Anarquía de 1823
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La anarquía de 1823[1][2][3] se refiere a un breve período de la independencia del Perú, entre junio y noviembre de ese año, en que el país se dividió entre tres gobiernos distintos: en Trujillo el presidente José de la Riva Agüero depuesto por el Congreso, en Lima el presidente José Bernardo de Tagle nombrado por el Congreso, y en Cuzco el gobierno monárquico del virrey José de la Serna. La situación llevó a la intervención del presidente de la República de la Gran Colombia, Simón Bolívar, acabando a finales de año, cuando Riva Agüero fue arrestado por sus lugartenientes y deportado a Guayaquil, dejando al gobierno independentista de Lima para enfrentarse al realista de Cuzco.
Antecedentes
A inicios de 1823, Congreso Constituyente estaba completamente desprestigiado por la derrota en la primera campaña de Intermedios. El 27 de febrero, el general de brigada Andrés de Santa Cruz se amotinó en la hacienda Balconcillo exigiendo el nombramiento del coronel José de la Riva Agüero como presidente. A la larga, este golpe de Estado generó más inestabilidad en Perú.[4] Al día siguiente, el Congreso nombró a Riva Agüero como primer presidente del Perú.[5] El 4 de marzo, el Congreso le otorgó el grado de gran mariscal.[6]
El 10 de mayo, desembarcó en Lima el general de división venezolano Antonio José de Sucre con tropas de refuerzo.[7] El 17 de junio, Riva Agüero y los diputados se retiraron a El Callao, ante la amenaza realista sobre Lima.[6] Ahí, el presidente intentó disolver al Congreso que se le oponía, pero aquel actuó más rápido.[8] Al día siguiente, los realistas del teniente general José de Canterac entraban en la ciudad.[4]
En respuesta, el 22 de junio, el Congreso declaró que ya no ejercía como presidente,[6] acusándolo de no haber demostrado habilidades para el mando.[9] El 21 de junio, la mayoría de los diputados[7] nombraba como nuevo comandante militar a Sucre y se enviaba una comisión a solicitar la venida del presidente de la República de la Gran Colombia, Simón Bolívar.[10]
Gobierno en Trujillo
El 26 de junio, el presidente y los diputados en El Callao se retiran con rumbo a Trujillo.[6] Tres días después llegan a Huanchaco.[11] Como indica un Manifiesto de Gutiérrez de la Fuente,[12] en ese departamento estableció otro gobierno republicano con él mismo a cargo del poder ejecutivo y los diputados que le acompañaban como cuerpo legislativo. Era secundado[13] por su ministro de Guerra y Marina, el general de brigada[nota 1] Ramón Herrera y Rodado.[15] DE inmediato, todos los cabildos entre Huaraz y Tumbes lo reconocieron como presidente legítimo, deseosos de volverse el nuevo centro de poder en el Perú que reemplazara a Lima. Con el apoyo de las autoridades civiles, militares y eclesiásticas y de los grandes y pequeños comerciantes formó el batallón Húsares de Riva Agüero, organizó montoneras y decretó la creación de una casa de moneda en Trujillo, un tribunal de segunda instancia, una Sociedad Patriótica Literaria y del Semanario Patriótico de Trujillo.[16]
El 16 de julio, Sucre decretó que se constituyese una nueva autoridad en el gran mariscal José Bernardo de Tagle, marqués de Torre Tagle,[17] y al día siguiente, Canterac evacuó Lima.[7] Poco después, el 19 de julio, Riva Agüero disuelve en Congreso que funcionaba en Trujillo[6] y arresta a 7 diputados.[18] Luego, estableció un Senado compuesto de 10 vocales elegidos entre los mismos diputados del Congreso disuelto, uno por cada departamento: Nicolás Araníbar (Arequipa), Toribio Dávalos (costa), José Pezet (Cuzco), Rafael Miranda (Huamanga), Justo Figuerola (Huancavelica), José de Larrea y Pardo (Huaylas), Manuel de Arias (Lima), Francisco Salazar (Puno), Hipólito Unánue (Tarma) y Martín de Ostolaza (Trujillo). Sin embargo, por ausencia de algunos de los antes mencionados se nombraron como senadores interinos a Francisco Javier Fernández de Paredes (más conocido como marqués de Salinas), Tomás Diéguez, Felipe Cuellar, Manuel Arrunátegui, Julián Morales y Alonso Cárdenas. Este Senado funcionó entre el 18 de septiembre y el 18 de noviembre de ese año.[17]
El 20 de julio, Sucre reocupó Lima, pero poco después se dirigió al sur y dejó el mando al Congreso,[7] formado por 20 diputados que se habían negado a seguir a Riva Agüero.[18] El 7 de agosto, Torre Tagle es investido por ley con la autoridad suprema.[19] El 16 de agosto, los diputados eligieron como nuevo presidente a Torre Tagle,[20] conformándose dos gobiernos republicanos en Perú: el de Riva Agüero en Trujillo y el de Torre Tagle en Lima.[7]
El 19 de agosto, el Congreso en Lima declara a Riva Agüero y sus partidarios culpables de alta traición y declara benemérito a quien lo entregue vivo o muerto.[6] El 1 de septiembre, Bolívar desembarcó en Lima en momentos en que solo partes de la costa peruana estaban en poder independentista y considerando al gobierno en Trujillo como un peor enemigo que los realistas de Cuzco.[21] Pasarían dos meses de negociaciones entre ambos gobiernos independentistas,[22] pues el poder de Bolívar era visto con suspicacia por la élite limeña, Riva Agüero e incluso Torre Tagle.[23]
Negociaciones

El 11 de septiembre,[24] en Huaraz hubo un primer encuentro entre los comisionados de Bolívar (el coronel Luis Urdaneta y el doctor José María Galdeano) y de Riva Agüero (el ministro Herrera[25] y el general de brigada[nota 2] José María Novoa). Los primeros ofrecieron una amnistía general, reconocer los grados militares, dejarle a Herrera el mando de las tropas trujillanas y garantías a Riva Agüero si se retiraba a la vida privada o se asilaba en la Gran Colombia, pero debía reconocer a Torre Tagle y el Congreso.[25] Los comisionados rivagüerinos pidieron la renuncia de Torre Tagle y el Congreso, convocar la elección de un nuevo legislativo, devolver las propiedades y liberar a sus partidarios detenidos.[28] Como no hubo acuerdo ambas partes se retiraron.[29]
Muchos llegaron al convencimiento que Riva Agüero buscaba una alianza con el virrey contra Bolívar.[30] Se rumoreaba que el depuesto presidente estaba negociando para que se nombrara a un miembro de la familia real española como rey o emperador en el Perú.[31] De hecho, Riva Agüero propuso que el virrey actuara como regente y se reconociera la Constitución de Cádiz, con igualdad de derechos para peninsulares y criollos y manteniendo un comercio extraordinario con la metrópolis.[32] El 26 de agosto, Riva Agüero le había escrito al virrey proponiéndole un armisticio de año y medio, que durante ese plazo ambos ejércitos mantuvieran sus posiciones y reanudar el comercio entre las zonas en conflicto.[33] Además, como cláusula secreta proponía exigir la retirada de las tropas auxiliares grancolombianas y si se resistían, el llamado ejército del Perú (rivagüerista) y el realista las atacarían en conjunto;[34] lo que resulta irónico, pues Riva Agüero fue el primero en solicitar la venida de Bolívar y sus tropas. Con tales instrucciones, el 8 de septiembre, Silva dejó Huaraz para dirigirse a Huancayo a reunirse con Canterac.[35]
El 11 de noviembre, Bolívar marchó con rumbo a Huamachuco y Cajamarca para enfrentarse a los facciosos.[36] Contaba con 4000 hombres con los que estaba decidido a acabar con lo que consideraba anarquía.[37] El plan incluía enviar tropas grancolombianas a Huaraz para impedir que sus enemigos se unieran a los realistas y bloquear la costa de Trujillo, mientras Bolívar debía trasladarse por mar a Supe.[38] La mayoría de las tropas de Riva Agüero se acantonaban en la provincia de Huaras a las órdenes del coronel Remigio Silva Aranda, quien se retiró a Cajamarca al enterarse del avance del presidente grancolombiano.[39] Al día siguiente en Lima el Congreso publicó la Constitución de 1823.[19]
Fuerzas movilizadas
Opinión de Bolívar sobre el caos en el Perú: «Los Pizarro y Almagros pelearon; peleó La Serna con Pezuela; peleó Riva Agüero con el Congreso, Torre Tagle con Riva Agüero, y con su patria Torre Tagle; ahora, pues, Olañeta está peleando con La Serna y, por lo mismo, hemos tenido tiempo de rehacernos y de plantarnos en la palestra armados de los pies a la cabeza».[nota 3] |
Según documentos oficiales,[nota 4] el batallón 2.° del Regimiento 1.° de La Guardia, el batallón 1.° de Trujillo, el cuadro del batallón 2.° de Trujillo y el escuadrón Lanceros de la Victoria se quedaron en Cajamarca y un regimiento de caballería de coraceros y el batallón de la Legión en Trujillo.[42]
El propio Bolívar[nota 5] escribió que estimaba en 3000 a los hombres de Riva Agüero.[44] Estas estimaciones coinciden con los planes iniciales que Riva Agüero expuso en una carta al presidente del Congreso, Francisco Javier de Luna Pizarro,[nota 6] donde calculaba en 9000 a las tropas chilenas y peruanas en los puertos del sur, 3000 guarneciendo Lima y que en los departamentos de Trujillo, Huaras y Costa se podrían reunir hasta 3000 hombres para avanzar sobre Jauja.[46] El diputado constituyente José Faustino Sánchez Carrión[nota 7] también reconoció que Riva Agüero controlaba Huaylas y Trujillo con una fuerza de 3000 soldados.[48]
En un testimonio recogido en agosto de 1864, Joaquín Mosquera, testigo directo de los acontecimientos, relataba los eventos relacionados con la llegada de Bolívar a Perú[49] y también repitió ese número al referirse a la tropa rivagüerina que se unió a los grancolombianos.[50] José Joaquín de Larriva también uso dicho número al escribir sobre el gobierno en Trujillo cuando publicó en 1828 El fusilico del general Flores.[51] Según las Memorias del general de brigada Daniel Florencio O'Leary, Riva Agüero estaba seguro que toda negociación era inútil y por eso reclutó más de 3000 hombres en las provincias que lo reconocían.[52]
En cambio, el coronel Silva[nota 8] estimó en 1500 plazas las fuerzas del gobierno rivagüerino.[54] En una carta posterior[nota 9] estimaba que sus tropas sumaban 2000 hombres entre regulares e irregulares,[56] mientras que los combatientes leales al gobierno limeño eran apenas 2000 a 2500.[57] Joaquín Campino[nota 10] escribió que los rivagüerinos contaban con 2000 combatientes.[59] José de Rivadeneyra[nota 11] da el mismo número y agrega que se trataba de reclutas medio disciplinados con los que el depuesto presidente pretendía recuperar Lima.[61] El viajero británico Robert Proctor escribió que Riva Agüero le dijo que tenía 5000 soldados a sus órdenes, de los cuales 1500 guarnecían Trujillo.[62][63] Sin embargo, él afirma haber visto personalmente el regimiento de infantería de la ciudad, formado por 1000 hombres, la mayoría reclutas imberbes y solo dos tercios con mosquetes;[64] respecto de la caballería, la describió como bien equipada, pero indisciplinada.[65][63]
El historiador Francisco Rivas Vicuña estimó que Riva Agüero contaba con 2000 hombres, en cambio, en Lima y alrededores habían 4000 soldados leales a Torre Tagle y otros 3000 estaban en Arequipa con Sucre,[66] sin embargo, en otro texto afirma que los rivaguerinos sumaban 3000;[67] esta última cifra ha sido aceptada por los historiadores José Luis Roca García[68] y Rubén Vargas Ugarte.[69] Su colega Vicente Lecuna estimaba que Riva Agüero tenía 2000 infantes y 1000 jinetes.[70]
Final

En esos momentos el coronel Antonio Gutiérrez de la Fuente estaba en Santa con el regimiento Coraceros, 360 plazas organizadas en tres escuadrones de dos compañías cada uno; era la mejor unidad del ejército de Riva Agüero, con una alta moral, buena disciplina y bien equipado, formado exclusivamente por reclutas de la costa.[30] El 12 de noviembre,[38] había sido enviado por Riva Agüero a Pativilca a negociar con el Congreso, donde se dio cuenta de la popularidad de ese organismo y quedó fascinado por las personalidades de Bolívar y Torre Tagle.[29] Además, en conversaciones privadas, Riva Agüero le había confidenciado que prefería ayudar a los realistas que a los grancolombianos y al tener que entregar un paquete de cartas de Herrera a Riva Agüero, el coronel se enteró de las negociaciones de Silva.[35]
El 20 de noviembre, llegó a Trujillo acompañado del teniente coronel Sebastián Fernández y un escuadrón de 120 hombres para hablar con el presidente, aunque en realidad se dedicó a conspirar con otros oficiales de la ciudad.[71] Tres días después, le llegó el aviso a sus lugartenientes en Santa que trajeran al resto del regimiento, el que llegó en la mañana del 25 en secreto.[72]
En las primeras horas del 25 de noviembre, el regimiento rodeó la casa del presidente y el coronel le intimó a rendirse: «Queda usted a nombre de la Patria depuesto de la Presidencia y preso». A las 13:00 horas, el coronel informó a la municipalidad, que convocó un cabildo abierto que respaldo el movimiento y nombró a Gutiérrez de la Fuente prefecto y comandante general del departamento. Todos los amigos y partidarios del presidente y los senadores que estaban en Trujillo también apoyaron al coronel, a quien nombraron pacificador del Norte[73] y pidieron premiar con medallas a los oficiales artífices del motín.[74] El mismo día, el ministro Herrera fue arrestado por el comandante Ramón Castilla en Santa y de inmediato remitido a Trujillo.[35]
Pacificación

El 10 de diciembre,[74] la noticia llegó a Lima, Torre Tagle ordenó la ejecución de Riva Agüero y sus principales cómplices.[73] El Congreso ascendió a Gutiérrez de la Fuente al rango de general de brigada por su actuación[74] (de hecho, el 21 de noviembre, Riva Agüero lo había ascendido a ese rango junto a los también coroneles Federico de Brandsen, Manuel Amaya y Ramón Novoa).[75] El 11 de diciembre, desembarcaron en Huanchaco el general Santa Cruz y el vicealmirante Martín Guise con algunos soldados y se enteraron de que Riva Agüero, Herrera y otros de sus principales colaboradores habían sido embarcados presos en la goleta Terrible[73] (norteamericana)[35] en Huanchaco[73] el 3 de diciembre,[35] desde donde fueron deportados a Guayaquil.[6] Se dio una disputa entre Gutiérrez de la Fuente y Guise por cuestiones de mando y prestigio.[76] En la tarde del 12 de diciembre, siguiendo la ruta de Huamachuco, Bolívar llegó a Cajamarca, encontrándose a las tropas en condiciones miserables.[77] Se le sometieron dos batallones que habían estado bajo el mando de Silva Aranda.[78] El 15 de diciembre, Bolívar salió de Cajamarca para lograr mediar entre ambos oficiales en Huanchaco.[76] El 20 de diciembre llegó a Trujillo, donde fue informado de los recursos que disponía el departamento.[79]
Entre tanto, las tropas de Riva Agüero en Cajamarca, aunque sus oficiales intentaron animarlas a la revuelta, prefirieron someterse a Bolívar y serían el núcleo de un ejército propiamente peruano entrenado por el general de división José de la Mar.[80] Las tropas fueron entrenadas en Cajamarca y Huamacucho y para el mes de diciembre alcanzaban los 3000 reclutas peruanos que se unieron al Ejército Unido Libertador del Perú. Posteriormente, en el mes de febrero del año siguiente, Bolívar publicó un decreto estableciendo el número de reclutas que debían proporcional los siguientes partidos: Trujillo 300, Lambayeque 876, Piura 1104, Cajamarca y Chota 1560, Huamachuco 960, Pataz 324 y Chachapoyas 624. Además, se realizaron levas en Trujillo y en la provincia de Huánuco y Jauja.[81] Según Pedro Dávalos y Lissón, Bolívar extrajo 5000 reclutas de Trujillo y sus valles mediante levas y 400 000 pesos del norte del Perú. Esto último lo consiguió mediante el apremió de los deudores del Fisco, vender las haciendas reales de Tulpo y Llamobamba, varias casas y tierras públicas y apropiarse de los diezmos de Trujillo y llevarse la plata labrada de las iglesias de Cajamarca, Huaylas, Huamachuco; en Chota se fusiló al sacerdote local por negarse a entregar las alhajas de su parroquia.[82]
Bolívar se dirigió a Trujillo, donde permaneció un tiempo y se dedicó a organizar la administración del departamento, dispuso el acantonamiento del ejército, hizo levas y entrenó a los reclutas. Por entonces, los departamentos norteños de Lima, Huaylas y Trujillo eran las únicas bases seguras para las futuras operaciones.[83]
Consecuencias
El 7 de enero de 1824, gracias a las gestiones de Guise, Riva Agüero sale de Guayaquil para exiliarse en Europa. Recién el 3 de diciembre de 1829, el Congreso peruano levantó la prohibición de retornar al Perú que pesaba sobre él, aunque la ley sólo se promulgó el 17 de mayo de 1831.[84] Riva Agüero no se enteró de esa ley hasta el 3 de diciembre en Londres.[9] Bolívar también intercedió para que Guise enviara a Riva Agüero al exilio.[78]
Respecto de Torre Tagle, aunque inicialmente secundo a Bolívar, pronto se dieron disputas de poder entre ambos. El 10 de febrero de 1824, el presidente grancolombiano solicitó al Congreso peruano deponerlo y este accedió.[7]
Según Rivas Vicuña, la inacción de Riva Agüero impidió que Santa Cruz recibir los refuerzos necesarios, lo que supuso el fracaso de la segunda campaña de Intermedios e impidió que la guerra acabara en 1823.[67] Por su parte, el historiador peruano Juan Alberto San Martín Vásquez interpreta que Riva Agüero tomó una postura hostil contra Bolívar porque deseaba defender los intereses peruanos[85] y su nacionalismo exacerbado lo volvía reticente a integrar a las fuerzas peruanas con las gran colombianas,[86] exigiendo mantenerlas separadas y que se respetaran los grados de la oficialidad peruana.[87]
El período 1823-1827 fue políticamente caótico en Perú.[88] Dicho caos había comenzado a formarse después de la llegada del brigadier José de San Martín el 8 de septiembre de 1820, con la conformación de dos gobiernos: el virreinal en Cuzco en fragmentación y otro republicano en Lima en construcción.[89] La victoria independentista generó un vacío de poder en el que la única fuerza organizada capaz de generar el orden era el ejército, el que se volvió un elemento clave para el poder político.[90]
Notas
- Carta de Simón Bolívar a José Rafael Revenga, Lima, 30 de octubre de 1823.[43]