Irlanda solicitó por primera vez su ingreso en las Comunidades Europeas en julio de 1961, un mes después lo pidieron Dinamarca y Reino Unido.[2] Por su parte, Noruega pidió el ingreso en abril de 1962. El presidente de Francia, Charles de Gaulle, rechazó públicamente esta propuesta en una rueda de prensa celebrada el 14 de enero de 1963. El Consejo también desestimó la solicitud el 29 de enero de ese mismo año. Según de Gaulle, la economía británica no era compatible con la comunitaria y ponía el acento en el alto volumen de sus importaciones agrícolas procedentes de sus colonias y Estados Unidos. Con el rechazo a los británicos, postergaba al resto de países.[2][3]
El 10 de mayo de 1967 el Gobierno británico presidido ahora por el laborista Harold Wilson presentó una segunda solicitud de adhesión
y con ella el resto de países. A la misma, se opuso de nuevo De Gaulle, con los mismos argumentos que cuatro años antes y las negociaciones quedaron paralizadas. En junio de 1970, con George Pompidou como presidente de Francia y ya sin el veto de De Gaulle que había dimitido en 1969, la solicitud tuvo el visto bueno de todos los miembros comunitarios y las negociaciones para la incorporación pudieron avanzar.
Los cuatro países culminaron el proceso de adhesión en esta fase y firmaron el Tratado de Adhesión en Bruselas el 22 de enero de 1972. Sin embargo Noruega no lo ratificó y no completó su adhesión.
La Constitución de Dinamarca establece la ratificación por referéndum de los acuerdos que supongan cesión de soberanía a entidades interestatales. De esta manera, la adhesión fue ratificada mediante referéndum el 2 de octubre de 1972, en la primera de las consultas que se han celebrado en Dinamarca sobre la cuestión europea, con una participación que alcanzó el 90 por 100 de la población con derecho a voto y con un 62,7 % de votos favorables a la integración.[4]
En Irlanda se celebró un referéndum sobre la adhesión a las comunidades europeas el 10 de mayo de 1972 con el fin de aprobar la Tercera Enmienda de la Constitución de Irlanda de 1937 y permitir la adhesión del país a las comunidades europeas. La enmienda prevé la primacía del derecho europeo sobre la legislación interna de Irlanda de 1937.[5]
El Reino Unido, en 1975, tras una elecciones que dieron entrada a Harold Wilson como primer ministro, realizó una consulta no vinculante para preguntar al electorado si el país debía seguir siendo miembro de las Comunidades Europeas (CE). Se celebró el 5 de junio de 1975 y los votos a favor de la permanencia supusieron el 67,23 % del total.
La adhesión a la CE obtuvo una amplia mayoría parlamentaria a favor a inicios de 1972, el Gobierno decidió someter la cuestión a un referéndum popular, programado para el 24 y el 25 de septiembre.[6] El resultado fue que el 53,5 % votó en contra del ingreso y el 46,5 % a favor.[3] El Gobierno de Noruega del Partido Laborista liderado por Trygve Bratteli dimitió por el resultado del referéndum y un Gobierno de coalición liderado por Lars Korvald lo sustituyó.[7]