Amaxofobia

fobia asociada a la conducción de vehículos From Wikipedia, the free encyclopedia

La amaxofobia es la fobia o miedo a conducir un vehículo; puede deberse, por ejemplo, a la inseguridad, a la participación de seres queridos en accidentes o a cualquier tipo de recuerdo doloroso relacionado. Etimológicamente, la palabra "amaxofobia" proviene del griego ἄμαξα ('amaxa' «carro») y φόβος ('fóbos' «temor»). A menudo se manifiesta en verdaderos ataques de pánico y aquellos individuos que padecen de amaxofobia se quejan de ansiedad, temor[1] y agitación en los días u horas que tienen que conducir un vehículo.[2]

Puede presentarse en distintos grados, hasta el extremo en que esta fobia afecta la vida social del individuo; por ejemplo, evitando salir si no hay alternativas de transporte. Esto puede afectarlo profesionalmente, debido a los problemas que le ocasiona el no poder trasladarse.

Clínicamente, es catalogada como fobia específica o trastorno de ansiedad causado por un miedo irracional a la exposición de objetos o situaciones específicas y, en casos graves, a representaciones.

No debe confundirse con el temor característico de los conductores novatos, el cual se puede ir superando por medio de la práctica constante.

La amaxofobia puede superarse con terapia psicológica cognitiva-conductual, establecida en las fases de:

  • Toma de conciencia, para conocer como se ha instaurado en nuestra conducta y como se mantiene.
  • Técnicas de afrontamiento: Técnicas de relajación y control del pensamiento catastrofista.
  • Exposición: Acercamiento progresivo a los estímulos fóbicos presentes en la conducción.

Síntomas

En la amaxofobia se destaca:

→ Ansiedad, angustia, pesadillas

→ Síntomas físicos como sudores de manos, temblores, rigidez muscular...

→ pensamientos distorsionados y sobre-catastrofistas en torno a la situación de conducir.

→ sentir incomodidad por el entorno y conducir con tensión, miedo al tráfico.

Tratamiento

Por suerte, es un problema que, tratado debidamente por un profesional de la psicología, suele tener un alto porcentaje de éxito en su tratamiento. A la persona que padece amaxofobia, al igual que el resto de fobias, debe hacérsele consciente de la problemática[3] y estar predispuesta a querer cambiar esta situación que le incapacita.

Entre las técnicas terapéuticas para resolver este tipo de fobia podemos encontrar desde técnicas sencillas de relajación y respiración profunda hasta técnicas de exposición in vivo o incluso mediante realidad virtual que simulan dicha exposición situacional.[4]

Causas y factores de riesgo

La amaxofobia puede tener múltiples orígenes. En muchos casos, se desarrolla tras haber presenciado o sufrido un accidente de tráfico, o bien después de haber vivido experiencias de conducción percibidas como amenazantes. También puede surgir sin un evento traumático previo, especialmente en personas con tendencia a la ansiedad o con trastornos de tipo fóbico generalizado.[5]

Entre los factores predisponentes más comunes se encuentran:

  • Haber sido víctima o testigo de un siniestro vial.
  • Ansiedad generalizada o trastorno de pánico.
  • Exceso de responsabilidad o miedo al error mientras se conduce.
  • Falta de práctica o experiencias negativas durante el aprendizaje de conducción.[6]

Diagnóstico

Desde el punto de vista clínico, la amaxofobia se clasifica dentro de las fobias específicas según el DSM-5 de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. El diagnóstico se establece mediante entrevista clínica y evaluación psicológica, considerando la intensidad del miedo, la evitación conductual y el impacto funcional en la vida del individuo.[7]

Referencias

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