador del Colegio San Calixto de La Paz y posteriormente en Cochabamba (en 1971) para reabrir el colegio Juan XXIII. Tras su salida del centro cochabambino a finales de los ochenta, trabajó en otras instituciones educativas católicas. Finalmente, falleció a causa de un cáncer en 2009.[2]
Labor y crímenes en el internado Juan XXIII
En la década de los años 70 comenzó a trabajar en un internado católico en la ciudad de Cochabamba y se hizo de una reputación de hombre cristiano y comprometido con las causas sociales. Los estudiantes del Juan XXIII eran de familias pobres; provenían de centros mineros y del área rural. Luego se hizo director de esta institución, posición desde la cual abusó sexualmente a decenas de niños.[3]
Investigación del periódico EL PAÍS
Los crímenes de Pedrajas salieron a la luz gracias a una investigación del periódico español EL PAÍS de 2023. Un sobrino de Pedrajas contactó con el equipo de investigación del diario dedicado a los abusos en la Iglesia. El familiar reveló que en un trastero en Madrid había encontrado el diario impreso de su tío (de 383 páginas) donde este confesaba haber abusado de menores en Bolivia y que sus superiores le protegieron y encubrieron sus crímenes. El periodista Julio Núñez investigó el asunto durante nueve meses: contactó con víctimas, analizó las memorias, y corroboró la información con compañeros de Pedrajas. Según la investigación de EL PAÍS, en 1978 Pedrajas le confesó sus crímenes a un instructor, José Arroyo, quien decidió encubrirlo. De hecho, según El País, el padre Pica fue solapado por siete superiores provinciales y una decena de clérigos bolivianos y españoles. Algunos, incluso, al conocer sus delitos, llegaron a sugerirle "rezar mucho", pero no hicieron las denuncias correspondientes.
El año 2000 Pedrajas dice en su diario que confesó ser homosexual y presentó a algunos compañeros a su pareja. La investigación de EL PAÍS reveló que, antes de morir por cáncer en 2009, el sacerdote encargó a su pareja que nadie de la orden tuviera acceso a su computadora.[4] Luego de su muerte, en el funeral, el novio de Pedrajas le entregó la computadora del pederasta a un hermano que había viajado desde España. El diario, entonces, fue abandonado en un trastero, hasta que fue descubierto por su sobrino en 2022.
En un primer momento, el sobrino contactó con la orden para que investigase el asunto, pero solo le reclamó que le enviara el diario. Tras denunciarlo en los tribunales españoles (que acabaron archivándolo por prescripción), el sobrino contactó con varias asociaciones y medios españoles en el verano de 2023. Solo contactó EL PAÍS. En palabras de su sobrino en una entrevista en el periódico español: “Las primeras páginas eran bonitas. Algunas eran cartas a mi abuela donde le contaba con ilusión que quería ser un buen sacerdote. Conforme fui leyendo, me di cuenta de la realidad: mi tío fue un pederasta”.[5]
El primer artículo de EL PAÍS fue publicado el 30 de abril de 2023 por el periodista Julio Núñez. El reportaje provocó un terremoto mediático en Bolivia. La Compañía de Jesús apartó a ocho ex altos cargos y la Fiscalía inició una investigación. El periódico español destapó nuevos casos los días siguientes que señalaban hasta 12 jesuitas acusados. Algunos también eran españoles, como Chesco Peris o el padre Tuco. La justicia boliviana, tras varios años de investigaciones, condenó en 2025 a un año de cárcel a dos provinciales por encubrir el caso de Pedrajas, los jesuitas Marcos Recolons y Ramón Alaix.
La historia del caso de Pedrajas está recogida en un libro que el periodista Julio Núñez publicó a finales de 2025 con el nombre Padre Pica. Cartografía de un abusador en la Iglesia[6]. En esta obra aparecen documentación inédita de los archivos de los jesuitas en Bolivia que demuestra que la orden tuvo denuncias desde hacía años. No solo contra Pedrajas, sino también contra al menos una decena de otros clérigos. También aparecen cartas confidenciales de la Curia General en Roma, donde los superiores daban órdenes de cómo gestionar los casos de abusos, trasladando a los pederastas y tapando las denuncias. [7]
Repercusiones
A causa de este caso salieron a la luz nuevos casos de pederastia eclesial en Bolivia, la mayoría destapados por el diario EL PAÍS. Fueron tantos los casos que el entonces presidente del Gobierno, Luis Arce, envió una carta al papa Francisco solicitándole los archivos del Vaticano donde figurasen los casos de los que tuvieran conocimiento la Iglesia. El papa Francisco respondió con otra misiva donde declaró su consternación y se mostró abierto a trabajar conjuntamente con el Estado boliviano. Pero no pasó nada. La mayoría de estos nuevos casos incluyen una veintena de nombres de acusados, entre los que figura el arzobispo español Alejandro Mestre, fallecido y que ocupó en 1981 el puesto de secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana.[8][9]